LOS MORMONES. UTOPÍAS Y CREENCIAS EN LOS ESTADOS UNIDOS.

 

“Disfrutamos la futura extensión y poderío de esta república, porque con su crecimiento, crecen la felicidad y libertad humanas. Toda pulgada cúbica de espacio es un milagro”.  Walt Whitman.

 

Prólogo

¿Porqué este trabajo?, ¿Porqué examinar las creencias americanas? ¿Porqué ocuparnos de los mormones? La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD), conocida mundialmente como Iglesia Mormona, representa una de las versiones más consumadas del particular sincretismo que la cultura norteamericana aportó a la construcción de su nación. Y desde nuestra perspectiva, la originalidad de su religiosidad no sólo ha participado en la formación de su identidad influyendo en las políticas globales de sus gobiernos, sino que exhibe las dificultades del pensamiento convencional para comprender apropiadamente su manera de entender el mundo.

 

El clima de época.

 

Luego de la independencia, la sanción de la constitución y la finalización de las guerras contra los británicos, Estados Unidos ingresó al siglo XIX en plena expansión económica. Tanto el desarrollo de las fuerzas productivas como la colonización y expansión hacia el Oeste anticipaban un futuro privilegiado para sus habitantes.

Mientras miles de colonos se movilizaban desde los trece estados originales junto a irlandeses, escoceses, ingleses y galeses provenientes de Europa, la atmósfera de la época era apasionante.

Esos hombres que se sentían conquistadores de un nuevo mundo y fundadores de poblados y ciudades en regiones prodigiosas, estaban impulsados por un entusiasmo ejemplar que contribuiría impactando en el proceso de formación del espíritu y la cultura estadounidense.

El mito americano y su concreción religiosa, no consistía en un relato originado en el pasado, como sucedería en todas las épicas de las grandes civilizaciones, sino que se orientaba al futuro, apuntando al sueño de la posesión de una  tierra prometida, a un espacio intuido como infinito que esperaba a cada individuo para poseerlo, expandirlo y producir riqueza. La gloria concebida  y la edad de oro buscada se imaginaban adelante, en el horizonte y el paisaje ilimitado. El “sueño americano”  ha sido siempre un ideal y no un mandato.

Tocqueville en 1835, había tomado en cuenta este impulso, no sin cierta preferencia étnica: “Hay que reconocer que la raza inglesa ha adquirido una inmensa preponderancia sobre todas las otras razas europeas del nuevo mundo, a las que es muy superior en civilización, en laboriosidad y en poderío. No se detendrá en los límites trazados por los tratados, sino que desbordará por todas partes esos diques imaginarios”.

Este movimiento exaltado apareció explícitamente en la joven república y se cristalizó en el llamado espíritu de frontera, que se explica, no sólo por el deseo de descubrir y colonizar territorios, o a causa de políticas destinadas a controlar los espacios vacíos, sino más bien por  una ideología que orientaba las capacidades humanas hacia un progreso perpetuo, de tal manera que el desarrollo del capitalismo y la construcción del estado terminó identificándose con el sentimiento colectivo de participar en una misión  guiada por la providencia.

El destino y Dios habían asignado a América, según Benjamín Franklin, un puesto  prominente en la lucha por la dignidad y la felicidad humana, y John Adams el segundo presidente de la  república, atribuía a su país la misión de emancipar a toda la humanidad.

De este modo, a partir de las reflexiones de los padres fundadores, los aportes de sucesivos ideólogos, la acción poderosa de los propagandistas religiosos transmitiendo un mensaje de austeridad, devoción, trabajo individual y salvación, se fue plasmando una doctrina en la que se sintetizaban los ideales políticos liberales, con la tradicional fe en Dios; la defensa de los derechos individuales y la confianza en la Nación; la seguridad de la República y la protección del comercio; la expansión territorial y la voluntad de llevar a otros pueblos la buena nueva del nacimiento nacional.

Detrás de todo aparecía el designio de la Providencia, que había elegido a ciertos hombres y a un país para llevar a cabo una misión grandiosa en este mundo.

El nuevo estilo de los sermones y la forma de practicar la fe  a través de un compromiso activo que involucraba la totalidad de la vida, transmitieron una fuerza extraordinaria a la religión norteamericana. La gente se volvía cada vez más exaltada y estaba intensamente comprometida con sus creencias.

Ese era el ambiente religioso, fundacional, indómito, desbordante de optimismo, vitalidad y hasta de éxtasis frenético que observamos a principios del siglo XIX.

Joseph Smith, profeta y Primer Santo Mormón, será su personalidad más destacada. Un exponente único de ese momento inicial en la historia de los Estados Unidos de América.

 

 

Los comienzos.

 

Estamos en  Salt Lake City, Utah, en los Estados Unidos. Ese territorio será el centro político y espiritual de la ” Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”(SUD), conocida como Iglesia Mormona cuyos integrantes afirman, entre otras cosas, que desde la muerte del apóstol Juan, hace casi 2000 años y hasta el nacimiento de Joseph Smith en 1805, fundador, profeta elegido, traductor de libros sagrados y conductor de su “pueblo restaurado”, no hubo cristianos en el mundo.

Estamos en 1830, cuando Joseph Smith, ése inspirado y arrebatado predicador, nacido en Vermont, Nueva Inglaterra, publica el Libro del Mormón,  un texto hermético y mágico que- según nos cuenta- le fuera revelado por un ángel  conteniendo historias extraordinarias.

Joseph Smith y El Libro del Mormón enuncian una renacida y fantástica revelación divina. La fabulosa historia de este libro traducido por Smith, constituye la fuente principal de su religión y  consagran al profeta como su principal santo  y único e iluminado restaurador del cristianismo moderno.

Los mormones iniciaron-como colonizadores austeros, trabajadores incansables y con normas de conducta rigurosas -su marcha hacia el oeste americano estableciendo múltiples  colonias. En Missouri por ejemplo, con un nombre sugestivo, edificaron un poblado, Nueva Sión, junto a  12.000 fieles y militantes convencidos.

Sin embargo, su énfasis y su doctrina, sustancialmente diferente de otras iglesias cristianas, concitó pasiones, odios y durísimas persecuciones

Obligados al exilio marcharon al estado de Illinois, donde  en 1843 se establecieron en Nauvoo-nombre tomado de la lengua hebrea- y con 20.000 mormones evangelizados, convirtieron aquellas tierras, en jardines y campos productivos.  El congreso de Illinois le permitió a la ciudad redactar una constitución propia y formar su primera unidad militar, lo cual convirtió a Smith en un personaje con gran autoridad y suficiente prestigio nacional como para presentar su candidatura a la presidencia de la Unión Americana.

No obstante, acusado de cometer diversos delitos y herejías, perseguido por intentar construir una teocracia, impugnado por sugerir la práctica de la poligamia y otros escándalos notables, la ilusión se derrumbó y Joseph Smith fue encarcelado y asesinado a la edad de 39 años, en una prisión del Estado.

Su continuador Brigán Young  y sus miles de seguidores, fundaron, la ciudad de Salt Lake Citi y extendieron su reclutamiento militar al punto de ser convocados  por el ejército de los Estados Unidos  a participar en la guerra contra México, en donde desempeñaron un papel destacado. El Gobierno federal nombró a Young gobernador del territorio de Utah.

La Iglesia mormona contaba entonces con una tradición y una mitología religiosa insuperable: libros inspirados por Dios, el martirio de su fundador, su éxodo a tierras elegidas análogo al Moisés bíblico, y sus exclusivas guerras religiosas, todo aquello  asociado a una fecunda aplicación al trabajo y a un particular heroísmo militar en las causas nacionales. Una combinación virtuosa que en menos de 20 años ayudaría a que su brevísima historia, consolidara su saga y enriqueciera su impresionante leyenda que continuará hasta nuestros días.

 

El Libro del Mormón

 

Joseph Smith predicaba que un visitante celestial, de nombre Moroni, se le apareció durante una noche de setiembre de 1823, y, entre otras cosas, le habló de la existencia de una colección de planchas de oro enterradas en un camino cercano a su  casa .Allí  estaba grabada la historia de los primeros habitantes de América.

El libro de Oro, (el Libro del Mormón) contenía la “verdadera religión” y él había sido elegido para encontrarlo. Siguiendo las indicaciones angélicas, Smith dice haberlo descubierto junto con dos piedras montadas en plata.  Las piedras mágicas, según su testimonio, le permitirían entender un lenguaje desconocido y traducirlo a la lengua inglesa. De aquel  libro original, hay que decirlo, nunca más se ha visto nada, ni queda rastro ni testimonio alguno.

Las características del Libro son notables: se trata de un escrito de inspiración divina y cuyo origen se atribuye a un milagro. Y según Smith, el idioma que aparece en las planchas pertenece al egipcio antiguo, anterior incluso a los faraones, y la historia que  relata es asombrosa. Cuenta que mucho antes de la colonización británica, el territorio norteamericano fue habitado por descendientes de tribus semitas llegadas hace más de dos mil años. Se dice en esas letras fantásticas, que los habitantes originarios eran descendientes de los hebreos primitivos  y toda América del Norte contaba con grandes poblaciones y ciudades portentosas. Y revela que el mismo Jesucristo luego de su muerte y resurrección en Israel,  predicó entre aquellos americanos originarios.

Esta historia no puede ser corroborada por ninguna prueba científica, histórica o arqueológica pero no vale la pena probarla por la ciencia. Es dogma de fe, y por tanto incuestionable para la religión mormona.

El Libro del Mormón ha sido traducido a más de 100 idiomas y se han impreso 130 millones de copias.

 

Algunas cuestiones teológicas

 

Hay varias materias fundamentales en la teología mormona. Debido a su complejidad y a la brevedad del trabajo seleccionamos las más importantes.

La idea central es la creencia en la progresividad del hombre hacia Dios. El dogma mormón sostiene que antes de nacer los hombres existían como espíritus, y luego, nacidos como humanos, progresan durante la vida, siguiendo los principios y rituales de la iglesia, hasta convertirse en dioses.

Las personas están destinadas a la realización de su potencial interno de divinidad. Dios mismo es anterior a los humanos, una especie de hermano mayor, que fue hombre alguna vez, transitó por la vida y luego se volvió eterno. Por eso, los mormones vivos se consideran “santos”, como un modo de señalarse como elegidos para recorrer ese camino hacia el paraíso divino..

Otra cuestión, es la aceptación de la  poligamia como una forma de matrimonio autorizada. A pesar de que su ejercicio haya sido prohibido desde fines del siglo XIX en los EE.UU., se cumple todavía en forma restringida y discreta. La mujer acepta libremente el sistema y debe convertirse a la religión para incorporase al programa de salvación. Esta costumbre se explica por la necesidad de que los santos sean capaces de generar una familia ampliada en la que todos sean parte del destino común. Sin embargo, la doctrina exige que el vínculo, para ser válido, deba cumplirse a través de la liturgia en un templo mormón. Se lo consagra a través de un rito llamado sellamiento en el cual el poder ceremonial  sella y liga hacia el más allá lo que es unido en la tierra y será aceptado por toda la eternidad. Los casados a través del ritual de la Iglesia, no sólo no morirán, sino que continuarán engendrando espíritus que nacerán a la vida  y se convertirán finalmente, en dioses.

Por último, sorprende el rito del bautismo de los muertos. Para aquellos que murieron sin haberse bautizado, la iglesia mormona autoriza a los familiares a hacerlo en su nombre y así tener una segunda oportunidad en la otra vida. Un mormón vivo concurrirá al templo y como substituto de una persona muerta, tomará su nombre temporalmente.Otro mormón jerarquizado realizará la celebración para que ese difunto pueda alcanzar la eternidad y reencontrarse con los seres queridos. Este “trabajo por los muertos” explica las razones por las cuales los mormones despliegan una acción importantísima en el ámbito de la genealogía.

Como vemos, gran parte de la actividad religiosa concierne al individuo como tal y a la familia. Para aproximarnos a su significado, es esencial aceptar el hecho dogmático de que existimos como hijos de Dios antes de nacer en esta tierra, que progresamos hacia la perfección y viviremos después de la muerte y además, que las relaciones de parentesco, de amistad, y de amor logradas en la tierra, continuarán para siempre en aquel mundo de eternidad que nos espera.

 

Conclusiones: la religión americana

 

Los Estados Unidos constituyen una nación de creyentes. Los datos son concluyentes: un 92 % cree en Dios o en alguna clase de espíritu universal, y más del 70% está absolutamente seguro de su existencia.

 

Si lo comparamos con el conjunto de los países europeos, las cifras siguen siendo notablemente altas. Demuestran, como se evidenciaba durante el proceso de independencia y expansión territorial, que prosperidad y religión no son incompatibles y que la modernidad no implica necesariamente un proceso secularizador. El primer país que inició un experimento de democracia liberal y de economía de mercado ininterrumpido desde hace más de dos siglos, y que su enorme desarrollo científico y tecnológico le ha representado más de 200 premios Nobel en ciencias, es también uno de los más religiosos del mundo.

 

Pero la religión de los Estados Unidos incluyendo específicamente a los mormones como  excepcional reafirmación de la distancia de la tradición monoteísta europea, está basada en la certeza de que los orígenes del hombre son anteriores a la creación. El hombre, el individuo mismo, la persona, proviene de Dios, y nace y progresa en la vida hasta volver a convertirse en Dios. Un dogma que expresa una cumbre del individualismo y de la fuerza de la voluntad humana.

Dice Harold Bloom, “…los americanos somos dioses mortales, destinados a encontrarnos a nosotros mismos en  mundos aún por descubrir”.

 

Esta suerte de progresión constante hacia lo divino se comprende porque el Dios de Smith comenzó siendo un hombre y como señala Bloom “…luchó heroicamente contra el tiempo y el espacio siguiendo el modelo de los colonos revolucionarios norteamericanos”.

Nosotros los hombres y especialmente los norteamericanos, somos tan antiguos y venerables como él.  Dios había comenzado como hombre sobre nuestra tierra común y él mismo se había ganado la divinidad a través de sus propios esfuerzos. El trabajo, la austeridad, los valores morales y la liturgia consiguen divinizarnos. Entre los mormones las diferencias entre Dios y el hombre se acortan como nunca  antes en las religiones monoteístas”, concluye.

 

Hay entre ellos una extraordinaria condensación que reúne las historias bíblicas y los misterios órficos con el pensamiento gnóstico, y el cristianismo primitivo con la reforma protestante y el puritanismo calvinista, enriqueciendo  el carácter propio del alma norteamericana: un individualismo extremo, la soledad ante el espacio y el tiempo, la confianza en sí mismo, el formidable poder de su voluntad, y su sello- en este caso-,en la creencia de estar destinados a convertirse desde su posición de santos, en dioses para siempre.

 

Se entienden las razones por las cuales las religiones históricas rechazan este verdadero escándalo teológico. Sugerir y creer que el propio  Dios fuera humano alguna vez y  se corporizara en cada hombre, es desde la perspectiva tradicional, una herejía. Pero al interior de la cultura mormona puede concebirse que se transite desde lo humano a lo divino en base al trabajo duro, la obediencia a las reglas, a los santos de su iglesia y la práctica de una superior moralidad.

 

La organización reemplaza a la creación. Y la organización de los Estados Unidos, tanto en las instituciones políticas, como en sus diversas creencias, ha sido la base fundamental de su grandeza nacional. Los mormones están en un sentido, libres de Dios y del pecado original. Listos, preparados y alegres para progresar hasta alcanzarlo. Dios los ama a cada uno, y a cada hombre individualmente. Y aunque los nombres de la divinidad varíen, y se llamen Elohim, Jehová, Dios Padre o Alá, no tiene ninguna importancia porque todos ellos han sido desplazados por Jesús, el Espíritu Santo y su relación con el corazón humano

 

En este sentido la Iglesia Mormona expresaría como ninguna otra ese espíritu pionero, fundacional, individualista y profético que habita la cultura norteamericana. Y el hecho de que un miembro destacado de la Iglesia SUD sea actualmente candidato a Presidente de los Estados Unidos actualiza esta singularidad muy propia de los rasgos esenciales del hombre norteamericano: el esfuerzo individual y de su fe-no ya de su culpa- como  impulso fundamental. El trabajo apropiado para obtener éxito en la vida, la moralidad de las acciones; y entre los mormones, el sentido misional que los llevará al Reino, a la exaltación de lo divino en uno mismo  y finalmente a la reunión con sus seres queridos por toda la eternidad.

 

Y si esa meta asombrosa se lograra, tal como lo proclaman los dogmas, la organización y el proselitismo que desarrollan, la aspiración de sus abnegados misioneros sería que ese acontecimiento fuera acompañado por los seres humanos del planeta entero. Una ilusión que en este caso, aparece como un auténtico acto de fe, pero que si se examinaran los matices, las diversidades y los elementos comunes de la religiosidad americana, se descubrirían sus marcas en los fundamentos de las decisiones estratégicas de la nación más poderosa del mundo.

 

 

 

Notas adicionales.

 

  • Mitt Romney-candidato a Presidente de los EE.UU por el Partido Republicano, es un calificado mormón.  Fue “obispo” de Cambridge y de Belmont y presidió la “diócesis” (estaca) de Boston. En la segunda mitad de los años sesenta evangelizó en Francia, actividad que los mormones hacen obligatoriamente desde jóvenes. Cada año, Romney  paga el diezmo correspondiente a sus ingresos a la iglesia SUD. Entre 2010 y 2011 donó 4,1 millones de dólares por ese concepto. Por su parte, Harry Reid, Presidente de la mayoría republicana en el senado de los EE.UU, es otro prominente miembro de la Iglesia Mormona. http://www.famousmormons.net/

 

  • La Biblioteca de Historia Familiar, en Salt Lake City, conserva los nombres de más de 3.000 millones de personas fallecidas y constituye la base de datos genealógica más importante del mundo. Los misioneros de la Iglesia tratan de microfilmar todos los certificados: nacimientos, matrimonios y defunciones (tanto religiosas como civiles); censos, y registros de juzgados.  Actualmente 242 cámaras microfilman en más de 40 países. Su sitio digital es: www.familysearch.org

 

  • La Iglesia SUD  estima en 8.000.000 de fieles en Estados Unidos y aproximadamente 14.000.000 en el resto del mundo,

 

  • Según algunos analistas, los mormones podrían disponer de una porción importante de los activos financieros de los EE.UU. La revista estadounidense Fortune  ubica a la Iglesia Mormona entre los 500 mayores patrimonios empresarios del mundo

 

  • Constituyen un grupo muy presente en las agencias de seguridad e inteligencia —donde se confía en ellos por su lealtad al país, su organización y disciplina. También están activos en el servicio exterior —porque sus miembros hablan idiomas y han viajado por el mundo. Son frecuentes los directores en los boards de las grandes empresas y en  compañías dedicadas a las nuevas tecnologías. Hay versiones  de que la iglesia SUD habría hecho una oferta de siete mil millones de dólares para comprar   Facebook.

 

 

  • Muchos estudiosos han señalado que las ceremonias mormonas se inspiraron en las tradiciones formales de la Masonería. Incluso el propio Smith habría sido exaltado maestro masón en 1842, dos años antes de su muerte. La decoración de los templos de la Iglesia SUD está cubierta de simbolismos, y el vestuario, la edificación, los espacios, las ceremonias, la escenografía e inscripciones que reproducen citas del primer templo de Salomón, tienen similitudes con las utilizadas en las ceremonias masónicas.

 

  • En Argentina su templo principal se encuentra en la Provincia de Buenos Aires, cercano al aeropuerto de Ezeiza.

 

Bibliografía básica

 

Alexis de Tocqueville, La democracia en América.

Harold Bloom, La Religión Americana.

John A. Widstoe,  Franklin S. Harris, Afirmaciones y evidencias del Libro del Mormón.

Grupo Ayacucho, JSV. Religión e Imperio

 

José Seco Villalba. Mayo 2012

 

4 pensamientos en “LOS MORMONES. UTOPÍAS Y CREENCIAS EN LOS ESTADOS UNIDOS.”

  1. A diferencias de las “iglesias televisivas”, los mormones no aparecen en la sociedad del espectáculo. Son rígidamente austeros, no toman alcohol, café, ayunan como parte de sus rituales, misionan por el mundo y están convenidos de sus creencias. No existe constancia alguna que relacione a la iglesia con alguna actividad ilícita. Sí puede afirmarse que sus vinculaciones con temas de seguridad nacional e industria militar,son actividades compatibles con su nacionalismo y devoción por su patria.

  2. Como siempre excelentes la claridad y la erudicion del autor.
    Seria interesante averiguar o investigar la relacion entre estas iglesias televisivas y el narcotrafico internacional y el lavado de dinero.

  3. Agradezco al lector sus generosos comentarios. Nada sería posible sin el estímulo, la participación y el trabajo conjunto de los miembros del Grupo Ayacucho y su voluntad por privilegiar la unidad en la diversidad, sin lo cual no sería posible la integración de las diferencias y la preeminencia del pensamiento libre.

  4. Has elegido para expresar tus ideas, una temática difícil, compleja, y de incalculable impacto para el futuro de la Nación más poderosa del planeta, que seguramente tendrá consecuencias en todo el mundo. Tu descripción histórica y los antecedentes que citas, reflejan tu espíritu de investigador y tu apego a la verdad. Te hago llegar mi admiración por el nivel de la nota y mis mejors felicitaciones como lector del Portal que cada día evidencia un crecimiento y un desarrollo intelectual digno de ser destacado.

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