LA EDUCACIÓN COMO POLÍTICA DE ESTADO

El mundo va comprendiendo, en algunos casos, con visión anticipatoria y en otros con mayor lentitud, que la única forma de afrontar los cambios que proponen los adelantos tecnológicos, es considerar la necesidad de diseñar la Nueva Escuela del siglo que vivimos, que no es la misma que la del siglo XX.

Se trata de aceptar que la sociedad 2.0 del presente, está dando lugar a la sociedad 3.0.

Significa poco más o menos, la urgencia en utilizar los servicios de personas de alta creatividad, con espíritu crítico, capacitados en las TIC, que sean factibles de ayudar a los pedagogos, educadores, docentes y políticos en elaborar propuestas innovadoras que ofrezcan a los educandos, las herramientas y la formación necesarias para el presente y más aún para el futuro, dotándolos de los recursos útiles para librar la batalla del conocimiento.

Sobre esta base, será materia de los actores sociales y políticos, diseñar como Política de Estado, todo el Sistema Educativo, en todos sus niveles y categorías.

En especial, nuestro país, presenta un déficit de muchos años en materia de calidad de la educación. No solo se trata de asignar presupuestos adecuados por ley, sino de respetar el camino que marcan los países más avanzados en aceptar el desafío.

Así surge de las últimas pruebas PISA de la OCDE, que no por conocidas, dejan de alarmarnos. No solo por haber sido en los últimos 12 años de los peores países en las evaluaciones trianuales de nuestros alumnos de 15 años, sino por  no resistir hoy la idea de participar siquiera de estos eventos.

Richard Gerver, se refiere con fuerza al concepto de creatividad, que permite la creación de oportunidades para desarrollar el talento en los educandos. Este aspecto es condenado de inicio por quienes consideran que con la creatividad se nace o no existe.

También debemos tener en cuenta la educación emocional de niños pequeños, que, correctamente acompañada, a lo largo de la vida, permite afrontar los retos permanentes a los que se somete a los individuos. Se trata de aprovechar el desarrollo en las personas, desde la niñez, de sus capacidades y habilidades que le darán mayor seguridad en la vida de relación, los alejarán de peligros.

Hay conciencia muy unificada y consensuada en grupos de educadores y pedagogos en el mundo de hoy en considerar aspectos o factores que se deben tener en cuenta para estos cambios.

El Siglo XXI exige personas emprendedoras, conocedoras del mundo digital, con fácil adaptación a los cambios.

Uno de los requisitos esenciales para hacer posible la transformación, es el de establecer como eje superador el concepto de inclusión social, con políticas públicas en el marco del Pacto Global de las Naciones Unidas para el Desarrollo sustentable.

Es necesario encontrar la denominada inteligencia colectiva, que subyace en los ciudadanos y que en su conjunto harán posibles alcanzar metas de alto contenido social, con beneficio para toda la comunidad.

La tecnología, en última instancia no es, ni debe ser sustituta de la pedagogía, sino auxiliar, complemento y herramienta útil.

La tan mentada Comunidad Educativa, debe, precisamente generar la cooperación entre familia, escuela y comunidad.

Nada de esto es posible sin la adecuada formación y capacitación permanente de los docentes a cargo de los diferentes niveles educativos.

Reconocer que, del mismo modo, es absolutamente necesaria la existencia de una autoridad educativa, identificada con los modelos y capaz de llevar a cabo los cambios necesarios para  alcanzar los fines buscados.

Debemos aceptar que se busca formar ciudadanos, responsables, respetuosos de las normas de convivencia, en todos los casos, como también prepararlos para la vida, para interactuar de modo adecuado.

Nada de ello es posible si los actores políticos y sociales no comprenden y aceptan la idea del cambio, desplazando sus propios intereses sectoriales en beneficio de una educación capaz de fortalecer las instituciones, de generar las condiciones de desarrollo necesarias para el bienestar de todos los habitantes de un país.

Eso requiere, por su parte, de los educandos, tomar conciencia del amor por el esfuerzo en su formación, en su trabajo, en su propio beneficio y en el de toda la comunidad.

Este alerta, de muy difícil aceptación por parte de quienes deben generar las condiciones de suscribir un Proyecto Educativo como Política de Estado, puede muy bien ser auspiciado y definido en un Nuevo Congreso Pedagógico Nacional, con la participación de todas las Provincias, de las autoridades Nacionales y de especialistas, pedagogos, docentes, técnicos, investigadores que sean necesarios.

Jorge Oscar Aguilera

 

8 pensamientos en “LA EDUCACIÓN COMO POLÍTICA DE ESTADO”

  1. Grangratulo al Dr Aguilera por plantear la urgente necesidad que tiene la educación argentina de repensarse. También felicito a la Sra. L. Galan por su interesante aporte.
    Con el animo de contribuir a esta discucion les hago llegar este comentario. Para que se produzca un cambio en la escuela que tenga efectos pronunciados se requiere el rediseño del sistema. El profundo problema de la educación no admite mejoras pues requiere un nuevo diseño para que sea motor de la riqueza del país y de sus habitantes y que deberá incluir a todos los niveles educativos, formal e informal.
    Las propuestas metodológicas y curriculares deberán incluir sistemas de evaluación parciales y finales de cada meta propuesta.La formación docente, pilar de la educación, y de directivos deberá constar de altas exigencias para el ingreso y permanencia en el sistema. Se complementara con la actualización permanente . Se requiere la de evaluación de los alumnos y de las instituciones y de todos los participantes en el sistema.
    Una premisa de esta propuesta debe ser la valorización de la figura del docente ante la mirada social. Debe cambiar lo suficiente para que la sociedad valorice la educación como la base del progreso. La propuesta de un nuevo sistema educativo debería considerar los cambios y sus resultados de otros sistemas que ya hayan transitado el proceso de adaptar su educación a los nuevos tiempos.
    Esta tarea deberá establecer metas cuantificables metodológicas y curriculares y diversos aspectos como la incorporación de la tecnologías informáticas, perfiles de los alumnos, docentes y directivos. Las nuevas tecnologías permiten hacer un seguimiento del nivel educativo de cada alumno y cada centro superando la supervision actual y dando gran importancia a la autoevaluación. Complementara ademas con recomendaciones para el diseño de los espacios físicos, la incorporación de la familia y la sociedad al proceso educativo, entre otras aspectos.
    Repensar la educación argentina es una tarea para expertos en cada uno de los aspectos del sistema y deberá contar con el interés de la política en su conjunto pues abordar estos cambios seran un desafío que insumirá mas de una gestión política.

  2. Estimada L.Galan.He leído con mucha atención su comentario y mi primer reflexión es expresarle mi agradecimiento por haber leído mi artículo y por haber despertado en Usted el interés en hacer conocer por este medio sus opiniones, producto de su conocimiento valioso sobre este tema apasionante de la educación y sus investigaciones, respaldadas en la experiencia y en el saber de expertos internacionales.Permítame hacerle llegar mi cálida felicitación por ambos conceptos. Habrá Usted advertido que tanto en el artículo como en una de mis acotaciones, hago permanente referencia a las enormes dificultades que provocará la solución a esta problemática, por la serie de intereses en juego, razón por la cual propongo un gran debate nacional, a través de un Congreso Pedagógico Nacional a convocar al efecto. Pero advertirá Usted que, en ningún caso he sugerido la supresión del docente en la escuela o su reemplazo por robots o mecanismos de la tecnología más avanzada. Se trata sí de complementar la tarea docen te con los avances de la tecnología como herramienta, sin ceder el control de los contenidos.Reciba un cordial saludo reiterando mi agradecimiento por el interés y conocimiento que ha evidenciado.

  3. Son muy claros los conceptos presentados en la nota del Dr. Aguilera sobre la cuestión educativa, También hemos escuchado a calificados funcionarios exponer ideas similares, especialmente fundadas en la necesidad de programar una educación adecuada para el siglo XXI, deponiendo formas que se consideran perimidas. Esto supone un incremento de los recursos tecnológicos en las aulas y una enseñanza pautada por redes informáticas cada vez más complejas. Se trata de ideas ampliamente generalizadas y, casi diríamos, políticamente correctas. ¿Es esto definitivamente así? ¿Hasta qué punto asistimos a una empeñosa inocencia cuyo apoyo empírico es el ejemplo de un niño que a los cuatro años maneja con sorprendente soltura una pc o una tablet o su propio celular? Es posible que no se pueda escapar del sistema y estemos obligados a vivir conectados, pero no estaría mal imaginar otras formas que, de hecho, existen.
    En 2003, la universidad de Harvard produjo un informe que tuvo una mínima difusión. En él se concluía que los niños no debían operar una computadora antes de los trece años y una de las razones más importantes era que esta actividad impedía la formación del pensamiento abstracto. De esto nadie se hizo cargo y no hubo acuse de recibo, excepto por un caso notablemente significativo. Más allá de lo que pueda opinarse sobre las escuelas Waldorf, algunos presupuestos son razonables y merecen ser atendidos.
    Este es un resumen de los muchos que pueden verse en internet:

    Tres cuartas partes de sus alumnos en la escuela Peninsula, en California, son hijos de empleados de Google, Yahoo, Apple, eBay, HP y otros gigantes de la tecnología. Sin embargo, mientras sus progenitores desarrollan aplicaciones y trabajan en entornos de software, ellos se mueven en aulas equipadas únicamente con pizarras, papel, lápices y libros. Hasta los 13 años no empiezan a ser instruidos en informática, y tampoco las pantallas o los dispositivos electrónicos son utilizados por los profesores para impartir las clases. “La tecnología tiene que ver con el modo de pensar, y con cómo colaborar y comunicarse”, explica el profesor de Música de una de estas instituciones.
    Mientras que en la escuela pública de la mayoría de los países del mundo occidental se está apostando en los últimos años por realizar grandes inversiones en ordenadores en las aulas, tabletas y pizarras electrónicas, e incluso, por eliminar materias como la escritura -Finlandia provocó un gran revuelo con esta iniciativa el año pasado-, el corazón de las nuevas tecnologías se arraiga en el retorno a una enseñanza más básica, argumentando que las pantallas perturban el aprendizaje al “disminuir las experiencias físicas y emocionales”.
    Los defensores del método también esgrimen que los ordenadores “inhiben el pensamiento creativo, el movimiento, la interacción humana y la capacidad de atención”, según explica un artículo publicado sobre el método Waldorf en el diario The New York Times.
    Los alumnos no pueden recurrir más que a papel, lápiz, tiza y libros, pero no sienten que les falte algo. Finn Heilig, un alumno de 10 años de un centro Waldorf, hijo de un empleado de Google, explicó al rotativo estadounidense que prefería aprender a escribir sobre papel para observar su evolución, lo que sería imposible si lo hiciera a través de procesadores de texto informáticos ya que, en estos programas, “todas las letras son iguales”.
    Esta educación ‘retro’, sin embargo, tiene un coste que iguala a la más puntera de las tecnologías. Las tarifas para la etapa infantil y de enseñanza de primer grado rondan entre los 18.500 y 21.500 dólares al año, que asciende hasta los 29.000 dólares anuales en la etapa de educación secundaria.
    Al tratarse de educación privada, sus exámenes no responden a los modelos oficiales de la educación pública, lo que dificulta el cómputo de éxito entre los alumnos que aprenden en las escuelas Waldorf en comparación con otros centros. Sin embargo, desde estos colegios argumentan que el 94% de sus alumnos acceden a la Universidad, y muchos de ellos acuden a centros de gran prestigio como Berkeley ,Vassar y Oberlin.
    Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/7266789/01/16/El-coleg

    Por lo demás, el hábil manejo de la parafernalia informática que tienen niños y jóvenes acostumbra a usarse como prueba del omnipotente darwinismo según el cual los millenians significan un paso adelante en la evolución humana. ¿Lo son en verdad?
    En esta cultura, por momentos contradictoria y por momentos hipócrita, los mismos técnicos de Sillicon Valley, que envían a sus hijos a escuelas donde se prohíbe toda tecnología (incluso está prohibido el uso de las calculadoras), generan monumentales planes educativos fundados en la tecnología. He aquí un resumen de hacia dónde se lleva la educación:

    El colegio se descentraliza y los niños comienzan ser datos procesados por un algoritmo, que crean una especie de playlists educativas personalizadas. El programa Dream Box, financiado por Netflix, es un buen ejemplo. Cuando un alumno completa sus deberes, recibe puntos virtuales mediante un sistema inteligente que prepara las clases de matemáticas de los estudiantes según sean sus intereses, metas e incluso su estado de ánimo. Una mentalidad que el CEO de Linkedin, Reid Hoffman, describía de la siguiente forma: “Consejos clásicos como ‘estudia lo que te gusta’ son insuficientes hoy en día. Ahora se trata de conectarse en redes, ¿y no son esas redes el tipo de cosas que usted encontrará gratificante y que le llevará a encontrar su carrera?” Claro que la esperanza de Hoffman radicaba en que su compañía sea capaz de analizar todos los datos académicos de los alumnos, sus antecedentes educativos particulares, así como su trayectoria y preferencias para ofrecer los servicios de la compañía a los futuros estudiantes.
    De este modo, el colegio se descentraliza y los niños comienzan progresivamente a pasar menos tiempo con sus profesores porque son datos procesados por un algoritmo que crean una especie de playlists educativas personalizadas. “Hacer a la gente medible, crear situaciones para que los estándares educativos puedan ser medidos por categorías muy reducidas y después digitalizarlo”, resume de nuevo la activista estadounidense. “El objetivo es hacer una ecuación del sistema de educación”. Y en este nuevo ecosistema, donde los profesores se convierten en simples mentores, participa buena parte de la industria. “Museos, librerías, también el National Geographic y otros canales de televisión. Todos, respaldos por la Cámara de Comercio, están involucrados porque compiten para que sus servicios sustituyan a los nuevos profesores y a las materias educativas,” apunta Alison McDowell.
    Esta es la cantinela de programas como el Open Education Resources, donde Google ha invertido una buena suma de dinero, una especie de comunidades para la creación de conocimiento. Como lo define el Global Education Futures (GEF), una plataforma colaborativa internacional que une a los pioneros de la educación global con los CEOs de las empresas tecnológicas: “La base de conocimiento se expandirá rápidamente a través de la digitalización, aumentando nuestra preferencia por simuladores y laboratorios virtuales. Los sistemas de inteligencia artificial se convertirán en colaboradores indispensables de las comunidades, almacenando y organizando el conocimiento a medida que se crea e inmediatamente transfiriéndolo a libros de texto vivos y materiales de aprendizaje”.

    En los ’60 y los ’70 los intelectuales de entonces despreciábamos a Ray Bradbury y su mundo de quemadores de libros porque era un fenómeno comercial, norteamericano, casi indigno de entrar en una historia de la literatura. A su manera, ha resultado metafóricamente cierto.
    Otra que queda es cumplir con el mandato que algunos atribuyen a Sun Tzu en el arte de la guerra y otros consideran que su autor es el emperador Constantino en vísperas de su conversión al cristianismo, pero que nosotros conocimos tempranamente como lema de Bugs Bunny: “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”.
    Gracias por el artículo y por la atención. Es un tema apasionante.
    L. Galan

  4. Tanto en el comentario de Mario Corbacho, como en el de Jorge Marasco, se advierte una coincidencias básica en la necesidad de lograr acuerdos, con base sólida, pero jamás unánime, entre todos los sectores involucrados en la enseñanza, en la formación, en todos los niveles de la educación, que se encuentre respaldada con el compromiso de sostener el concepto de Política de Estado. Por eso, en mi trabajo, anticipo mis dudas sobre la reacción de algunos sectores, demasiado apegados a ideologías o intereses. De allí que recurra a proponer la convocatoria a un Congreso Pedagógico Nacional, al que, por lo que se ve, nadie busca, para, desde el aporte científico, técnico, pedagógico de los actores, de todo el país, se transforme en orientador de los políticos, no acostumbrados ni afectos a considerar a la educación, como factor de desarrollo. Esa convocatoria deberá tener presente los ejemplos de otros países que han actuado criteriosamente ante el desafío, produciendo los cambios necesarios para afrontar los adelantos tecnológicos que el mundo moderno ofrece. Será muy difícil la tarea. Nada simple. Pero, de no hacerse, el país navegará en la mediocridad de parches y en la lucha de intereses y privilegios que no lo llevarán a buen puerto. Entiendo que mi planteo pueda parecer utópico, pero al menos deja abierta una luz de esperanza para el futuro inmediato.

  5. Estimado amigo, la calidad del trabajo exime de mayores comentarios visto su amplitud de miras dentro de un desarrollo coherente y motivador. Me permito sin embargo señalar, sin pretensión original alguna, que una política de Estado requiere de una base constitucional y política que en las condiciones actuales del país parece difícil lograr. Mucho más en cuanto no alcancemos el grado de racionalidad necesario para abocarse a discutir civilizadamente los entresijos de un tema por demás complejo , abandonado en el tiempo y sobre todo sujeto a visiones e intereses ideológicos que hacen más difícil el punto mínimo de encuentro. Pese a todo, tu muy buen trabajo nos orienta y sienta bases que habrá que tener en cuenta

  6. Jorge: Felicitaciones por tu artículo!!!. Coincido plenamente en lo que afirmás al requerir la necesidad de suscribir un Proyecto Educativo como Política de Estado.
    Al hablarse de Políticas de Estado se las debe asociar con especiales e indispensables requisitos, que prevalecen a la formulación de Políticas Gubernamentales; estas últimas son definidas y ejercidas por el partido o las alianzas partidarias que se turnan en el ejercicio republicano del poder. Al manifestarse una Política de Estado en el ámbito de la Educación, es prioritario tener en cuenta
    • Que el Estado, a través de sus complejos órganos específicos, se deberá involucrar en las propuestas, formulaciones, asentimientos y controles.
    • Que esa política educativa, -nacional y federal-, contará con firmes y consensuadas bases legislativas, fundadas en la Constitución Nacional y en las Constituciones Provinciales y por ello que no podrá encontrarse dependiente ni rehén de la versátil voluntad de las alianzas temporarias de los partidos en el Congreso Nacional, ni tampoco de los voluntarismos de los decretos de los poderes ejecutivos nacional y provinciales.
    • Que la ciudadanía en su conjunto y en particular aquellos grupos de interés afectados por dichas Políticas de Estado, deberán declararlas como necesarias, suficientes y aplicables. Para ello se exigirá el compromiso cívico en la fiscalización de su aplicación y en las reformulaciones que en su ejecución vayan requiriendo.
    • Que sean garantizadas formas accesibles, mensurables y validables de rendición de cuentas de parte de las autoridades responsables de aplicarla.
    Con artículos como el tuyo Jorge, sería interesante proponer reflexiones comprometidas con el futuro de la educación argentina. Abrazo.

    1. Coincidimos estimado amigo con tu comentario. El objetivo del artículo es alertar a la sociedad sobre esta cuestión, en un momento crítico, sin evidenciar pertenencia o adhesión a ninguna corriente política o sectorial. Estoy convencido de las enormes dificultades que este planteo conlleva, dado que los actores de este proceso de cambio están aferrados a consignas y banderas que responden a ideologías o a intereses. Sin embargo, creo que la convocatoria que sugiero a un Congreso Pedagógico nacional puede convertirse en un camino posible para actuar con racionalidad.

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