Reflexiones. El mundo 2011

La definición que el humanismo clásico hace del hombre es muy estrecha: lo presenta como un ser pensante en vez de tratarlo como un ser viviente. (C. Levy Strauss).

Un diagnóstico

Estamos transitando una época de crisis civilizatoria, que algunos caracterizan como de cambio de paradigma o mutación profunda. El capitalismo globalizado, la inestabilidad geopolítica, la posmodernidad basada en multiplicidad de fragmentos y pensamientos leves; la anomia social generalizada, y la pérdida de credibilidad de instituciones venerables, ha convertido a nuestro tiempo en un “tiempo de penuria”. Podríamos describirlo como la explicitación duradel nihilismo, sintetizado por Federico Nietzsche con una imagen abrumadora: “Dios ha muerto”.

Estamos en una época en que lo esencial es visible a los ojos, invirtiendo una sentencia célebre. Ahora vemos sin mediaciones ni velos el funcionamiento del mundo: el poder sin límites proyectado a todas partes y basado exclusivamente en la ganancia y la codicia.Guerras, hambrunas, pandemias, pobreza, marginación, terrorismo, disolución del sentido, y todo solapado entre los relatos de voceros, políticos, empresarios, científicos e intelectuales orgánicos, que legitiman a través de la dominación mediática y la manipulación del marketing, los supuestos beneficios de la civilización globalizada.

Sucede que las viejas potencias y las grandes compañías transnacionales van por el control de los recursos naturales y los nuevos mercados; aplastan pueblos y soberanías, manipulan la genética para multiplicar la producción de la tierra, poseen el monopolio de la creación simbólica y cultural sobre las grandes masas y lo hacen en el nombre de la libertad, la democracia y el progreso humano.

Sin embargo, si se mirara atentamente, pareciera que el sistema globalizado ha entrado en contradicción consigo mismo. Extiende a ritmo exponencial su expansión planetaria y sobreproducción de bienes, mientras aumenta la destrucción de la naturaleza, las condiciones de vida infrahumana de grandes masas, el cinismo en el uso del poder y la impunidad de sus acciones concretas. Esta situación nos está aproximando a un peligroso punto sin retorno.

LA REALIDAD EN CIFRAS Y ALGUNAS CONSIDERACIONES

Sobre una población mundial estimada en 6.700 millones de habitantes, el 80% vive con menos de 10USA diarios, incluyendo al universo que va desde los marginados absolutos (1 USA cada día), hasta sectores medios bajos. (1) Mueren de hambre 40.000 personas cada día, mientras más de 2.000 millones carecen de las mínimas condiciones de salud y educación como para sobrevivir en condiciones dignas. Tanto el sistema democrático liberal como la globalización económica alcanzan a una minoría de tan sólo el 20% de los habitantes del planeta.

La actual crisis global-económica, financiera, social, geopolítica y cultural- está expresando en primer lugar, la disolución de la cosmovisión dominante que comenzó con la caída del muro de Berlín y la implosión del socialismo real.

Esta visión se convirtió en hegemónica y configuró la organización del mundo y su paradigma en los años 90 con sus apologistas fundamentales, Francis Fukuyama y su famosa tesis del “fin de la historia”, y el denominado Consenso de Washington, que con sus explícitas recomendaciones, promovía la liberalización de los mercados y la retirada del Estado como entidad política rectora de la sociedad industrial.

Con la llegada del nuevo siglo comenzaron a generarse diversas situaciones en todo el mundo que presagiaban el final de una época. No solamente, la ciencia económica como disciplina dogmática se precipitó en una profunda crisis al exhibir su incapacidad estructural para predecir los acontecimientos, sino que una observación atenta de la realidad comenzaba a mostrar síntomas de que nos encontrábamos en una situación compleja y extrema.

Se tomaba conciencia de que tanto la energía no renovable-factor esencial en esta etapa del desarrollo de las fuerzas productivas-, los mecanismos financieros completamente desregulados, y la ausencia de marcos teóricos para comprenderlos, conducirían al sistema de producción y consecuentemente a la sociedad humana a un punto crítico. La lógica con la cual funciona el sistema,-acumulación de capital, basada en la explotación intensiva de la naturaleza, y la utilización de la ciencia como técnica destinada a incrementar infinitamente la tasa de ganancia, se hacía insostenible y anunciaba un futuro de consecuencias imprevisibles.

Perspectivas

Observando la marcha del actual proceso histórico, es posible que en el futuro pudiera producirse una conmoción en los fundamentos de la organización general sobre la cual se asienta el mundo. Si el cambio del que estamos hablando efectivamente ocurriera, no sería causado por la voluntad política colectiva, o por la imposición de alguna ideología alternativa. El sistema mismo definido como la irracional explotación de los recursos de la tierra y el salto científico tecnológico al servicio del poder, funciona en el marco de una red compleja y en diversos planos autónomos independizados de los propósitos conscientes de los actores. Se trataría de un evento irreversible causado por su propia esencia. El punto decisivo se produciría cuando ese mecanismo anónimo y descentrado, culminara destruyendo su propio aparato productivo y paradójicamente, provocándose a sí mismo y al conjunto daños irreparables.

Si la combinación de estos factores acabará en una guerra, desintegrándose por etapas, o por simple implosión, estilo comunismo soviético, nadie puede saberlo. Probablemente, y bajo un análisis multidimensional, muchos niveles de crisis existentes podrían superponerse, aparecer cíclicamente, o estallar al mismo tiempo.

APUNTES SOBRE LA CIENCIA Y EL HOMBRE CONTEMPORÁNEO

Si algo caracteriza al mundo en el nuevo milenio es el desarrollo espectacular de la ciencia.

Las denominadas “ciencias duras”, utilizan la última frontera de las herramientas tecnológicas y cibernéticas desarrolladas en los últimos años. Las Neurociencias, la Ingeniería Genética, la Física de Partículas entre muchas otras están modificando radicalmente el futuro del hombre. Por tomar la Astrofísica contemporánea por ejemplo, se trata de una cosmología alucinante que cambia todos los parámetros conocidos. Apunta entre otras cosas, al estudio de la materia oscura del universo, a los agujeros negros, a otrasdimensiones donde el tiempo y el espacio no existen yse asomaal microsegundo anterior al gran acontecimiento del Big Bang. En otras palabras,procura entender el origen mismo dela materia ensus partículas elementales y sus relaciones,yalcanzar la nada misma o el instante previo a la nada. Una especie de ciencia ficción que alteraría todas las categorías científicas conocidas hasta ahora. Por no hablar de la Nanotecnología, que ha logrado construir moléculas a escala infinitesimal y combinarlas hasta controlar la materia, con enormes repercusiones para la medicina, la biologíay el estudio del cerebro profundo del cual poco se sabe. Estas no son ciencias positivas a lavieja usanza, ni siquiera pertenecen al siglo XX, con sus categorías epistemológicas establecidas,sino que se trata de saltos cualitativos paralos cualesni el propio saber científico está preparado. Estamos hablando de crear vida artificial, construir máquinas inteligentes, manipular genéticamente la vida. Una nueva frontera quepodría llevaral desastre ético o a una gigantesca transformación.

Sin embargo el hombre ha ingresado en el siglo XXI en un estado de nomadismo existencial y se percibe la necesidad urgente de encontrar un nuevo punto fijo, o un nuevo centro. Nos encontramos en una era en que la revolución digital de la naturaleza y la cultura produce efectos de enormes proporciones al punto de que pueda concebirse la posibilidad de reescribir nuestro código genético. Quizá demasiado pronto, y antes de que nos demos cuenta, el hombre podría ser producido como un objeto técnico. Y entonces, el desafío intelectual será construir una nueva conceptualización capaz de comprender la naturaleza de los cambios y reducir la incertidumbre generada por la disolución del antiguo sentido y la aparición de un nuevo sentido.

Hay quienes anticipan incluso, un mundo post-humano, un salto evolutivo que podría alcanzar un desconocido nivel en el recorrido de la especie que supere su condición de “sapiens”, con derivaciones incalculables para todo el sistema cultural, social, y existencial del hombre tal como lo conocemos desde hace 30.000 años.

Una nueva esperanza

A pesar de la situación de nuestro mundo y probablemente debido a su propia dinámica, vemos que la comunicación digital está produciendo, un “despertar político global”; una especie de nueva conciencia colectiva que podría transformar la tierra. Las comunidades libres aparecen por todas partes, la memoria individual se une a grupos mayores que van integrándose sin limitaciones espacio-temporales. Las redes cibernéticas hacen posible que el saber y la información de cada individuo se interrelacione configurando una capa energética virtual de proyección universal.

De este modo y debido a la utilización masiva de las herramientas tecnológicas, (actualmente más de 1.600 millones de personas se conectan a Internet diariamente), podría desarrollarse un pensamiento superador. Llegar al punto de que pueda percibirse colectivamente al universo como un todo único donde no haya oposiciones ni dualismos. Donde la condición humana descubra que existe algo más que la agresión descontrolada y la voluntad de dominio sobre el otro.

Los maestros antiguos consideraban que el hombre, la naturaleza y todas las cosas eran una sola entidad. Que no hay separación, sino unidad. Que no hay soberbia sino armonía, que nadie es dueño ni amo de nadie. Que somos libres para ser. Que la vida entera, incluyendo todo lo existente, está destinada a evolucionar hacia formas superiores y dimensiones cada vez más hondamente espirituales.

Quizá la crisis y sus eventos inesperados, nos aproxime finalmente a un nuevo comienzo.

Bibliografía y Fuentes consultadas.

Levy Strauss, Claude; Entrevista El País. 2005.

Marx, Karl: Contribución la Crítica de la Economía Política.

Nietzsche, Federico; La gaya Ciencia

Heidegger, Martín; Caminos del Bosque

Brzezinski, Zbigniew; (Conferencia Montreal, Canadá. Mayo 2010)

Internet: www.globalissues.org (1)

(1) World Bank, May 2008. They note that 95% of developing country population lived on less than $10 a day. Using 2005 population numbers, this is equivalent to just under 79.7% of world population, and does not include populations living on less than $10 a day from industrialized nations.

Jose Seco Villalba

3 pensamientos en “Reflexiones. El mundo 2011”

  1. Un texto excelente de gran densidad y con un diagnóstico ajustado a la realidad que vivimos. Felicito a los integrantes del grupo y continúen con este nivel-inusual-en esta época de verdadera “penuria”-al decir heideggeriano.

  2. El mundo de hoy
    Soy un convencido que necesariamente nuestra visión de este mundo actual la tenemos que comprender y analizar desde un “pensamiento sistémico” no hay otra forma.Este articulo asi trata de mostrarlo.
    Ahora bien, no veo cuales son las herramientas que proponen los supuestos líeders mundiales para producir los cambios necesarios para devolver a los protagonistas sociales – el hombre común -un mejor calidad de vida.
    Estoy convencido que el mejor aporte, estará desde una mejor educación, con calidad, que el mundo empresario invierta en brindar más capacitación a sus dependiente, que el estado a través de sus planes de ayuda social, siga el mismo camino, estos será el único camino para elevar desde un nuevo pensamiento a todos los integrantes de este mundo globalizado y en especial a nuestro pais.

  3. LOS COREUTAS
    NUEVOS APUNTES A “REFLEXIONES. EL MUNDO 2010”
    La definición inaugural del humanismo clásico y su opuesto debido a Levy Strauss es posiblemente el núcleo duro del apunte.

    El hombre -en tanto que especimen de una raza, la humana- no es sólo pensante o viviente, sino además incluye una característica ontológica y existencial diferenciadora con respecto al resto de los otros seres: la posibilidad del mal.

    Y si fuese verdad que el “diablo” en su esjatológica visión cristiana no existe, sin embargo quedan subsistentes la ocurrencia de cosas, hechos, situaciones, y relaciones que pueden ser calificadas como malas… aún a pesar del hombre y por causa también del hombre. Es evidente pues, que nos ocurren cosas malas como civilización, y que éstas se encuentran reñidas con las normas morales y éticas mas elementales, resultando repugnantes aún a los seres más tibios de corazón.

    En su DIAGNOSTICO, el escritor propone la categoría epistemológica del cambio de paradigma, con multiplicidad de fragmentos cognoscitivos y pensamientos leves y frágiles. Tiempos de liquideces en las relaciones entre los seres humanos culminan con la “anomia social generalizada, y la pérdida de credibilidad de instituciones venerables, …..(convirtiendo) a nuestro tiempo en un “tiempo de penuria” ”

    Observamos que misteriosamente, el culto de la energía y su explotación han signado las postrimerías del siglo XIX, todo el siglo XX y por lo que vemos el siglo XXI en sus comienzos. Curiosidad ésta, porque los problemas derivados del petróleo, la energía atómica y la búsqueda insaciable del placer y del derrroche no se compadecen con la existencia humana

    Menos aún el desarrollo espectacular de la ciencia que señala el autor, desarrollo éste que se encuentra vinculado por el contrario, al crecimiento hidrocefálico de la tecnología en todas sus variantes, como apostasía de la ciencia verdadera que tradicionalmente apunta al conocimiento del hombre y nó a la apropiación indebida de las cosas que rodean al hombre. Esta equivocación insisto, epistemológica sobre los alcances y funciones de la ciencia y su pretensa vinculación con los seres humanos han resultado nefastas en el planteo del NOVO ORDO SECLORUM

    En tal sentido, la racionalidad, ha devenido un monstruo que se ha devorado en forma inmisericorde a sus propios adeptos. Cabe pues, una reflexión sobre la “necesidad urgente de encontrar un nuevo punto fijo, o un nuevo centro” y “y reducir la incertidumbre generada por la disolución del antiguo sentido y la aparición de un nuevo sentido”

    A lo largo del siglo XX se han alzado voces advirtiendo el porvenir que se caracteriza no sólo por aquellos parámetros que tan singularmente describe el autor, sino además por la nueva existencia de los fundamentalismos religiosos.

    Se ha trastocado el fundamento y télesis de lo religioso para llevarlo al plano profano y de allí, invocando una supuesta dogmática desde los orígenes, se ofrecen soluciones religiosas que sólo traerán mas desconcierto, dolor y desesperanza. En tal sentido, la “jihad” islámica es la contracara de la Civilización de Córdoba y la fructífera convivencia de los monoteísmos, el “opus dei” encubre sólo una voluntad de poder reñida con los orígenes de su Mesías, y el “jabad lubavitch” desconoce los aportes imborrables al humanismo judío de los rabinos y rabinas del Rabinato Latinoamericano de Marshall Meyer p.e.

    En esta recorrida, quedan pendientes de escucha los altavoces de la Carta de la Tierra, del Grupo Pugwash, de Green Cross, del Tribunal Russell, entre tantos, y además la búsqueda permanente de los derechos humanos del 80% de la humanidad que vive -tal como señala el autor tan dramaticamente- con menos de U$S 10 diarios, o forman asimismo parte del ejército de 40.000 seres humanos que mueren diariamente de hambre o de los mas de 2.000 millones que carecen de condiciones mínimas de vida, higiene y trabajo.

    Hay quienes nos hemos propuesto aisladamente la tarea de pensar POLITICAS DE ESTADO, en tal dirección, hemos escrito sobre LA CUESTION DE GENERO, EL HAMBRE, EL AGUA y EL FIN DEL CAPITALISMO como políticas de estado masónicas a ser desarrolladas en vistas de los próximos cincuenta años (vid.www.ordotempliis.blogspot.com / Templario y los artículos allí detallados). Tal vez porque hemos alcanzado el íntimo convencimiento que desde la laicidad, la libertad, la igualdad y la fraternidad de los seres humanos entre sí, es posible acceder a la “nostridad” y deconstruir este horroroso esquicio moderno de la “alteridad”, en donde el otro es concebido como un objeto, y nunca un sujeto, como algo a ser apropiado o manipulado y nunca a ser amado.

    Finalmente, formamos parte de aquellos hombres comunes que realizan tareas no comunes; p.e. re – pensar los próximos años como verdaderos navegantes del porvenir y buscadores insaciables del infinito.
    CARLOS BERINI

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