SÍMBOLOS DE LA NAVIDAD

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La Navidad para la cultura cristiana se centra en la conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazaret, y la iglesia católica la ha convertido en una de las principales celebraciones de su calendario.

Pero esta festividad se encuentra íntimamente relacionada con los fenómenos astronómicos que desde la antigüedad han despertado la curiosidad de los hombres y los han deslumbrado por su magnificencia. Por lo tanto su origen tiene raíces que se entroncan más con la astronomía que con la religión. Durante la navidad, solsticio de invierno en el hemisferio norte, los días comienzan a alargarse progresivamente en detrimento de sus noches, hasta llegar al solsticio de verano (24 de junio) en que se invierte el curso. (En nuestro hemisferio esas fechas corresponden al 24 de junio y 24 de diciembre)

El solsticio de invierno (hiemal) es el acontecimiento cósmico que vivifica la naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el “autentico nacimiento del sol” y con él toda la naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal, y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia gracias a la fertilidad de la tierra, que garantizaba la presencia del astro divino, del dios más arcaico que la humanidad ha venerado.

En el solsticio de invierno todos los pueblos antiguos, adoradores del sol, celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos caracterizados por la alegría general y el protagonismo de las hogueras, alrededor de las cuales se concentraban los lugareños con el fin de manifestar su alborozo y esperanza mediante ceremonias colectivas centradas en cantos y danzas rituales y en la recolección de ciertas plantas mágicas como el muérdago  -que sabemos tiene un simbolismo especial en navidad, sobre todo en Europa- .

Era también la época adecuada para realizar pactos protectores con los espíritus de la naturaleza y con los de los familiares fallecidos. Una costumbre de la que derivó la actual fiesta de los difuntos, que la iglesia la transformó en el dia de los fieles difuntos, únicamente, y desplazó al primer día de noviembre para alejarla de la alegre conmemoración del nacimiento de Jesús. Además conviene tener en cuenta otros hechos tales como: que no es ninguna casualidad que el natalicio de los principales dioses solares de las culturas agrarias pre cristianas fuese situado durante el solsticio de invierno.  En el libro “Ciencia de las Religiones” (Paris 1894), su autor Rethové afirma:

“Todos los dioses solares, Agni, en la India; Mitra en Irán; Osiris en Egipto; Baco, Tammuz, Adonis, Apolo, en Siria, en Fenicia y en Grecia; Manú, Buda, tienen el mismo carácter. Nacen el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno, de una virgen madre, en una gruta o en un establo, entre animales; curan a los enfermos, resucitan a los muertos. Todos mueren y resucitan porque el sol, vencido periódicamente por la noche, renace cada mañana y cada primavera”.

Los pueblos prerromanos, durante los tres días anteriores al 24 y 25 de diciembre, así como en los posteriores que llevaban al año nuevo festejaban el retorno del nuevo sol y las fuerzas vegetativas de la naturaleza. Las grandes hogueras, al margen de simbolizar el magno acontecimiento, tenían la función de excitar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador.

Para la iglesia estas celebraciones eran ritos paganos y estos ritos se celebraban por que el advenimiento del nuevo sol era el hecho cósmico que podía garantizar la supervivencia del hombre pagano o campesino.

El solsticio representaba el renacimiento  anual de la principal divinidad salvadora.  En la antigüedad fue un hecho absolutamente común, aceptado y extendido, que todos los grandes personajes, ya fuesen reyes –desde Mesopotamia y Egipto a China y Japón-  fundadores de grandes filosofías y religiones, Buda, Krisna, Confucio, Lao Tse; o pensadores como Pitágoras, Platón etc., gozasen del privilegio de ser considerados hijos de una madre virgen y de Dios. No parecía haber ningún misterio en ello y todas las culturas, desde no menos de dos milenios AC lo aceptaron con normalidad. Y es menos casual aún que el nacimiento de Jesús (el salvador cristiano) se haya concretado el 25  de diciembre, fecha en la que hasta finales del siglo IV de nuestra era, en el Imperio Romano se conmemoraba el nacimiento del “SOL INVICTUS”.

EL SOL Y LOS DIOSES SOLARES

Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades

Entre las fiestas de los antiguos griegos y romanos que fueron precedentes de la navidad cristiana debe destacarse, por su importancia social y trascendencia mítica y simbólica, las dedicadas a DIONISOS Y SATURNO.   El dios Dionisos estaba originado en la fusión de mitos egipcios y griegos; fue un dios del vino, de la vegetación y de la fecundidad, pero también de la muerte, puesto que se creía que el mundo de    los muertos estaba por  debajo de la tierra  y  controlaba la fertilidad. En el calendario, el mes consagrado a Dionisos comenzaba el 24 de diciembre y tenía treinta y un días.

El Saturno Romano, fue una antigua divinidad agrícola, fue un dios agricultor y plantador de vides, un arte que enseñó a los hombres cuando, perseguido por su hijo Júpiter, tuvo que refugiarse en Italia.

Los festejos romanos en honor de Saturno, las saturnalias, fueron en su origen fiestas campestres, duraban una semana y tenían lugar entre el 17 y el 23 de diciembre. Después de la ceremonia religiosa había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos –que podían burlarse impunemente de los amos-, cesaba toda actividad pública, privada y comercial y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina, se imponía hacerse regalos unos a otros; los ricos convidaban a sus mesas surtidas a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar…………como vemos, los antiguos romanos hacían ya más o menos lo mismo que aún se hace actualmente para celebrar la navidad cristiana.

Si nos remontamos mucho más atrás en la historia, hasta la época en que los hombres primitivos  -que  practicaron cultos naturalistas y adoraron a la esfera solar como deidad-  comenzaron a desarrollar el concepto divino bajo formas antropomorfas, observaremos que todas las culturas de la antigüedad pasaron a identificar a su dios principal, con el dios SOL.

Caldeos, egipcios, cananeos, persas, sirios, fenicios, griegos, romanos, hindúes y en la practica la totalidad de los pueblos con culturas desarrolladas, entre los que cabe incluir los imperios orientales y las civilizaciones precolombinas -como los aztecas-  han celebrado durante el solsticio de invierno (hiemal) el parto de la “Reina de los Cielos” y la llegada al mundo de su hijo, el joven Dios Solar.

En los mitos solares ocupa un lugar central la presencia de un dios joven que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la naturaleza. En las culturas de mitología astral, el sol representaba el padre, la autoridad y también el principio generador masculino. Durante la antigüedad en todo el mundo civilizado, el sol fue el emblema de todos los grandes dioses y los monarcas de todos los imperios se hicieron adorar como hijos del sol.

En el Egipto antiguo se creía que Isis, la virgen reina de los cielos, quedaba embarazada en el mes de marzo  y daba a luz a su hijo HORUS a finales de diciembre. Horus fue concebido milagrosamente por Isis cuando el dios Osiris, su esposo, ya había sido muerto por su hermano SATH o TIFON. Las tres personas de Osiris, Isis y Horus se corresponden con las cristianas Dios Padre, María y Jesus.

LA LEYENDA DE ISIS, sintéticamente nos dice que:

Osiris, que decía haber sido un dios de Egipto, era el Sol, e Isis, su esposa, la Luna; aludiendo la historia de estos personajes al paso anual del Gran Luminar (El Sol) de los Cielos a través de los signos del Zodíaco. Durante la ausencia de Osiris, Tifón su hermano, trató de usurparle el trono, intento que vio malogrado por la previsión de Isis. Tifón entonces medita la muerte de su hermano y la ejecuta, persuadiendo a este que entrase en una caja o sarcófago, que arroja al Nilo. Grandes esfuerzos fueron necesarios a Isis para encontrar el cadáver de su esposo, al cual oculta en lo más espeso de una floresta. Tifón lo encuentra y lo divide en 14 partes, que esparce indistintamente. Después de mucho buscar Isis descubre 13 partes del cuerpo de su esposo, habiendo sido la faltante devorada por los peces y la cual sustituye con una madera, entierra el cadáver mutilado y erige un magnifico templo a su memoria.

Durante el solsticio de invierno la imagen de Horus, en forma de niño recién nacido, era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Era representado como un recién nacido, con cabello dorado, que tenía un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza… Los antiguos griegos y romanos lo adoraban también bajo el nombre de HARPÓCRATES, el niño Horus, hijo de Isis. El dios Osiris, dios de la vegetación y de los muertos, padre de Horus, también había nacido de una virgen en el solsticio hiemal.

EL DIOS MITRHA

Para ahondar en el origen de la Navidad tenemos que remontarnos al dios MITRHA, que es uno de los dioses supremos de Persia, de él se deriva el culto a los misterios mitraicos –en los que sólo estaban admitidos los hombres y que comprendía un ágape ritual y sacrificios de toros. Los lugares de culto solían ser grutas o criptas (mithraeum), su principal fiesta era la del nacimiento de este dios que tenía lugar ocho días antes de las calendas de Enero, al igual que sucede hoy con la de Cristo.

El culto al dios Persa Mithra tuvo una inmensa popularidad, respecto a las doctrinas y ritos el culto de Mithra tiene muchos puntos de semejanza con el cristianismo. La semejanza extrañó a los mismos doctores cristianos que la explicaron como “obra del diablo, codicioso en derivar las almas de los hombres de la verdadera fe con una insidiosa y falsa imitación”. Asimismo, a los conquistadores españoles de Méjico y Perú les pareció que muchos de los ritos paganos nativos no eran más que falsificaciones diabólicas de los sacramentos cristianos.

Hoy día, los investigadores modernos de religiones comparadas señalan tales semejanzas como el resultado del trabajo independiente y semejante de la mente del hombre en si sincero aunque rudo intento de profundizar en los secretos del universo y concertar su pequeña vida con los temibles misterios que le eran desconocidos. No cabe duda que la religión mitraica evidenció ser una formidable rival de la cristiana, combinando, al igual que esta, un ritual solemne con aspiraciones de pureza moral y esperanza en la inmortalidad.

Una muestra de esa prolongada lucha está representada en nuestras fiestas de Navidad, que la iglesia católica se apropió de su rival gentilicia. En el calendario Juliano se computó el solsticio de invierno el 25 de diciembre, considerándolo como la natividad del sol, en razón de comenzar los días a alargarse, acrecentándose su poder desde ese momento crítico. Los Evangelios nada dicen respecto a la fecha del nacimiento de Cristo, y por esta razón la Iglesia al principio no lo celebraba; sin embargo pasado algún tiempo los cristianos de Egipto acordaron el día 6 de Enero como fecha de navidad y la costumbre de conmemorar el nacimiento del Salvador en este día fue extendiéndose gradualmente hasta el siglo IV, en que ya estaba universalmente establecida en el Oriente. Pero la iglesia occidental, que hasta finales del tercer siglo o comienzos del cuarto no había reconocido el 6 de enero como día de navidad, adoptó el 25 de diciembre como verdadera fecha y esta decisión fue aceptada después también por la iglesia oriental. En Antioquía el cambio no se introdujo hasta el año 375 aproximadamente.

¿Qué consideraciones guiaron a las autoridades eclesiásticas para instituir la fiesta de Navidad?

Los motivos para la innovación están declarados con gran franqueza por un escritor sirio-cristiano que dice “La razón de que los Padres transfirieran la celebración del 6 de enero al 25 de diciembre fue esta: era costumbre se los paganos celebrar en el mismo día 25 de diciembre el nacimiento del sol haciendo luminarias como símbolo de la festividad. En estas fiestas y solemnidades, tomaban parte también los cristianos. Por esto cuando los doctores de la Iglesia se dieron cuenta de que los cristianos tenían inclinación a esta fiesta, se consultaron y resolvieron que la verdadera navidad debería solemnizarse en ese mismo día, y la Epifanía en el 6 de enero” Por esta razón y continuando la costumbre, se siguen encendiendo luminarias hasta el 6 de enero.

El origen pagano de la navidad está claramente insinuado, si no tácitamente admitido, por San Agustín, cuando exhorta a los cristianos fraternalmente a no celebrar el dia solemne en consideración al sol, como los paganos, sino en relación al que hizo el sol, esto es, el dios de los católicos. León el Grande condenó la creencia pestilente de ser la navidad solemnizada por el nacimiento del nuevo sol, como fue llamada, y no por la natividad de Cristo. Concluimos entonces que la Iglesia Cristiana eligió la celebración del nacimiento de su fundador el día 25 de diciembre con objeto de transferir la devoción de los gentiles del sol al que fue llamado después Sol de la Rectitud

Aunque los cristianos celebran el nacimiento de Cristo, la navidad es una mezcla de tradiciones Persas, Romanas, Nórdicas, Góticas, Egipcias y Anglosajonas.

SIMBOLISMO DEL SOL

Es una estrella fija, centro del sistema planetario. La órbita aparente del sol alrededor de la tierra proporcionó desde las épocas más primitivas uno de los fundamentos del calendario, la medida del año. Es uno de los símbolos más importantes de todos los pueblos, divinizado por muchos, personificación visible de la luz y por tanto de la más alta inteligencia cósmica, del calor, del fuego, del principio que infunde la vida; en su nacimiento y ocaso diario prefigura simbólicamente todas las nociones acerca de la resurrección y el nuevo comienzo.  La alternancia vida-muerte-renacimiento en relación a los cultos solares se da de dos maneras diferentes: Diaria; como día y noche.- Anual; a través de las estaciones demarcadas por los solsticios. El sol aparece así como símbolo de resurrección e inmortalidad y como el sol alumbra a todos con una misma luz, que además permite reconocerlos, simboliza también la justicia.

En la iconografía masónica, el sol y la luna son “las dos luces físicas del mundo, el modelo de 1° y 2° inspector significa que todo francmasón  tanto de dia como de noche debe buscar la verdadera luz y no permanecer en las tinieblas de los vicios y las malas costumbres”. El sol encarna el espíritu eterno en todas las Logias. su imagen se encuentra en Oriente desde donde gobierna su presidente y en la leyenda masónica Hiram  simbólicamente representa el sol y la espada flamígera está constituida por un rayo de sol.-

La mayor parte de las religiones han conservado algunos vestigios de la adoración y de las ceremonias del antiguo Culto del Sol  o del fuego, que siguen conservándose aún en nuestros días entre los orientales y hasta en las fiestas populares de los cristianos, entre los que se distinguen las tradicionales fogatas de San Juan que se prolongan en las velas; y no es esta la única analogía patente que nos ofrece esta religión, pues entre los misterios y ceremonias de Mithra encontramos todos los sacramentos de los cristianos incluso hasta el mismo soplo de la confirmación.- El sacerdote de Mithra prometía al iniciado la remisión del pecado por la confesión y por el bautismo, la vida futura y los lugares de delicias o de penas y celebraba la oblación del pan, imagen de la resurrección. Por último el bautismo de los recién nacidos, las unciones a los muertos, la confesión de los pecados, la misa (celebración de estos misterios) y tantas otras cosas análogas de la religión cristiana, nos prueban evidentemente la filiación y encadenamiento continuos de las opiniones y las prácticas religiosas.

Ragón en “La Misa y sus Misterios” sostiene que en la antigua misa las invocaciones al Señor se hacían como  “Domine Sol” (Señor Sol) pero en tiempos posteriores se modificó Sol por Deus (y quedo Señor Dios).

A los misterios Mithraicos se accedía mediante una iniciación con pruebas tan rigurosas que a veces le costaba la vida a los candidatos. Constaba de 7 peldaños con 7 puertas. El 7 correspondía a los 7 planetas conocidos y tenía 7 grados.

EL NACIMIENTO DE CRISTO

En el siglo II de nuestra era los cristianos solo conmemoraban la Pascua de Resurrección y su misterio ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesus y además, desconocían absolutamente cuando pudo haber acontecido. Durante el siglo siguiente, al comenzar a verse la necesidad de celebrar el natalicio de Jesus de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basados en los textos de los Evangelios propusieron datarlo en fechas tan distintas como: el 6 y el 10 d enero; el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 de mayo y algunas otras. El sabio Clemente de Alejandría (150-215) no quiso quedar al margen de la polémica y postuló el dia 25 de Mayo. Pero el Papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento de Jesus. A pesar de la disparidad de fechas propuestas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable si se tenía en cuenta lo dicho por Lucas en su Evangelio que afirmaba: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre el rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvía con su luz” (Lucas 2, 8-24).- Si los pastores dormían al raso cuidando sus rebaños, para que el relato de Lucas fuese cierto y /o coherente debía referirse a una noche de primavera – de ahí las fechas posteriores al 21 de marzo, equinoccio de primavera y comienzo de esta estación-  ya que a finales de diciembre en la zona de Belén, el excesivo frio y las lluvias invernales hacían imposible pernoctar al raso con el ganado.

A pesar de todo lo dicho, la celebración de la Navidad para la cultura cristiana dejó de tener una connotación solsticial formal y pasó a basarse en la conmemoración del nacimiento de Jesus; y para definir esa fecha sólo contamos con las informaciones que reseñaron Mateo y Lucas en sus respectivos Evangelios; escritos hacia el año 90 el primero y a finales del siglo I el segundo. Pero esos relatos, al margen de no aportar ningún dato histórico riguroso, se reducen al ámbito mítico y se contradicen ampliamente entre sí.

LA ESTRELLA DE BELEN

En el Evangelio de Mateo podemos leer el único relato que habla de la famosa “estrella de navidad” y dice así: “Nacido pues Jesus en  Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los Judíos que acaba de nacer?  Porque hemos visto su estrella al Oriente y venimos a adorarle……….y reuniendo Herodes a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó donde había de nacer el Mesías. Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta.- Después de haber oído al rey se fueron los Magos, y la estrella que habían visto en Oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño.- (Mateo 2, 1-12)

  • Orígenes, (c185-253) teólogo fundamental para el desarrollo del cristianismo, defendió la veracidad de esta señal.
  • San Ignacio de Antioquia, obispo y padre de la Iglesia, que vivió durante el siglo I dC. en el mismísimo centro de expansión de las creencias mágicas y astrológicas Caldeas, aportó una versión complementaria al relato de Mateo (en la que se destaca aún más su carácter astrológico pagano)  al afirmar. “Un astro brillaba en el cielo más que todos los restantes, su situación era inexplicable y su novedad causaba asombro. Los demás astros junto con el sol y la luna, formaban un coro en torno a este nuevo astro, que los superaba a todos por su esplendor. La gente se preguntaba de donde vendría este nuevo objeto diferente a todos los demás”. Este argumento es poco creíble, sin fundamento y en nada ayuda a lo dicho por Mateo.

Con profecías o sin ellas, resulta innegable que la mayoría de los relatos acerca del nacimiento de dioses o de héroes antiguos refieren la aparición de estrellas u otras señales celestes   que anuncian  la   calidad  sobrenatural  del recién nacido, también resulta posible que en esa época aconteciese un fenómeno astronómico real, aunque muy poco frecuente.

No menos de media docena de hipótesis científicas han intentado explicar el “milagro de la estrella de Belén”.  Unas apuntan hacia el brillante planeta Venus pero como este era ya conocido por todos los astrónomos no pudo ser tomado como algo extraordinario. Otros señalan el paso de un cometa, concretamente el Halley, pero éste había transitado por nuestro sistema solar el año 11 aC, bastante antes del nacimiento de Jesus. Los hay también que atribuyen “la estrella” a una supernova, pero no hay ningún registro histórico de esa época que avale tal suposición. La opinión más razonable y aceptada la propuso el astrónomo Johannes Kepler en el año 1606.- Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el sol pasando por Piscis. En esta conjunción magna los planetas aparecen en el mismo grado de longitud, de modo que a ojos de un observador terrestre se presentan como una sola estrella muy brillante. La última vez que se vio este esquivo fenómeno fue en 1940-41 y no volverá a repetirse hasta el año 2198. Los cálculos de Kepler determinaron que una triple conjunción como la señalada se produjo en el año 7 AC. lo que resulta compatible con la fecha del año 6 AC dada como la más probable para el nacimiento de Jesus; y que la “estrella brillante” que resultó de la Conjunción Magna debía ser visible desde Persia y Mesopotamia en las horas que preceden al crepúsculo, por ello, dado que en esa época y región se viajaba al atardecer, es posible que los magos, que venían el sur, la vieran marchar ante ellos.

De todos modos, por Magna que fuera esa Conjunción ni podía recorrer el horizonte marcando un camino, ni pasó rozando las palmeras, ni se detuvo sobre Belén o, menos aún sobre una cueva en particular. Los astros tienen sus reglas gravitatorias irrenunciables, aunque la fe y los espejismos de las leyendas se empeñen en desviarlos de ellas. Sea como fuere, si la luz de la estrella sirvió para iluminar de modo más bello la idea de la Navidad, démosle un ¡cierto crédito a su existencia!!!

LOS REYES MAGOS

Un capítulo aparte merecen loa tan celebrados Reyes Magos. De ellos solo sabemos lo que mencionó Mateo en su Evangelio pero la tradición hizo maravillas con esos pocos datos.

La adoración de los Reyes Magos no solo ha sido una de las escenas más celebradas por la iconografía religiosa sino que fundamentalmente para los niños ha sido la fiesta infantil por excelencia. La venida de los Reyes con su carga de juguetes, alentó nuestras más notables esperanzas, pero a ellos debemos nuestra más temprana decepción cuando descubrimos que su identidad era más familiar de lo que suponíamos. En el Evangelio de Mateo dice: “llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos”; si releemos estos versículos veremos que de esos “magos” solo conocemos que eran “varios”, visitaron a Herodes y adoraron al niño Jesus ofreciéndole “oro, incienso y mirra”.  No hay forma alguna de saber cosas tan elementales como pueden ser su número, edad, aspecto, raza, nombre, atuendos, estatus.- ¿Cómo pasaron de magos a reyes? ¿magos de qué? ¿reyes por qué y de dónde? En el texto de Mateo no se responde a nada de esto, tampoco en el resto del nuevo Testamento, ni en las crónicas históricas de la época.

Veamos de donde salieron Gaspar, Melchor y Baltasar. En un principio fue  indeterminado. Las representaciones  de la adoración de los magos halladas en templos y en las catacumbas hasta el siglo IV aparecen dos o cuatro magos, la media docena tampoco faltó en algunas pinturas de la época.

En la Iglesia Siria y Armenia siempre se defendió la docena, puesto que según ellas, los magos prefiguraban a los 12 apóstoles.

En el siglo III, Orígenes, afirmó de modo taxativo que los magos habían sido solamente tres debido a que Mateo citó solamente tres presentes (oro, incienso y mirra). El termino mago (mogu) es un vocablo Persa que significa astrólogo, y se representaban tocados con el gorro frigio de los sacerdotes-astrólogos del dios Persa Mithra, que luego la iglesia cambió por sendas coronas reales a la usanza latina, con los que los convirtió en Reyes. Toda la iconografía anterior al siglo XVI, muestra a los tres magos como hombres de raza blanca; un joven de unos 25 años, uno maduro como de 40 años y un tercer anciano de alrededor de los 60 años.

A partir del siglo XVI el joven de 25 años se convierte a la raza negra, tal como puede verse en las obras de Alberto Durero (1504), Hieronimus Bosco (1510), de Paolo Veronese (1583) y muchos otros a partir de esa fecha. A partir del siglo XVI entonces, las nuevas necesidades ecuménicas de la Iglesia Católica, llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, que según el antiguo testamento representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días.

De este modo Melchor, el anciano de cabello y barba blanca pasó a simbolizar a los herederos de Jafet, esto es los europeos y ofreció al niño el noble oro.

Gaspar, rubio y lampiño, representaría a los semitas de Asia y su don era el preciado incienso; Baltasar, negro y barbudo personificaría a los hijos de Cam, los africanos, participando en la adoración con su entrega de mirra. Y así quedó armada la adoración con tres magos convertidos en Reyes.

Con el descubrimiento y cristianización del continente americano surgió un nuevo problema cuando las autoridades eclesiásticas se plantearon representar a los habitantes de esas nuevas tierras en el cortejo de adoración de los Reyes Magos; pero ya no podían añadir un cuarto monarca a la comitiva –ni menos todavía inventarle otro hijo a Noé-  se tomó la razonable decisión de mirar para otro lado, y dar por zanjada la situación. Por otro lado para la mentalidad racista de la época, un negro bien podía representar también a un indio, y la  tradición de Baltasar resultaba inamovible.

 

EL ARBOL DE NAVIDAD

Los arboles, símbolos vegetales del bosque y expresión de la fuerza fecundante de la madre tierra, fueron objeto de culto en toda la Europa Prerromana. El árbol sagrado por excelencia fue el roble, pero en las regiones donde este no crecía, se traspasó su función mágica a otros árboles propios de cada zona. Así en la Galia y Britania, era el roble, en Cornualles (sur del Reino Unido) era la encina, en la Germania Céltica era el abeto; se tenía un gran respeto por el árbol, no se lo podía maltratar ya que como todos ellos tenían espíritu, herirlo acarreaba la desgracia y antes de hundir el hacha en el arbol que iba a ser talado, el leñador debía pedirle perdón y según las regiones, incluso tenía que cumplir alguna penitencia (como no cazar ciertos animales durante un tiempo) que fuese compensatoria ante la madre naturaleza.

Cuando a mediados de otoño las hojas del roble amarilleaban y caían dejando el tronco y las ramas desnudas y con una apariencia desolada, las culturas agrarias que adoraban los arboles creían que el espiritu que había vitalizado el roble desde el mes de abril anterior abandonaba el árbol; por eso dentro del contexto ritual propiciatorio asociado al solsticio, las gentes de esos días comenzaron a adornar las esqueléticas ramas del roble con la intención de hacerlo más atractivo como hogar e incitar así al espiritu de la naturaleza huido a volver a morar en él lo más pronto posible.  De las ramas del roble se colgaban telas de colores y piedras pintadas que actuaban a modo de amuletos propiciatorios cuyo éxito se hacía patente año a año al lograr el regreso del espiritu de la naturaleza, bien visible en primavera detrás del prodigioso rebotar de las hojas, de la floración y maduración de los frutos.

 

Así pues, el verdadero significado de los adornos que todavía hoy se cuelgan del arbol de navidad es el de propiciar el regreso del espiritu generador de la naturaleza, que tras hacer brotar la vida vegetal y animal, asegurara la supervivencia un año más. Si tuviésemos un mínimo de conciencia ecológica quizá podríamos llegar a comprender que nuestro futuro, como especie, no depende tanto de los grandes shoppings y de la producción agropecuaria industrializada, como de ese espíritu, que hoy podíamos denominar Equilibrio bioclimático y medio ambiental, cuya palpitación anual somos incapaces de sentir y apreciar como lo hacían nuestros antepasados.

El uso del roble –la iglesia lo fue alterando a través del tiempo- fue sustituido por el pino que como otros árboles de hojas perennes, es símbolo de inmortalidad (por su hoja perenne y la incorruptibilidad de su resina) revelando a las masas, sedientas de prodigios, que la forma triangular del  pino simbolizaba la santísima trinidad. El extremo superior del arbol recuerda a Dios padre, y los dos inferiores a Dios hijo y al Espíritu santo. Así de simple.

 

PERSONAJES PROCEDENTES DE TRADICIONES NO CRISTIANAS

 

Con la llegada de Navidad aparece un personaje entrañable como es Papa Noel. Montado en un trineo volador, tirado por ocho renos, viene de lejos, muy lejos, dicen que del polo norte, llegando cargado de regalos. Su bolsa es tan grande que en ella cabe todo lo que se puede encontrar en todos y cada uno de los negocios del mundo. Se podría decir que su bolsa se llama consumismodesenfrenado. Pero él no dice nada, sonríe, guiña un ojo y dice ¡Sed Felices! Mientras sobrevuela los tejados de la ciudad. Pensad que hoy es una noche mágica, irrepetible. Disfrutad del amor y la compañía de los vuestros y de los regalos que hoy se reciben.

Nadie sabe exactamente cuando nació Papá Noel, ni cual es su edad, pero se conoce bien su leyenda que creció incorporando lo más esencial de los ancestrales mitos vinculados al solsticio de invierno dentro de los parámetros y necesidades de la sociedad industrializada moderna. Quizá por eso se ha convertido en una figura de consenso, aceptada por todos, grandes y chicos, con independencia de sus creencias religiosas y de sus costumbres tradicionales en torno a la navidad.

Sin embargo antes de ser quien es hoy, Papá Noel había sido obispo en Asia Menor, en el siglo IV, santo en buena parte de Europa desde la Edad Media y gnomo en el Nueva York de mediados del siglo XIX y viajó por medio mundo antes de poder encontrarse a sí mismo en la maravillosa imaginación de otros. El proceso de metamorfosis real que nos ha llevado hasta el Papa Noel actual es tan o más fantástico que su propia leyenda.

 

SAN NICOLAS.

Es un obispo de origen turco y está relacionado con dos relatos legendarios; la leyenda de las tres hermanas: se cuenta que tres hermanas casaderas, que estaban a punto de ser vendidas por su padre por carecer de dinero para sus dotes, iban a ser compradas por un mercader que las iba a prostituir. Al enterarse, Nicolás entró en acción. Las muchachas habían dejado sus medias secándose en la chimenea y una a una fue recibiendo las monedas de oro necesarias para seguir siendo libres y casarse. Cuando Nicolás estaba arrojando la última de las monedas fue sorprendido por el padre de las muchachas, quien, a pesar de la súplica del obispo, difundió el episodio acrecentando la fama de caritativo del personaje.Y también con la leyenda de tres hermanos muertos que dejan sus niños  huérfanos y Nicolás los protege por lo que se lo declara protector de los niños, sobre todo en una época donde los niños carecían de todo derecho. Su fama fue tanta que hay más iglesias de San Nicolás  que de los Apóstoles. Fue adoptado por los vikingos como su protector, se introdujo en Rusia en el siglo X y se convirtió en el Santo Nacional.

 

HOLANDA CUNA DE LA TRADICION MODERNA BASADA EN SAN NICOLAS.

Cuando los Holandeses, en 1621, desembarcaron en Nueva Ámsterdam (la Isla de Manhattan, en lo que hoy es Nueva York) erigieron una estatua a San Nicolás, en agradecimiento a la protección brindada en el viaje, y así se trasladó a Norteamérica la leyenda de San Nicolás. Pero un obispo poco tenía que hacer en Estados Unidos y allí fue despojado de sus vestiduras  y presentado como un personaje generoso, bonachón, alegre y amistoso. Washington Irving (escritor neoyorkino que en 1809 creó las bases del mito de Santa Claus) lo elevó con sus escritos a la categoría de Guardián de Nueva York y la forma holandesa de llamar a San Nicolás, que era Sinter Klaas, acabó siendo pronunciada como Santa Claus por los angloparlantes. Este Santa Claus era petiso, bonachón, panzón y tenía la imagen de un gnomo. Pasa nuevamente a Europa ya transformado y en Inglaterra le llaman Father Christmas (Padre Navidad). De allí pasa a Francia donde lo denominan Pere Nöel (Padre Navidad) del que derivará el nombre de Papa Noel con el que lo conocemos los países latinos.

Pero en EE.UU. las cosas siguieron evolucionando y la imagen de Santa Claus también se fue adaptando. Primero fue flaco y alto, luego más gordo y bajo; de seño serio pasó a ser un gordo simpático, de botas cortas pasó a tener botas largas, así hasta 1931 en que una empresa comercial quiere asociar a sus productos con la imagen de Santa Claus, para darle mayor penetración en el mercado y encarga a su agencia de publicidad que relacione Santa Claus y sus productos para fijarlo en el imaginario colectivo.

Así surgió un Santa Claus más alto, más gordinflón aunque simpático, con rostro dulce, alegre y bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo cano y larga barba y bigote también blancos y sedosos……en fin la figura fue humanizada hasta parecerse a un abuelo ideal, jovial, pronto a la risa  franca, a  la  confidencia  y  al  regalo.  Un  personaje aceptado por todos,  entrador y simpático. Esa empresa comercial que impuso la imagen que hoy conocemos de Santa Claus, es nada menos que Coca Cola. En la vestimenta mantuvo el color rojo con ribetes blancos que son los colores oficiales de Coca Cola, con lo que comienza la banalización de la fiesta de Navidad por el uso comercial. Santa Claus en los shoppings generalizo la costumbre de los regalos a los grandes;  pero el hacerse  regalos no es solamente una costumbre impuesta por la moderna sociedad consumista. Desde la más remota antigüedad, el solsticio de invierno y el cambio del año fueron considerados como un tiempo en el que era obligado ofrecer obsequios a los dioses y monarcas, así como intercambiar objetos propiciatorios entre amigos y vecinos. Es una antigua forma de magia que procura unión y amistad.

 

LA MISA DE GALLO: Tal denominación parte de una antiquísima fabula que afirma, en diferentes versiones, que el primer ser vivo que presenció el nacimiento de Jesus, y lo comunicó al mundo, fue un gallo, debido a su potente voz y a su función diaria como encargado de notificar a los humanos el nacimiento del sol en el horizonte. La iglesia tenía reglamentadas tres misas; a medianoche, la del gallo, al alba la de los pastores y al mediodía la de la gente en general.-

 

CONCLUSIONES

Hemos repasado el origen  y significado que encarna la navidad mostrando aspectos de su historia, su simbolismo y las costumbres que la acompañan, de todo lo cual podemos extraer algunas conclusiones:

*El origen de la navidad está enraizado en la más remota antigüedad y en las tradiciones y misterios greco-orientales. Los paganos en todo el mundo conocido celebraron esta fecha muchos siglos antes del nacimiento de Jesus.

*El mesías, denominado Jesus, no nació un 25 de diciembre. Los Apóstoles y la Iglesia primitiva jamás celebraron el nacimiento de Cristo en esa fecha, ni en ninguna otra.

*No existe en los Evangelios mandato ni instrucción alguna para celebrar este acontecimiento. En cambio si existe el mandato de observar la ocasión de su muerte. (1Co11: 24-26).

Y finalmente es meritorio destacar la opinión que Desmond Morris hace de esta fecha tan especial diciendo: “Aunque oficialmente la navidad es la celebración del nacimiento de Cristo, casi nada de lo que hacemos durante las festividades navideñas tiene la mas mínima conexión con la cristiandad y menos aún con el arribo del niño Jesus. Salvo los oficios religiosos y las escenas de la natividad, casi todo lo demás surge de las antiguas prácticas paganas, o es el resultado de modernas innovaciones comerciales”.

Puede observarse en un raconto que en todas las costumbres perdura el significado trascendente de buscar la proyección de un ritual solar, transformado al cristianismo. Esto es en esencia, el significado que encierra la Navidad.-

 

OSCAR PEREYRA

Febrero 2014.