POPULISMO, DISIDENCIA Y CUMBIA.

 

 

 

Una lectura crítica de SUDOR MARIKA

Escribo estas líneas a principios del mes de febrero de 2020.

I.-Intuyo que el mundo tal como lo hemos vivido y disfrutado se extinguirá en breve.

Podría asegurar que la situación planetaria que se nos presenta, es mínimamente auspiciosa para más de siete mil millones de habitantes:

  • El presidente de la primera potencia mundial está sobrellevando, en un año electoral, un proceso por su impugnable desempeño.
  • En una veintena de repúblicas del Cono Sur bulle un caldo espeso de injusticias económicas, promesas políticas incumplidas, múltiples corrupciones institucionales, endeudamientos perpetuos y hartazgos populares.
  • Desde el país más poblado del mundo y potencia económica excepcional, un virus mortal continúa avanzando incontenible.
  • La desértica isla de Australia se iluminó con llamas que parecieron inextinguibles y devastadoras.
  • La espiral de recriminación y violencia en la que se atascan fundamentalistas y laicistas en cualquier zona del planeta, nace y se reproduce por el terror a ser aniquilados mutuamente por ese fantasmal
  • África, lacerada y con su perturbador déficit de desarrollo, insiste en exportar el superávit de su población joven, mientras que
  • Europa se resiste a albergar de buen grado a más migrantes y la aprobación del Brexit enciende las alarmas en ese continente.

Por si este funesto catálogo fuese avaro, en ambos polos se están derritiendo sus hielos prehistóricos y el pavor climático cunde más allá de las ideologías que, alternativamente, lo estimulan o lo desalientan.

Somos hoy espectadores apáticos frente a un escenario brumoso donde sus personajes políticos, que balbucean un guion mal aprendido, lanzan miradas huecas con sus ojos secos de necedad, usura y sordidez.

Hemos arribado al puerto en el que las verdades son parte de una elección personal, efímera y cambiante, como cualquier equipaje provisorio.

En este carrusel patibulario, la Argentina inicia los ´20 con un presidente que, aupado por su vice, por primera vez en su vida accede a la función pública nacional por el voto ciudadano, con demandas pretenciosas y alianzas que huelen a prebendas.

En la colorida liturgia popular de su asunción presidencial, el 10 de diciembre de 2019, tuvo un especial protagonismo el conjunto musical: SUDOR MARIKA.

Un breve análisis de los textos de ese grupo permitirá introducirnos en un submundo de extraordinaria complejidad, sobre el que se han aposentado prejuicios, prevenciones y suspicacias de todo tipo. Sus letras forman parte de un distrito minado, donde abundan los modelos heterodoxos de parentesco, las sexualidades marginales, las economías transgresoras y los códigos contraventores de lealtad grupal.

El contexto donde las letras de SUDOR MARIKA se cohesionan y obtienen su trayectoria, puede ser amojonado con el auxilio de los siguientes hitos:

  1. Las figuras de la autoridad simbólica se han debilitado y su presencia efectiva parece evanecerse en el aire.
  2. La vida y las actividades de las personas se han convertido en capital humano, en meros recursos disponibles, sustituibles y descartables, hasta su confinamiento y olvido como mercancías obsoletas.
  3. La profesión política, en el ejercicio republicano, ha extinguido su vocación, su convicción y sus lineamientos éticos; perfecciona sus artefactos de control y de gestión y su instrumental de cálculo de ventajas, no exentos de una maquinaria multisectorial de corrupción.
  4. El mercenario robustecimiento mediático de la difamación y la distribución de noticias falsas y rumores intencionados, (fakenews) se han constituido en hacedores de las opiniones públicas y en formadores de estereotipos recelosos.
  5. La orfandad de utopías en este siglo XXI dificulta en extremo la creación de lazos sociales veraces que permitan conformar una comunidad genuina y una aceptación hospitalaria de la dignidad del

Occidente ha perdido la confianza en lo que definió hace doscientos años como: progreso.

Hoy se intenta encorsetarnos entre el miedo a perder lo que nos brindó ese pasado de populismo con el Estado de Bienestar y la incertidumbre de un futuro velado, que nos amenaza con extinguir la supervivencia de las especies.

Las vigilancias totalitarias, sutiles y sibilinas controlan nuestras vidas y nuestras decisiones, superando cualquier género literario de ficción. La expansión intrusiva de las redes sociales fuerza nuestra percepción del mundo, orienta nuestros sueños y alimenta nuestros terrores.

El filme Joker (EEUU 2019),  pone en evidencia el desasosiego de una población infravalorada, marginal, silenciosa, sin liderazgos visibles ni programas manifiestos. Es el epítome de la protesta, del reproche y del hastío que detona y ensordece desde los márgenes al centro. Una nueva categoría de barbarie se cierne sobre la agonía de la razón.

Muchos de los actuales movimientos de indignación, nacidos en contextos dispares y con fuerte acento ácrata y contestatario, están especialmente protagonizados por una población juvenil, híbrida y multiclasista. Afirman su autenticidad y su disidencia a través de acciones y lenguajes cargados de violencia real y simbólica y se viralizan a través de su dominio de las redes sociales que expanden una vulgaridad dominante. Buscan a tientas estar presentes a través de sus propios mecanismos de representación en una sociedad que los invisibiliza y excluye. Un aluvión de desigualdades sociales los precipita hacia el abismo económico, donde rige un desmantelamiento de derechos y garantías laborales.

II.- Nominar, apodar, poner un nombre a algo o a alguien es una ancestral forma de posesión, de dominio y de tenencia sobre lo nominado.

Este grupo musical ha elegido un sustantivo desagradable, como es la transpiración humana, que posee una imagen altamente negativa en el credo del mercado y de la publicidad occidental contemporánea. Imagen que va mucho más allá de su función reguladora de la temperatura corporal y de su composición química de cloruro de sodio, ácido láctico, azoados y agua.

No es habitual incluir a la sudoración en otros contextos que no sean los referidos a la higiene o a la medicina. En la historia europea del siglo XV y XVI se menciona al “sudor inglés” como una epidemia mortal con brotes virulentos desde 1485 a 1578, que asoló algunas ciudades británicas y del norte de Europa, afectando especialmente a la población joven en buen estado físico y bien alimentada. Arturo Tudor, príncipe de Gales y marido de Catalina de Aragón, falleció de esa dolencia en 1502, a los 15 años de edad.

Nuestro imaginario asocia la exudación con un tufo repelente que debe ser escondido y aunque el sudor no huele, sino que ese olor está relacionado con las toxinas alimenticias y ambientales expulsadas del cuerpo, aquí el relato sigue matando al dato.

Ese sustantivo (sudor) se adjetiva con una palabra malsonante y peyorativa (marica), cuyos orígenes históricos en la literatura española se remontan a 1599, en la novela picaresca de Mateo Alemán: Guzmán de Alfarache.

Así, ese sudor, como reacción físico-química rechazada y ocultada, adjetivado con el peso desafiante de la palabra marica, pone en evidencia una muy pendenciera actitud para enfrentar a los distintos públicos y a las jerarquizadas instancias del establishment.

SUDOR MARIKA irrumpe de una manera provocadora respondiendo al interrogante sobre las condiciones en las que sobrevive y crece un colectivo que no encontraba espacios de manifestación mediática, por motivos étnicos y clasistas a la sombra de las censuras timoratas

Pone ritmo y letra a las luchas que empoderan las expresiones sexo-afectivas marginales y que incomodan a quienes desconocen, ocultan o rechazan las múltiples dimensiones políticas de la sexualidad humana.

El patriarcado, las políticas del neoliberalismo, la explotación económica, la misoginia, la hétero-norma, el machismo semi oculto en el lenguaje, la violencia de género, el binarismo, la represión policial, la hipocresía de clases…son algunos de los muchos adversarios declarados en cada una de las letras de las diecinueve canciones analizadas. Así, la cumbia -como género político- opina, piensa y expresa lo abyecto.

El espíritu desfachatado de SUDOR MARIKA va re significando términos groseros, humillantes, despectivos o insultantes como: trava, trola, marica, pete, puto, tijera, trans, grasita, joder, negras, enfiestarse, chorear, bragueta, churro (porro), ceocracia, chonguito, totó, planero, chuta, yuta…y los expone abierta y descaradamente ante sus censores y detractores mojigatos.

Como osados iconoclastas de los eufemismos, evitan el término anglosajón gay, que ofrece una sofisticada corrección política a la diversidad homosexual de la Argentina y de los países hispanohablantes. Se identifica lo gay con los maricas blancos, norteamericanos o europeos, ilustrados, pulcros, aseados y de estratos acomodados.

Esta agrupación musical pone de manifiesto un vocabulario coloquial, que muy seguramente pueda ser tildado de tosco y procaz, acerca de la diversidad y la disidencia sexuales e impone su difusión pública a través de sus textos musicalizados. El fenómeno de las palabras y los silencios tiene estrecha relación con el erotismo, nos dice George Steiner en su última entrevista, publicada póstumamente.

Este accionar configura una arriesgada estrategia para arrebatarle a los medios de comunicación su perspectiva – habitualmente sensacionalista y sutilmente criminalizadora – con la que plantean el tema de las sexualidades no hegemónicas y las voluptuosidades impugnadas.

En sus textos corrosivos no se celebran las sutilezas de románticas relaciones homosexuales, suficientemente aceptadas en Occidente y limitadamente formalizadas en las normativas legales vigentes.

Esas discretas inclinaciones lascivas, se sospechan camufladas en las letras sensibleras de: Tú me acostumbraste (1957) del cubano Frank Dominguez (1927 – 2014); Escándalo, (1961) del mexicano Rubén Fuentes Gasson (1926- ); He perdido contigo de Luis Cárdenas y la cubana María Teresa Vera (1895-1965) y el autoproclamado himno gay: Puerto Pollensa(1980) de María Celina Parrondo  (Marilina Ross).

En esas y otras muchas melodías, algunas de las cuales han cumplido holgadamente medio siglo, la figura estereotipada del personaje homosexual incluía rasgos étnicos, estéticos, éticos y económicos propios de la media y alta burguesía.

En franca oposición con esa forma de encarar el tema sexual, la banda cumbiera que fue contratada para los actos de la asunción presidencial, exalta lo dionisíaco y lo somático sobre la racionalidad y la ternura. Se enardece en estallidos hacia lo vital, lo corporal, lo sexual.

Las letras pueden ser leídas como alabanzas obscenas al sexo como liberación y de júbilo por la adyacencia de los cuerpos. Es la instrumentalización del goce inmediato y pleno. Es la fiesta y el exceso orgiástico, no exentos de dolor y de violencia.

Vivir el inmediatismo del disfrute ilimitado y repentino subsana las tremendas restricciones que le imponen la inseguridad laboral y las carencias afectivas perdurables. Sus personajes buscan senderos alternativos, veredas por las que todavía puedan filtrarse y escabullirse desde un presente opaco y un futuro vacilante.

Esas actividades sexuales no pautadas, compulsivas y repetitivas, buscan ahogar, en la premura del acto, las angustias no localizables pero muy presentes, que se alimentan de la nada .Clase y género, en el cruce de populismo y disidencia, quedan expuestos ante la azorada escucha de los oídos ortodoxos.

Se percibe una permanente negación del orden establecido y una crítica irreverente hacia aquellos otros que, sintiéndose inseguros reclaman más orden, más protección, más policía, más mano dura y gatillo fácil. Pero esos otros están afuera y nada valen.

Son víctimas mezquinas que no pertenecen al nosotros de los autores de la banda. Son apenas sujetos banales manipulados mediáticamente por el consumo ostentoso; depredadores de su propio hábitat que sintonizan con la fantasía de sus egoísmos, sus envidias y su paranoia.

“Por aquí nosotros, por allí los otros”. Estos estereotipos en pugna, transitan por los espacios públicos y generan tensiones fatales para las prácticas educativas, ambientales, políticas y comunicacionales.

Toda la producción analizada de SUDOR MARIKA retumba disidencia y discrepancia con el contexto imperante. Expresa tanto lo que les pasa como lo que desean que les pase a los cantautores. Esas denuncias explícitas pueden ser tan incómodas como arriesgadas, sobre todo cuando pretenden desnaturalizar el ejercicio legitimado de la violencia de los que tienen sobre los que no tienen.

La deconstrucción de binarismos arraigados y naturalizados y la explicitación de acusaciones al orden establecido y a sus aparatos ideológicos, deben ser analizados como una de las formas desenfadadas de activismo y de protesta que asume la perspectiva juvenil de clase en nuestros días.

Deberán las ciencias sociales abocarse a detectar y descifrar las claves que encierran las nuevas situaciones existenciales, los miedos difusos, las pretensiones, los vínculos y los peligros de esta generación emergente.

La velocidad y la profundidad de los cambios rebasan los antagonismos tradicionales y demandan una permanente adaptación.

Caso contrario, deberemos repetir la exclamación del Maestro Antón en la tragedia de Friedrich Hebbel: María Magdalena (1843): “Uno ya no entiende el mundo”.

Mario Corbacho.  Febrero 2020

 

 

4 pensamientos en “POPULISMO, DISIDENCIA Y CUMBIA.”

  1. Me inclino ante la prosa suculenta, en un contexto hispano-parlante que simplemente ignora la riqueza de la transmisión de la palabra. Me inclino ante la definición atrapante de la realidad de un mundo en decadencia. Por último me inclino ante la perfección que liga una banda musical con una realidad política humillante.
    Un fuerte abrazo

    1. Gracias Rafael.
      Nos tocan vivir épocas inciertas, estamos hartos de promesas incumplidas y confundidos en una república babélica.
      Redoblar hoy las esperanzas supone un esfuerzo titánico.
      En eso coincidimos.
      Abrazo fraterno.
      Mario C.

  2. Enorme trabajo se ha tomado el autor en describir una realidad incuestionable pero que se da de cabeza contra la corriente contemporánea de sectores de la sociedad que navegan a contramano de lo razonable.Mi elogio a Mario Corbacho por su tarea siempre lúcida y atrapante.Jorge.

    1. Gracias Jorge.
      Si bien los halagos corrompen, cuando ellos surgen de la sinceridad fraterna son un verdadero desafío para seguir trabajando dentro de un grupo donde la amistad es su columna sostenedora.
      Abrazo.

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