¿QUÉ RUMBO TOMA LATINOAMÉRICA?

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GONZALO FERNÁNDEZ PASTOR

Las últimas elecciones presidenciales en Brasil y Uruguay abrieron un debate en las sociedades acerca de un cambio de rumbo político y de modelo económico en la región. A pesar del triunfo de Dilma Rousseff en segunda vuelta y de Tabaré Vázquez, aunque pareciera que se mantiene el status quo, el modelo sigue corriendo peligro.
En la Argentina pareciera que el cambio es inevitable ya que los candidatos con mayor intención de voto son: Daniel Scioli, por el oficialismo kirchnerista, y en la oposición Sergio Massa del Frente Renovador y Mauricio Macri del Pro. Los tres, con sus matices, compiten por el mismo electorado ya que expresan el mismo corte ideológico.
El discurso de sus campañas pone foco en la continuidad de los planes y los logros sociales del gobierno kirchnerista -como la asignación universal por hijo- ; sin embargo, todos prometen también un cambio más empático con los mercados. Hacen hincapié en la seguridad y en combatir el delito -principal reclamo que hace la sociedad- y en la alta corrupción gubernamental, otros de los flagelos en los que se ha centrado, también, la elección en Brasil.
Sin embargo, estos cambios que reclama la sociedad no responden solamente a las deficiencias de los principales gobiernos del Mercosur, sino que representan más bien un proceso cíclico que es consecuencia de uno anterior. Para no ir muy atrás en el tiempo voy a analizar desde los gobiernos militares que azotaron la región hasta la actualidad, o si se me permite, imaginar el futuro.
A partir de los gobiernos militares de la región, los más sangrientos de la historia, con su terrorismo de Estado, sus malas políticas económicas y su combate al comunismo y la guerrilla; fueron tan violentos y dictatoriales que las sociedades Latinoamericanas encontraron en las democracias su principal objetivo: la libertad. Y así fue que en toda la región, obviamente unos antes y otros más tarde, resurgieron las democracias como valor principal la libertad y la paz. Tanto Brasil como Uruguay y Argentina tuvieron presidentes que fueron grandes estadistas en el inicio de las democracias incipientes.
Una vez que las sociedades sintieron que La libertad y la Paz no estaban avasalladas, reclamaron crecimiento y distribución, pero los gobiernos entraron en crisis económicas empujados por el mercado y los países centrales.
Este malestar económico en la sociedad generó que fuera tierra fértil para el nuevo proceso que se dio en llamar neoliberalismo, que si bien generó estabilidad económica también concentró la riqueza y produjo una altísima desocupación y expulsó a gran parte de sus poblaciones a vivir en la pobreza e indigencia. Los países no crecían, lo único que crecía era la desocupación y la corrupción. También se produjo un profundo cambio cultural. De la conquista colectiva de recuperación de la democracia al del “sálvese quien pueda”. Una cultura individualista y exitista.
La crisis del modelo con la exclusión de gran parte de la sociedad vuelve a producir un cambio en la región en busca de una mayor distribución, pero también de una identidad Latinoamericana que se había perdido con el neoliberalismo. Así es que triunfan los gobiernos del PPT en Brasil, del Frente Amplio en Uruguay y el kirchnerismo en Argentina. Estos cambios también se produjeron en los otros países de América Latina, que como dije cada uno con sus matices.
Comienza así un nuevo ciclo a los que algunos llaman populismo y otros, latinoamericanistas con mayor distribución de la riqueza. Lo cierto es que cualquier índice que se desee tomar, de la institución internacional que se elija, Banco Mundial, OIT, FMI, ONU etc., los índices de desarrollo, de redistribución y de contención social han mejorado notablemente. Seguramente usted lector estará diciendo que el contexto internacional ayudó a ello, sin lugar a dudas. Como ayudó a que se produjeran los anteriores procesos de la misma manera.
El crecimiento de los sectores de centro en las últimas elecciones de Brasil y Uruguay y los candidatos con mayores posibilidades en Argentina demuestra que el ciclo se está acabando y que seguramente vendrá uno nuevo.
Este nuevo ciclo lo generan las críticas acerca de que son gobiernos autistas, incluso algunos los llaman autoritarios, o por los niveles de corrupción o por que han entrado en pequeñas crisis.
Yo me atrevo a manifestar mi idea acerca de que lo que producirá este nuevo cambio es la creciente clase media que se ha beneficiado como ninguna otra, ya que las tasas de marginalidad no han descendido, y que como clase se vuelve conservadora de lo que ha conseguido y prefiere elegir a gobernantes menos combativos y que les permitan mantener lo que han logrado, sin darse cuenta que la nueva redistribución y nueva concentración a los primeros que va a perjudicar es a su propia clase.
La región tiene dos salidas. Una es el cambio hacia la derecha, para llamarlo vulgarmente, con la destrucción del Mercosur como bloque económico mundial, como plantearon los candidatos opositores en Brasil y Uruguay y que también en voz baja lo dicen algunos candidatos en la Argentina. La otra salida es la continuidad del modelo regional con variantes. Lo que parece estar claro es que al ciclo le queda poca vida.

Gonzalo Fernández Pastor

Noviembre 2014

3 pensamientos en “¿QUÉ RUMBO TOMA LATINOAMÉRICA?”

  1. ¿A qué ciclo le queda “poca vida”?, según concluye el autor. ¿Al kirchnerismo en Argentina o a lo que algunos llaman “populismos” latinoamericanos? No queda demasiado claro el concepto. Un trabajo equilibrado y objetivo.

  2. Excelente trabajo y punto de vista Gonzalo, solo para hacer un aporte: la democracia latinoamericana nos produjo ciclos productivos y evolutivos, períodos de un crecimiento y maduración sobre una estructura nefasta heredada de los gobiernos de facto, pero en éste afán de buscar el modelo ideal y tratando de encontrar una identidad propia, malogramos y destruimos estructuras vitales y peor aún no protegimos nuestras riquezas e industrias, en muchos de los casos solo se busco la popularidad y en otros el negocio unipersonal; que interesante sería que en los Gobiernos de turno, la visión no sea solo introspectiva, que se pudiera leer y con mucha claridad interpretar las tendencias mundiales, así no cometerías graves errores como por ejemplo las privatizaciones que nos generaron una crisis de desocupación y aparejado a la misma, la delincuencia que nos flagela. te mando un Abrazo!!!

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