PENSANDO OCCIDENTE

 

descarga (2)

 

“Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece”. (Eurípides)

Breves

Reflexionar sobre el estado del mundo supone un desafío que sólo puede ser abordado exponiendo, a través de perspectivas culturales y datos ciertos, las situaciones críticas contemporáneas. Es una manera de tomar perspectiva y asumir el ejercicio del pensamiento: proponer hipótesis, formular preguntas y problematizar la realidad.

1.-OCCIDENTE. Un concepto en crisis.

Occidente es un concepto amplio, complejo y equivoco. Desde el mediterráneo, hasta las tierras altas de Europa, desde el Río Tajo hasta el Dniéper, todos integramos de alguna manera su genética.

Occidente como palabra, genera diversas interpretaciones, sin embargo su influencia ha organizado el vivir colectivo de esas regiones en torno a ‘la razón’, y por ella se han constituido las diferentes estructuras sociales, económicas, políticas y religiosas que nos acompañan hace siglos.

Hoy se habla frecuentemente de crisis, decadencia o colapso de Occidente, ¿A qué nos referimos cuando el problema aparece como uno de los temas centrales de nuestro tiempo?

En principio, Occidente es fundamentalmente una cultura. A pesar de las explicaciones geopolíticas, geográficas o económicas que circulan, la hipótesis que proponemos es reafirmar el concepto cultural de occidente como parte de una historia que fundó los valores y creencias a la que pertenecemos.

Primero fue Grecia. Allí se inicia la primera revolución del espíritu. Grecia es el inicio, el “alba de occidente”. Un día Sócrates en los mercados de Atenas, descubrió la razón, dice Ortega.

Luego fue Roma aplicando la racionalidad descubierta a la organización del Estado. En Roma la inteligencia griega se hizo derecho, se estructuró en normas, códigos y leyes que hicieron posible la estructura política del imperio y de ahí en más y en el fondo, de todo Estado posible.

Finalmente el cristianismo postuló la igualdad entre los hombres, al proclamar que todos provenimos de la misma divinidad. Aquellos otros dioses instantáneos y ancestrales; los dioses frecuentes e innumerables del mundo antiguo, fueron sustituidos por la encarnación humana de Jesucristo y su promesa de resurrección y salvación eterna.

Grecia, Roma y cristianismo. Razón, organización y justicia, constituyen la síntesis de la herencia histórica, los fundamentos filosóficos de nuestra cultura.

Sin embargo desde el comienzo de la modernidad a partir del siglo XVI, se produce una fisura. El desarrollo de la ciencia, la expansión territorial, el comercio a gran escala, el crecimiento de las ciudades; en suma, el período en que la economía y la tecnología, se instalan como único destino humano, aparece la diferencia. Es el momento preciso en que comienza la asociación del occidente con el capitalismo que nace.

La pregunta debe reformularse entonces de otra manera, ¿La Europa en expansión, consciente de la supremacía, ampliando sus mercados, desarrollando sus conquistas y su conocimiento dirigido al poder y a la riqueza, pertenece de todos modos a Occidente como cultura histórica?

Europa fue una cultura geográficamente delimitada. Occidente, hoy llamado, “Western World”, promovió desde la edad moderna un proyecto de civilización global y homogénea, como si el sujeto pensante cartesiano, la producción, los bancos, el desarrollo industrial y la colonización de continentes, fueran sus fundamentos.

El resultado en el siglo XXI, es que la unión entre los principios del occidente originario, y nuestro tiempo- cuando el éxito y la riqueza material configuran la finalidad suprema de la vida -, ha generado una crisis de concepto y de sentido.

El sustantivo crisis de acuerdo al significado griego del verbo “krínein”, del cual deriva, puede interpretarse, según Peter Sloderdijk, (Alemania, 1947), como una situación inestable que aguarda una decisión. Crisis en griego significa en su forma verbal, un estado decisivo, una tensión insoportable, que reclama de algún modo un desenlace.

La combinación entre el occidente clásico, promotor de ideales de justicia, fraternidad y armonía, con el subjetivismo moderno, ávido de posesiones materiales, poder, riqueza y conquista de mundos como propósito final de la existencia, ha devenido efectivamente, en una profunda crisis.

2.-LA SITUACIÓN DEL MUNDO

Desigualdad y Economía

Janet Yellen (1946), Presidenta de la Reserva Federal, pronunció una conferencia en Boston en el último octubre sorprendiendo a todos por su contundencia. Sostuvo que la desigualdad en EE.UU. es la peor en un siglo y que ese dato amenaza ni más ni menos, al propio sistema democrático.

El informe anual de Credit Suisse sobre riqueza global -(‘Credit Suisse Global Wealth Databook’)- revela el aumento de la desigualdad y la amenaza que supone para la estabilidad mundial.

Mueren diariamente 18.000 niños, más de 6 millones por año. La desnutrición, la falta de agua potable y de instalaciones sanitarias, son sus principales causas. Todas ellas evitables.

Más de 122 millones de europeos se encuentran en riesgo de pobreza o de exclusión social. Según los datos hechos públicos por Eurostat, uno de cada cuatro ciudadanos de Europa está en riesgo de pobreza.

Si no hay cambios en esa situación, la economía del siglo XXI se parecerá a la del siglo XIX, cuando las elites económicas heredaban la riqueza en lugar de obtenerla por medio del mérito o del trabajo. Será una sociedad neo-victoriana clasista, dominada por las herencias, afirma Thomas Piketty, en su ya célebre libro publicado en Francia, “El Capitalismo en el siglo XXI”.

Estas tendencias están fracturando la sociedad mundial, y dirigentes, instituciones y académicos se pronuncian sin ambigüedades sobre sus consecuencias. El informe de Oxfam, titulado ‘Gobernar para las elites‘, afirma que la mitad más pobre de la población total posee el mismo patrimonio que unas pocas personas en el mundo. Los números son escandalosos: 85 fortunas familiares equivalen a la riqueza de 4000 millones de personas.

La Exhortación Apostólica, Evangelii Gaudium, publicada por del Papa Francisco, describe con crudeza el presente.

La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos.”…. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo”. “…Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”.

¿Qué sucedería si el valor de todos los productos, el misterioso mundo virtual de acciones, bonos de deuda, títulos, derivados financieros, fondos especulativos–, creando miles de millones de dólares del aire, es decir desvinculados de la realidad productiva, estallara? ¿Qué “repertorios de futuros posibles”, encierra el mercado y su narrativa económica?

Nada en absoluto que tenga un correlato con la economía real. Sin embargo el fantástico mundo virtual de modelos computados que corre sin tiempo y sin espacio utilizando la cibernética, llamados técnicamente “apalancamientos”, supera en más de 10 veces el PBI del mundo y 4 veces el valor de la totalidad de la deuda mundial.

Seis años luego del desplome financiero que hizo poner de rodillas al mundo, las luces de emergencia están parpadeando nuevamente en el tablero de la economía global“, escribió el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, en un trabajo publicado en estos días en los diarios británicos.

Algo no está funcionando en el sistema económico. Si la economía debiera estar al servicio del hombre parece en cambio estar al servicio de sí misma.

Apuntes sobre los conflictos

Somos testigos de once guerras simultáneas, algunas de baja intensidad y otras abiertamente catastróficas en distintas regiones de la tierra. Una nueva guerra fría se insinúa entre potencias nucleares y los rearmes y movilizaciones militares se incrementan, con el riesgo de que un error de cálculo o una provocación involuntaria puedan desencadenar un conflicto imprevisible.

La tercera guerra mundial consiste actualmente en una serie de guerras híbridas. Se trata de la combinación de variables económicas, políticas y culturales interdependientes, que se producen en un contexto condicionado por distintos acontecimientos en diferentes partes del mundo”, señala Sarkis Tsaturyan, analista de la Federación Rusa.

El sistema internacional está experimentando las transformaciones más importantes desde el orden mundial establecido en las conferencias de Yalta y Potsdam en 1945.

Gorbachov, en su discurso conmemorativo de los 25 años de la caída del Muro de Berlín afirmaba que, “…estamos ingresando en una nueva Guerra fría, una peligrosa confrontación este-oeste que amenaza al mundo y que hay que evitar de cualquier manera”.

Mike Billington, analista de la revista ‘Executive Intelligence’, sostiene que,”… los poderes financieros occidentales intentan detener cualquier forma de autonomía respecto de las líneas centrales del sistema y de sus espacios de influencia”. La guerra contra Rusia y China puede comenzar muy pronto, incluso de manera inminente”, exagera.

El vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., almirante James Winnefeld, en un discurso pronunciado en la Biblioteca Ronald Reagan, declaró: “Tenemos que prepararnos para una eventual guerra” .Países como Rusia y China no están inactivos. “Antes contábamos con nuestra supremacía en fuerza y capacidades”, dijo el almirante. “Ahora esta supremacía está bajo amenaza”.

Las citan son abundantes y también inquietantes. Los expertos internacionales coinciden en considerar que el riesgo de los conflictos aumenta a medida que la dinámica de los desajustes políticos, sociales y estratégicos permanecen sin resolverse.

Cualquier “roce” militar entre países con armamento atómico podría escalar y precipitar una guerra de proporciones.
Son reflexiones de especialistas, académicos y personalidades, algunas ciertamente temerarias, pero que no se escuchaban desde los tiempos más críticos de la Guerra Fría.

3.-HACIA UN NUEVO PARADIGMA

The Guardian de Londres, uno de los diarios más influyentes de Gran Bretaña comentando el reciente libro, The Fourth Revolution, de  John Micklethwait and Adrian Wooldridge ,escribe:

“Occidente, -en el sentido amplio de valores y economía de mercado- ha perdido el poder de configurar el mundo de acuerdo a su propia imagen, Los acontecimientos recientes, desde Irak hasta Ucrania lo demuestran”. Y se pregunta: ¿Por qué persiste el mito de que todas las sociedades humanas deberían evolucionar siguiendo las líneas del mundo occidental?.

El propio Henry Kissinger, con motivo de la presentación de su última obra, “World Order”, comenta: “A lo largo de la historia, varias civilizaciones se han adjudicado una posición de liderazgo en el mundo y han definido diversos conceptos de orden. Pero ninguna ha logrado imponer un orden mundial. Ni siquiera China, el Imperio Romano o Estados Unidos en los 50, tras la Segunda Guerra Mundial. Es prácticamente imposible dominar un mundo de muy diferentes culturas e ideologías”, y no podría dudarse de la experiencia política de Kissinger. Acaba de cumplir noventa y un años.

Algo estará sucediendo para que los análisis provenientes de los pensadores más reconocidos comiencen a debatir los fundamentos y la eficacia estratégica de la visión convencional del mundo.

Pareciera por lo pronto que nadie sabe en rigor, cómo controlar los desórdenes geopolíticos y menos aún el modo de limitar la impunidad de la especulación financiera, el comercio internacional de armas, el consumo desenfrenado de bienes superfluos, la inmoralidad del narcotráfico y la pauperización de las clases medias en los países desarrollados. Sin mencionar el crecimiento del terrorismo que desborda territorios, y fronteras de países, cometiendo crímenes aberrantes y sin sentido.

Pareciera que el mundo se ha quedado sin centro, sin un liderazgo suficientemente capaz de estabilizar las condiciones anárquicas en que se desarrollan los acontecimientos planetarios.

La representación política ya no es funcional al mundo digital y las instituciones tradicionales deberán modificarse para afrontar el tiempo que viene.

Los datos de la última elección de los Estados Unidos son contundentes. Participó el 36% de los electores, y de ellos el 80% repudia a los políticos y a su propio Capitolio, según un estudio de la CNN.

Por primera vez en la historia humana existe una conciencia universal de las diferencias. La coexistencia simultánea de culturas y naciones desiguales y las diversas costumbres, religiones y valores, tiene consecuencias antropológicas profundas,

Desde la dispersión de la noción de verdad, la existencia de múltiples maneras de mirar el mundo, los dioses, el arte, la religión y la filosofía, hasta el surgimiento de fundamentalismos religiosos, manipulados para servir a los intereses económicos y estratégicos de las potencias dominantes, caracterizan a la segunda década del siglo XXI.

4.-PENSANDO EL FUTURO

El retorno a la razón.

Según sostiene Sloterdijk, Occidente, vive una crisis del porvenir: las nuevas generaciones ya no creen que vivirán mejor que las anteriores. “Occidente sabe más o menos de dónde viene pero le da trabajo saber adónde va”.

Estamos en una época “homocéntrica”. Por primera vez la especie humana interviene y modifica los procesos evolutivos, geológicos, climáticos y biológicos del planeta entero.

Se están produciendo movimientos “tectónicos” en las relaciones internacionales-utilizando una analogía geológica. Ya nada es como era, ni nada será como es. Desde el cambio climático, hasta el descrédito de la política; desde la tecnología cuántica a la inteligencia artificial, desde la hegemonía de una superpotencia atlántica hasta la posibilidad de un giro hacia Eurasia. Todo está en movimiento.

La pregunta sería, ¿Qué ocurrirá con el hombre, no sólo como individuo desconectado y sin raíces, aislado y encerrado en las mega-ciudades contemporáneas, sino con su perspectiva vital, con su destino existencial frente a esta revolución planetaria?

¿Y las naciones y las culturas? ¿Cómo se acomodarán frente a los nuevos procesos, que además no son controlados por ninguna voluntad, ni manipulados por ningún secretismo esotérico? ¿Cuál debería ser el papel de los intelectuales libres, aquellos que miran críticamente el mundo?

Martín Heidegger el último filósofo occidental, sugiere una respuesta:

Estoy convencido de que sólo partiendo del mismo lugar del que ha surgido la modernidad técnica puede prepararse un cambio, que no se producirá mediante la adopción del budismo zen o de cualquier otra experiencia oriental del mundo. Para una transformación del pensamiento necesitamos apoyarnos en la tradición europea y reapropiárnosla. El pensamiento sólo se transforma por un pensamiento que tenga su mismo origen y determinación”.

La utopía de nuestro tiempo consistiría en volver a la primacía de la razón, aquella que proponía la medida, el equilibrio de la naturaleza y el valor de lo sagrado como contención a los excesos de la condición humana.
Aquella que aceptaba la finitud de la vida y asumía su condición mortal como parte de lo viviente. La que llevó a Aristóteles a definir al hombre como ser social e integrado a una comunidad, nunca como individuo apartado, encerrado en su egoísmo que sólo encuentra al final, el vacío.

Se sabe que el cambio que se avecina, no sucederá rápidamente y quizá transcurran varias generaciones para alcanzarlo.
Pero mientras tanto, y en este momento crucial de la civilización, hay que afirmar el valor de la vida. Hay que trabajar por la armonía de la existencia, recuperando la otredad. No hay pensamiento sin el otro, porque como explicaban los griegos, fundadores de Occidente, y Platón inmortalizó en su obra, no hay logos sin eros, no hay razón sin afectividad, sin la mirada humana que integra a los demás a nuestro mundo.

No podrá haber paz sin justicia, y definitivamente, no habrá pensamiento transformador sin el acompañamiento del semejante.

José Seco Villalba.  Noviembre 2014

3 pensamientos en “PENSANDO OCCIDENTE”

  1. Curso un master en Relaciones Internacionales y debo decir que el trabajo me pareció brillante, profundo y con una serie de ideas creativas para desarrollar. Felicitaciones al autor y excelentes los trabajos del Grupo Ayacucho

  2. Interesante artículo que nos presenta el crítico panorama de la otrora cultura occidental. Decididamente valiosa la propuesta de valores para una futura reorientación de nuestro mundo. Considero que para su logro se necesitará incluir, por supuesto que reinterpretándolas -y he aquí la clave-, las diversidades culturales que parecen no coincidir con ciertos valores tradicionales, a fin de que no se concrete la tesis ontológica heideggeriana ínsita en la raíz del término “occidente” (Abendland): “tierra del ocaso”.
    Gracias, José, por tu sugerente aporte.
    Daniel R.

  3. Una excelente invitación de Seco Villalba para reflexionar sobre este “hogar” que todavía habitamos, sobre este occidente monolítico que ya no lo es y sobre esa dignidad que se deshilacha ante nuestro presente.
    Seguir buscando raíces sobre las cuales convivir en paz, será la durísima tarea de las generaciones que nos sobrevivan.
    Seguir pensando occidente es el camino y es la meta.
    Cordialmente.
    Mario C.

Deja un comentario