¿UNA GUERRA INEVITABLE?

 

PRESENTACIÓN

 

Transitamos un período histórico caracterizado por profundos cambios culturales, crisis económicas, convulsiones sociales, desequilibrios ambientales e inestabilidad  política.  Sin embargo, el enfrentamiento entre Israel e Irán por la disputa sobre su desarrollo nuclear aparece como el más peligroso entre los riesgos globales de nuestro tiempo.

En este trabajo nos ocuparemos del análisis del potencial conflicto militar en Medio Oriente,  para lo cual hemos elegido reproducir los principales momentos de una entrevista realizada por el diario Haaretz de Israel a un altísimo funcionario de la seguridad nacional del Estado sin emitir juicio de valor  sobre los supuestos geopolíticos o ideológicos que la fundamentan.

En la lectura del  texto  puede comprenderse  la posición del país, sus razones estratégicas, sus argumentos fundados y las hipótesis a partir de las cuales el estado hebreo organiza sus decisiones trascendentales.

Presentamos esta conversación cuya traducción se realizó en versión ajustada, ateniéndonos  a  lo sustancial  e intentando mantener el tono firme y en parte dramático del encuentro.

Hemos seleccionado este material  con el propósito de aproximarnos  a la problemática en juego, intentar comprender el núcleo central del conflicto, y valorando un discurso formulado sin  eufemismos que representa el pensamiento mayoritario de la dirigencia política, militar y estratégica de Israel.

Con frecuencia en situaciones de crisis,  buena parte de las informaciones que aparecen como análisis mediáticos son visiblemente interesados, o se encubren bajo una pretendida imparcialidad periodística inexistente.  En este caso, más allá de que la cuestión de fondo se exprese de acuerdo a los intereses de su país,  se sabe  desde donde se habla, se describen los problemas sin insinuaciones y se toma partido planteando una defensa categórica de las decisiones de su nación.

Aquí  los principales conceptos de la entrevista realizada por el analista Ari Shavit   y publicada en uno de los principales medios de comunicación del Estado de Israel.

 

TEXTO

 

“Los “decisión makers”-(los que toman las decisiones)-son personalidades controversiales. En un momento se las considera sabios y enseguida, después, parias. Y en realidad son todo eso: mitad sabios y mitad parias. Pero en este caso además, estamos frente a un hombre excepcionalmente inteligente. Incluso sus detractores son conscientes de que posee una experiencia estratégica única.

Por más de 50 años nuestro entrevistado que no revela su nombre y al que llamaremos “Ingeniero”, ha estado en las cumbres de los asuntos de alta seguridad del Estado. Hace pocas horas, en una noche a comienzos de esta semana me recibía en la puerta de su casa. Este es su relato.”

 “Un Irán nuclear es una de las cosas más graves que podrían sucederle a Israel. Si finalmente consiguiera  un arma atómica todo aquí sería diferente. Todo. Ingresaríamos en un nuevo estado de existencia.

Si Irán llega al arma nuclear Israel enfrentará una amenaza de magnitud existencial.

El primer aspecto que debe considerarse es que el problema no solamente concierne a Israel, sino a la comunidad internacional y afecta especialmente al alineamiento regional.

Estamos hablando de la expansión de la nuclearización. Hasta ahora el mundo ha encontrado la manera de coexistir con dos países problemáticos: Paquistán y Corea del Norte. Si se cambiaran las reglas de juego se perdería también el relativo control sobre esos países. Si Irán consiguiera la bomba, Arabia Saudita la buscaría. Turquía la alcanzaría en pocos años. El nuevo Egipto lo lograría en menos de una década. Si Irán no es detenido ahora mismo, todo el Medio Oriente se volvería nuclear. Una pesadilla.

 

El segundo punto es la posibilidad cierta de que el arma nuclear cayera en manos de organizaciones terroristas. En general, los nuevos países nuclearizados fallan en el control de sus armas, y sus capacidades científicas y técnicas pueden ser alcanzadas por las organizaciones terroristas. Estas estructuras no estatales, no pueden ser disuadidas en el sentido en el que un país o una nación realizan el proceso disuasivo sobre otra. El juego es completamente diferente. Aquí no hay disuasión posible. El terrorismo no es un Estado-Nación, y entonces las implicancias de estas realidades son estremecedoras.

El tercer aspecto es la amenaza a los vecinos árabes. Cuando uno escucha a las elites de los Emiratos o a los propios saudíes, ellos, si bien prudentes, en el fondo, temen. Irán es una nación poderosa con 80.000.000 de habitantes y que una vez fue un formidable imperio. Si Irán llegara a ser un país nuclear ninguno de sus vecinos regionales osaría desafiarlo.

Si por ejemplo nosotros tomáramos alguna acción contra el Hezbollah y si Irán ya nuclearizado, anunciara su apoyo y su alianza estratégica con el grupo político paramilitar libanes, ¿Qué haríamos nosotros?

El cuarto aspecto se refiere a la inmunidad política. ¿Qué ocurriría si la llamada primavera árabe se extendiera en alguna forma a Irán?  El régimen de los Ayatolas actuaría sin frenos, el mundo permanecería en silencio y el régimen autocrático continuaría por mucho tiempo.

Si situamos conjuntamente todos estos aspectos concluimos que si Irán llega a la bomba atómica las fuerzas moderadas alrededor de nosotros serían debilitadas y se multiplicarían situaciones críticas en Medio Oriente. Viviríamos en constantes sombras y con amenazas permanentes.

En síntesis, un Irán nuclear sería un desastre mayor y ese desastre debe ser impedido. La pregunta sería: ¿Porqué Israel está tan apurado en tomar la iniciativa? ¿Porqué no dejar que los americanos hagan el trabajo por nosotros, por ellos y por el mundo?

EE.UU e Israel están de acuerdo en el diagnóstico. Las evaluaciones de inteligencia e incluso la retórica es la misma. Tanto nosotros como los EE.UU sabemos que Irán está decidido a obtener el arma nuclear y está engañando al mundo con el objetivo de realizarlo. Nosotros y los americanos sabemos que no aceptaremos eso y que todas las opciones están sobre  la mesa. La diferencia entre nuestros países deriva del hecho de que nosotros y ellos tenemos-obviamente- diferentes capacidades.

En tanto Irán continúe fortificando sus instalaciones, dispersando sus sitios nucleares y acumulando uranio, se aproxima el momento en que Israel no sea capaz de hacer absolutamente nada. Pero EE.UU no coincide. Para ellos la zona de inmunidad-en la cual nada sería posible y nada podría hacerse- todavía no ha llegado, y para nosotros en cambio, significa poner nuestro destino y nuestra sobrevivencia en manos de los Estados Unidos. Israel no permitirá que esto pase. No pondrá la responsabilidad de su seguridad y su futuro incluso en manos de su mejor y más leal amigo en el mundo.

Los americanos entienden perfectamente lo que estamos planteando, pero ellos quieren más tiempo. Este gobierno de los EE.UU ha aplicado sanciones a Irán como ninguna otra administración lo ha hecho. Incluso ha preparado opciones militares en diferentes niveles. Pero desde el punto de vista de su presidente el momento decisivo no ha llegado. Estados Unidos pueden actuar el año que viene y nos dice a nosotros que sería un error actuar ahora porque ellos pueden hacerlo luego de manera decisiva y fulminante. Pero nosotros decimos que como estado soberano no podemos entregar nuestro destino a manos de otro.

Cinco años atrás los iraníes tenían 800 kilos de uranio enriquecido hoy tienen más 6 toneladas. Y mientras más avanzan mayor es la tentación de cruzar la línea. Para nosotros es un peligro inminente, y si se tomara alguna decisión de guerra, será una decisión que podrán evaluar luego analistas e historiadores.

Los Estados Unidos nos aseguran que si Irán cruzara esa línea roja, y si para la primavera próxima Irán continuara con su desarrollo nuclear, ellos lo destruirían. Pero en ese país hay elecciones y ningún hombre de estado comprometería su decisión para un próximo mandato, aún si el actual presidente fuera relecto. Y  aún si Mitt Romnney fuera el victorioso, la historia muestra que ningún presidente en la primera etapa de su mandato tomaría una decisión drástica que involucraría una guerra a menos que fuera forzado a hacerlo. Por lo tanto el problema aquí es serio. Si Israel no tomara acciones, significaría lisa y llanamente y por default un Irán nuclear en cortísimo tiempo.

Incluso siguiendo la perspectiva histórica, el anterior ´presidente de Irán Akbar Rafsanjani considerado un moderado por el mundo occidental, escribía que entre el mundo musulmán e Israel no existe simetría posible y que Israel no es una superpotencia con un territorio continental ni con una población suficiente.

Ni siquiera es comparable con Japón que luego de Hiroshima y Nagasaki en 15 años volvió a convertirse en una potencia mundial. Israel es “un estado de una sola bomba”. Luego de la explosión de una sola bomba atómica ya no sería nunca más lo que es. Sería suficiente para que culminara la historia del estado sionista.

En contraste decía Rafsanjani-el moderado-, el mundo musulmán está compuesto por mil quinientos millones de almas y docenas de países. Aun cuando Israel respondiera duramente al país que eventualmente lanzara la bomba, El Islam como tal permanecería intacto. Una guerra nuclear no haría desaparecer al mundo musulmán pero causaría daños irreversibles al Estado de Israel.

Nosotros conocemos muy bien las implicaciones de un ataque a Irán pero también hemos evaluado los efectos de no hacerlo. Los hacedores, (decisión- makers), asumen en general enormes cargas de responsabilidad, y hay momentos en la vida de una nación en los cuales el imperativo de vivir se convierte en el imperativo de actuar.

Dice el periodista: “En este punto me detengo y pregunto, cuál es el punto, la razón de la realización de la acción, si la victoria eventual consistiría apenas en un atraso del Irán nuclear,  si un ataque significaría para Israel pagar un precio extremadamente alto: destrucción en el frente interno, cientos o miles de vidas, el fortalecimiento del régimen iraní, la condena mundial. Si todo lo que vamos a obtener es un retraso de la inevitable nuclearización de Irán, lejos de mejorar nuestra situación estratégica la empeoraríamos”.

La cuestión que Ud. debería preguntar es cual es el objetivo de la operación.- No podemos enloquecernos ni estamos locos. Nuestro objetivo no es eliminar el programa nuclear de Irán. Tiene que entenderse que si nosotros logramos retrasarlo por 6 o 7 años es probable que el régimen de los ayatolas no sobreviva y entonces cambien las condiciones políticas, y mientras tanto continuarían las presiones, las sanciones y las batallas de inteligencia. En realidad nuestro objetivo es retardar el plan nuclear para provocar el cambio político en Irán.

Irán ha esperado 4000 años para obtener la bomba atómica. Ha pasado los últimos 20 años desarrollando el plan nuclear. En los últimos 4 años ha realizado progresos fundamentales. En todo ese proceso ha mostrado paciencia y cautela. Ellos temen la intervención militar americana. Ellos saben muy bien que mientras Israel solo puede realizar un ataque quirúrgico, las acciones militares de los EE.UU pueden amenazar la estabilidad real del régimen y las bases mismas del país.

Nosotros no tenemos la voluntad ni el deseo de arrastrar a EEUU a una guerra. Si nosotros tomamos la decisión de llevar a cabo la operación, debe considerarse como un acto independiente y que se justifica a sí mismo sin pretender encender una reacción en cadena. Un país no va a la guerra pensando que otro país se le unirá.  Este tipo de pensamiento es irresponsable.

Quiero recordarle además que Ronald Reagan no deseaba un Paquistán nuclear y Pakistán tuvo la bomba. Bill Clinton no quería ver una Corea del Norte nuclear y tuvo que verla. El hecho se produjo de todos modos.

Finalmente está claro para nosotros que nuestras decisiones estratégicas no pueden depender de las eventuales decisiones de otros. Tenemos que ver la realidad tal como es, con total claridad. Incluso la más cruel de las realidades debe mirarse con claridad. Israel es fuerte, responsable e Israel hará lo que tenga que hacer.

 

APUNTE FINAL

El texto que hemos presentado es contundente y no requiere comentarios adicionales. Si bien la decisión militar parece estar tomada, a medida que se aceleran los tiempos, crecen las presiones sobre el gobierno israelí para evitarla. Tanto las disidencias existentes en la cúpula del poder, como la oposición explicita de las grandes potencias mundiales, configuran un panorama extremadamente complejo. Las perspectivas de que la comunidad internacional legitime y avale una guerra preventiva contra Irán son cada vez más difíciles.

Sin embargo los interrogantes fundamentales se mantienen.

¿Atacará Israel a Irán, a pesar de todo, antes de noviembre  como se sugiere? ¿La guerra civil en Siria-compleja e internacionalizada- será el detonante? ¿Cómo responderán los países vecinos árabes? ¿Ese ataque eventual provocará un conflicto de consecuencias globales o será rápido, exitoso y con derivaciones limitadas? ¿Cuál será el papel de Estados Unidos teniendo en cuenta su proceso electoral: presionará-como lo está haciendo- para evitar  la operación militar o intervendrá ante los hechos consumados? ¿Rusia y China, se mantendrán alejadas del teatro de operaciones?

Tzaji Hanegbi, ex parlamentario del Likud, enfatiza el dramatismo del momento: “Esta situación puede derivar en una posible confrontación (con Irán) cuyas consecuencias alcanzarán a nuestros hijos y nietos. Tendremos 50 días cruciales como no los tuvimos desde la Guerra de Iom Kipur. El primer ministro estará obligado-inevitablemente- a tomar decisiones”. (1)

Todo es materia de análisis, pero a la vez, el contexto, las señales y los indicios disponibles  parecen apuntar directamente hacia una resolución. Se trataría de un evento extremo-que si se produjera- cambiaría la historia de Medio Oriente,  afectaría la economía global, y padeceríamos la enorme tragedia humana que supone una guerra.

Es evidente que no podemos influir sobre los acontecimientos, pero al menos tomemos conciencia.

 

Puede consultarse la entrevista completa en www.haaretz.com  (11 de agosto 2012) en versión inglesa.

(1)   Radio Jai. Declaraciones del día 7 septiembre.

 

Presentación y traducción: José Seco Villalba.

 

3 pensamientos en “¿UNA GUERRA INEVITABLE?”

  1. Aún pasado el tiempo sigue latente y vigente el asunto

    Espero nos encontremos en algún momento.

    Fuerte abrazo pp

  2. Israel se siente entre la espada y la pared? Increible que puedan convivir con sus enemigos árabes en el mismo barrio o frente a su casa ¿pero no puede tolerar un Iran nuclear?
    El artículo refleja el enorme temor con el que viven los israelitas. No hay padrino que los pueda salvar.

    Excelente artículo

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