UNA MIRADA SOBRE EL MUNDO

Presentamos este trabajo intentando reflexionar sobre algunas cuestiones contemporáneas.

Planteamos como hipótesis que la globalización, la geopolítica y la cultura digital, constituyen los núcleos principales de la problemática del presente.

No hay verdades absolutas ni hechos irrebatibles. En la época de la pos verdad donde todo es aleatorio e incierto, relativo o simplemente falso, proponemos este texto como un aporte a la comprensión de nuestro tiempo.

 

El Orden globalizado.

El proceso de globalización mundial, acelerado por las comunicaciones, el libre comercio, la primacía del capital financiero, la integración corporativa y la desindustrialización, ha generado como efectos no deseados, la destrucción de puestos de trabajo, una monumental concentración económica y una profunda desorganización de las sociedades.

En los últimos  años la desigualdad creció exponencialmente,  las elites globalizadas se han aislado sobre sí mismas y los políticos subordinan sus programas a la hegemonía de los flujos financieros y a los poderes fácticos.

La austeridad, el ajuste perpetuo y el cálculo estadístico, reemplazaron al hombre como centro de las políticas públicas. El principio del bien común, como objetivo final de la comunidad humana, desapareció del horizonte lingüístico y es, hoy por hoy, una utopía.

En este contexto las instituciones de la democracia liberal parecen impotentes para enfrentar las nuevas realidades.

La respuesta a esta crisis sistémica ha sido-entre otras- la aparición de liderazgos por fuera de lo esperado- especies de caudillos posmodernos-, que incitando la supremacía de la identidad nacional, la discriminación del otro;  fortaleciendo los nacionalismos, y atribuyéndose la voz de los olvidados, proponen modificar las reglas  de la organización política, económica y social del sistema establecido.

El voto del Brexit en el Reino Unido, el rechazo de las reformas en Italia, la campaña de Sanders y Trump en los EEUU, y el apoyo creciente al Frente Nacional en Francia son algunas expresiones de la insubordinación del electorado.

Aun cuando ideológicamente se contraponen, comparten algo en común: rechazan la globalización y responsabilizan al establishment político de la crisis.

Los procesos electorales en los EE. UU., Gran Bretaña, Italia  y Holanda ya ocurrieron con los resultados conocidos. Las inminentes elecciones de Francia y Alemania pondrán a prueba la solidez o fragilidad de la propia estructura de la organización comunitaria.

Cambios geopolíticos

 

En este contexto las áreas de conflicto que aparecen son múltiples e interrelacionadas. El orden estratégico de la posguerra organizado por los EE.UU, está en riesgo. La proyección de su civilización, caracterizada por el prestigio, el excepcionalismo de su cultura, el control hegemónico de los océanos y el modelo de sus ideas políticas y económicas-, ya no es funcional a la situación que enfrentamos.

La realidad es demasiado compleja. Vemos el rearme nuclear de Rusia y la recuperación de su paridad estratégica.  Somos testigos de la potencia  comercial, tecnológica y militar de China; la fragmentación de Medio Oriente, con secuelas  de guerras y terrorismo; crisis estructural en Europa,  migraciones a escalas nunca vistas en la historia, el cambio climático, la emergencia de potencias intermedias-Irán, Turquía, India y Paquistán- y el peligro de Corea del Norte y su programa atómico.

Esto significa que la hegemonía unipolar ya no es posible, que el anunciado fin de la historia nunca ocurrió y que la crisis económica generada a partir del 2008 no fue resuelta.

El resultado es que la multilateralidad se  impone de modo desordenado, en tanto, ni  los líderes políticos ni las burocracias de los estados nacionales, pueden asegurar un orden sólido que administre los acontecimientos.

El mundo carece de centro. Hay demasiados centros para que uno sólo sea capaz de organizarlo. La anomalía y la falta de respuesta de las instituciones veneradas, conmueven las alianzas históricas, y la política al interior de los países se radicaliza. La realidad cambia a una velocidad tal que es imposible comprenderla mientras se despliega.

Cómo afectará la irrupción de Donald Trump  en este escenario sigue siendo una incógnita. Por ahora cumple con sus promesas de campaña, lo cual para los medios de comunicación dominantes es un escándalo, en tanto los efectos de su programa- son imprevisibles.

Su afición twittera y su convocatoria a ganar guerras y no a evitarlas, alteran al conjunto y a la vez naturalizan la incertidumbre. Pero algo está claro.  Un diseño estratégico menos idealista y menos basado en principios morales, y en cambio, focalizado en intereses comerciales y en políticas específicas e inestables, pone en crisis las actuales reglas internacionales.

Trump aseguró en su primer discurso ante el Congreso, que su trabajo no es representar al mundo sino representar a EE.UU. Un pronunciamiento contundente que modifica el rol  global que su país había ejercido desde la posguerra.

La conmoción que está produciendo su presidencia  en la política institucional de los EE.UU.  es extraordinaria.

Pareciera que el Iluminismo, la razón, el orden liberal y los  principios fundantes  de la cosmovisión moderna de los últimos dos siglos, ya no alcanzan para explicar y responder eficazmente  a las transformaciones.

 

 

La cultura digital

 

Nuestra época atraviesa uno de los momentos decisivos de la historia. El paradigma humanista de los últimos 300 años ya no existe. La ciencia progresó desde el positivismo mecanicista de la modernidad, a la física cuántica, la nanotecnología, la ingeniería genética, y la tecnología 3D, por mencionar sólo algunos de los saberes que revolucionan el mundo.

Ahora los científicos más brillantes conectados en redes globales- trabajan en la unidad de las ciencias, procurando no sólo comprenderlo todo, sino utilizar ese saber para revolucionarlo todo.

Silicón Valley, en California, constituye la última frontera del saber contemporáneo. Ellos se ocupan de alcanzar la unión entre cibernética y biología.

¿Qué es lo que hacen principalmente?

Reúnen en supercomputadoras los miles de millones de textos  provenientes de  redes sociales y dispositivos electrónicos. El big data o dataísmo, nombre de su novedosa metodología, transforma los datos obtenidos, en  relaciones, información y conocimiento.

La conclusión es inquietante.  Logran saber de cada uno de nosotros, más que nosotros mismos. Saben lo que necesita un cuerpo y saben el contenido de la propia conciencia. Son capaces de anticipar nuestros deseos antes de que sepamos que existen.

La Inteligencia Artificial y la robotización, está entre nosotros. Probablemente no nos demos cuenta, pero en un punto, determinan nuestra vida.

El espectacular desarrollo de la inteligencia artificial asegura que las maquinas serán más eficientes y lucrativas que la inteligencia humana. Producirán mejores mercancías en menos tiempo. Reemplazarán al trabajo humano y aumentarán la productividad en gran escala.

A pesar de la voz de alerta de científicos y filósofos, la demasía de estos desafíos tecnológicos y sus consecuencias es totalmente ignorada.

Estamos frente a un cambio de paradigma. Los nuevos sabios consideran que el hombre es producto de algoritmos bioquímicos, semejantes a todo lo viviente  y a todo el universo.

Y como están convencidos de que la estructura general del cosmos y de la vida consiste en información y fenómenos biológicos- en el fondo puras combinaciones físicas y puros datos – la ciencia y sus adelantados, intervienen y modifican la evolución natural de las especies, producen clonaciones y trasplantes de cerebros, implantan chips en los cuerpos para medir la salud, avanzan en la completa conexión entre todas las cosas,  y piensan que pueden vencer la vejez.

Desafían a la razón clásica, a la cultura de los últimos 10.000 años,  y a  la propia finitud.

 

A modo de conclusión

Este es un brevísimo cuadro de nuestro tiempo. La globalización, la geopolítica y la inteligencia artificial, están llevando a la humanidad a un punto de grave inestabilidad y a un futuro desconocido.

Todo lo sólido se disuelve en el aire, afirmaba un clásico alemán. Por eso necesitamos que el orden simbólico no desaparezca, que las palabras vuelvan a tener peso, que los valores sean resignificados, que los fundamentos en que basábamos nuestras concepciones sean replanteados.

Estamos en una época deshumanizada por las quimeras de la híper tecnología y por el exceso de narcisismo consumista, que siempre quiere más, tiene más y utiliza más, sin saber por qué ni para qué.

Estamos en momentos peligrosos, en que cualquier chispa, social, militar o natural podría ser catastrófica.

Nos inspira el proyecto de fundar un nuevo humanismo capaz de reconstruir   fraternidad, solidaridad y justicia ajustadas al nuevo tiempo.

Por ahora sería una simple contribución pedagógica.

Después llegará el tiempo en que se expanda la conciencia colectiva,  volvamos a la espiritualidad que nos constituyó como humanos, y  aunque sea por un instante, podamos detenernos y pensar qué estamos haciendo,  hacia dónde vamos y cual será nuestro destino.

 

Abril 2017.

 

 

 

3 pensamientos en “UNA MIRADA SOBRE EL MUNDO”

  1. Excelencia como siempre en el escrito del doctor Seco Villalba , la automatizacion y el viejo paradigma una imagen vale mas que mil palabras han dado a la comunicacion una automatizacion desprovista de toda humanizacion.Cuanto menos espiritualidad menos sujeto y cuanto menos sujeto el resultado es triste y agobiante : la nada en la nada misma……..

  2. La excelencia del trabajo que bien señala Berini proviene, en mi modesta opinión, de una visión larga del desarrollo de la humanidad cuyo principio ya está entre nosotros. La necesidad de resignificar contenidos de viejos axiomas y aun los “secretos” de antiguas corporaciones , así como la creación de una nueva escala de valores, será la obra de aquellos que nos sigan en el largo y azaroso curso de la vida. No obstante Seco Villalba nos propone un lugar para nuestra propia experiencia. Y eso vale.

  3. Excelente. inquietante. Si tuviere música, sería el “Aprendiz de Brujo” de Paul Dukas. El orden neoliberal ha llevado al hombre a no comprender la Vida. La exaltación del ego, del consumo, del instinto, ha derrumbado los muros de la caridad, la fraternidad, la solidaridad. ¿Podremos reconstruir / desarrollar una nueva espiritualidad?

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