JUAN GELMAN PERIODISTA DE PERIODISTAS

COLABORACIÓN ESPECIAL SECUNDINO SEIJO. INGENIERO EN SISTEMAS.( ESCUELA IBM). PROFESOR UNIVERSITARIO. ENSAYISTA.

Quienes hemos construido nuestro paladar con un sin numero de folios, el lapso comprendido desde la iniciación de la lectura hasta hoy, nos ha permitido consolidar el valor del  principio de  causa.

En cuanto al  otro, el de la casualidad, solo nos provee de escepticismo. Sucedió que transitábamos por Una arqueología de las ciencias humanas[1] y ahí no mas en el comienzo del prefacio surge en la pág. 9, la siguiente sentencia: “Este libro nació de un texto de Borges”[2]…Este texto cita “cierta enciclopedia china””, presentando una asombrosa taxonomía.

De inmediato, con el propósito de conocer la historia, recurrimos a nuestros anaqueles en la búsqueda del texto, verificamos los índices y no estaba. En su lugar surgió, Prólogos con un prologo de prólogos[3], que nos decía: “Creo innecesario aclarar que Prologo de Prólogos no es una locución hebrea superlativa a la manera de Cantar de Cantares…tratase llanamente de una pagina que antecede a los dispersos  prólogos elegidos por Torres Agüero Editor entre 1923 y 1974.”

Esta aclaración de Borges nos indujo a la elección de Juan Gelman, y decidimos titular nuestro ensayo con el propósito de comprender nuestra realidad: Periodista de Periodista.

Esta elección no es caprichosa.  Reproducimos parcialmente el articulo publicado en el Diario Clarín el 04/07/99, por Ana Laura Pérez[4], “El otro Juan Gelman[5], la mirada del periodista.”  Algunos de los párrafos expresan: “Un poeta es como cualquier hombre, pero cualquier hombre no es un poeta”, diferenció Raúl González Tuñón.

Para hablar de Juan Gelman habría que agregar a las condiciones de “no cualquier hombre ni cualquier poeta” la virtud de destacarse también como periodista.
Y la comprobación de lo dicho es sencilla: basta con leer los más de cien artículos escritos para el diario Página 12 entre mayo del 96 y octubre de 1998 y reunidos en el libro Nueva prosa de prensa (que continúa la compilación Prosa de prensa que Ediciones B publicó en 1997).

“Cada una de las notas es un entramado que une con destreza los personajes y los hechos para dar cuerpo al argumento. Gelman camina el trecho que va de la anécdota a la idea, del personaje a la conclusión. Y comparte la caminata con un lector atento y sensible.”.

Juan Gelman tituló por lo general a sus trabajos con un solo concepto, como síntesis del contenido, por lo que obliga al curioso lector a compartirlo. En realidad uno dialoga con él y concluida la faena, solo nos cabe comprenderlo, compartirlo, discutirlo pero no negarlo.

Juan Gelman se ha juramentado dialogar de manera permanente con el “otro”, acerca de todo lo que su sensibilidad de Poeta  impacta en su forma de sentir.

Por ejemplo, En la muerte de Osvaldo Soriano[6], nos dice: “El dolor finge distracciones para golpear de nuevo con la perdida.”…”Afrontó lo que era, un narrador nato que practicaba la difícil sencillez. Ahora verá del otro lado la hora sin sombra que le mostraba el padre. Ya no habrá de molestarle el día. Por fin tiene toda la noche para seguir escribiendo.”

Giorgio Agamben, en El sacramento del lenguaje[7], propone: “Georges Dumézil[8]”-alrededor de 1950-él reconoce que la ideología de las tres funciones (sacerdotes, guerreros, pastores o, en términos modernos, religión, guerra, economía),  no se traducirían necesariamente en la vida de una sociedad, en una división tripartita real de esta sociedad, sino que representaban sobre todo una “ideología”, algo así como un ideal, y al mismo tiempo, un modo de analizar y de interpretar las fuerzas que regulan el curso del mundo y la vida de los hombres.”p.15.

Los trinitarios, en forma permanente enarbolan las trilogías como símbolos, los cuales al naturalizarse se convierten en “”ideologías” en el estilo de Dumézil y  nuestra realidad nos obliga a incorporar: ciencia, justicia, trabajo.

Hasta aquí nuestro marco conceptual.  Según Néstor Cohen[9] la construcción de conocimiento sociológico se realiza a través de la investigación, cuyos resultados en la mayoría de los casos describen el fenómeno, lo cual no alcanza, deben “explicarlo”; solo es posible por medio de la variable de control.

Juan Gelman por medio de sus trabajos explica la razón del titulo y su contenido. Nuestra realidad nos provee de un  avance descomunal en la tecnología, quien se nutre de la ciencia, ejemplo el teléfono móvil, la internet, los medios masivos de comunicación, el trabajo desde nuestro domicilios. El producto de la globalización. ¿Cómo definirla?. Recurrimos a Hernán Gracia Hodgson[10], en la introducción nos dice: “la globalización promovida en nombre de una era promisoria se auto erige como el signo de la “nueva civilización” cuya distancia o cercanía marca las formas más o menos digna de habitarla. Sin embargo, la exclusión que genera no es un defecto no deseado, sino lo que se deduce de su misma aplicación.”

”La globalización no es sino la manifestación  diacrónica, fenoménica, de aquella operación estructural del capitalismo, que consiste en la universalización de lo Uno, evitando con ello el efecto desorganizador de la diferencia que segrega su misma maquina discursiva. La operación totalizadora es la que permite ejerce el control y la vigilancia de la diferencia, cuya irrupción interrumpe la homogeneidad en la que se basa todo sistema de dominación.”Pag.10/11.

Juan Gelman posee talentos, entre todos ellos hallamos la anticipación.  Los trabajadores expulsados del sistema, son esa diferencia, retornemos a Ana Laura Pérez[11]  “La acidez y la ironía se derraman como tinta en sus análisis sobre la realidad argentina, una cotidianidad a la que permanece unido sin que pese la distancia que media entre la Argentina y México DF, ciudad en la que vive.

Como en toda su prosa, hasta en sus reflexiones más “calientes” la tipografía de su ilustración marca el papel. Encuentra, por ejemplo, que la flexibilización menemista es tan retrógrada como el “Reglamento de Personal” que la comuna de Lausana -Suiza francesa- promulgó en 1882.”, reproducimos solo tres artículos[12]: Art.2: Se requerirá por ende al personal que se haga presente, solo los días hábiles, de 6 a.m. a 6 p…m.” Art.3:”Se espera de todo el personal que trabaje tiempo suplementario cuando las exigencias del servicio así lo determinen.” Art.10”Finalmente, deseamos subrayar la liberalidad de este nuevo reglamento de la dependencia. Esperamos a cambio un aumento considerable del rendimiento del personal.”.pag.68-28/09/1996.

El 29 de mayo de l996, publica CERTEZAS. Reproducimos parcialmente: “El mundo confió en ustedes: lo han decepcionado y gobernado mal.” Así empezó Jack London su discurso ante un selecto auditorio de millonarios neoyorquinos que querían escuchar al “fenómeno”: un escritor famoso y socialista. Decía, “ustedes son incompetentes. Hace un millón de años el cavernícola, sin herramientas,  con poco seso y sin otra cosa que la fuerza de su cuerpo, se las  arregló para alimentar a su mujer y sus hijos y hacer que la raza sobreviviera a través de él. Ustedes, armados en cambio con los nuevos medios de producción, que multiplican la capacidad productiva de los cavernícolas un millón de veces, son incapaces de asegurar a millones de personas  hasta la mezquina cantidad de pan necesario para sostener su vida física.”-

Parece una definición aplicable a millonarios y gobiernos del globo, el argentino incluso, pero estas palabras fueron pronunciadas en diciembre de 1905.”pag.26. En su novela “El talón de hierro”, London anuncia el triunfo de una oligarquía que se sirve de la clase media para aplastar a los obreros, y luego aplastar a la clase media, con métodos terribles.” Es precisamente el retrato del fascismo, de  su economía, de  su técnica de gobierno, de su psicología política. En 1907 Jack London vio con anticipación que el régimen fascista advendría como resultado inevitable de la derrota de la revolución proletaria.”

“London predijo que el “talón de hierro” nos aplanaría durante tres siglos o mas. Esto es posible. Al terminar la novela, el protagonista, Ernst Everhard, afirma:” Perdimos esta vez, pero no para siempre. Hemos aprendido. Mañana la Causa se alzara de nuevo, fuerte, llena de sabiduría y disciplina”. Esto es seguro.”(pag.29).

Nos preguntamos. ¿Algo ha cambiado? No.

Es nuestra opinión que el “dialogo” se ha transformado en cuanto a sus formas en un  concepto polisémico. Para la triada de Duzémil, en la religión y la política no movemos mediante la lingüística, en la guerra manejamos las armas y en la economía utilizamos el mercado.

Nuestra realidad nos induce a pensar que es necesario seguir apostando al sistema de la democracia.  Solo por el voto, el dialogo máximo, el de las urnas, es posible recuperar posiciones, ejemplo la democracia Mexicana, el PRI gobierna durante 71 años hasta el 2000, sin embargo en el 2012 recupera el Gobierno.

Para logarlo  debemos apostar por una doctrina que sea universal, en la que no hay ciencia sin libertad, no hay justicia sin igualdad y no hay respeto por el otro sin trabajo.

Secundino Carlos Seijo López

CABA, 05/08/2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Foucault, Michel, las palabras y las cosas, Ed. Siglo XXI, 2010, 2ed., 1-* reimp. Bs.As. Trad. Elsa Cecilia FRost

[2] El idioma analítico de Jhon Wilkins, Otras inquisiciones. Emece Editores, Buenos Aires, 1952. [T.]

[3] Borges,  Jorge Luis, Alianza Editorial S.A. 1998, Madrid, España

[4] Wikipedia,  biografía de Juan Gelman, internet.

[5] Gelman Juan, Nueva prosa de prensa, Ed. Vergara, 1999, Bs.As., prologo de Rogelio García Lupo.

[6] Op.cit. pag.115

[7] Agamben Giorgio, El sacramento del lenguaje, Arqueología del juramento, Adriana Hidalgo, editora, 2010, lra. Ed. Bs.As.

[8] Dumézil, G. Mythe et épopée, t I, Gallimard, Paris 1968, trad. cast. Mito y epopeya, vol. 1, Barcelona, Editorial  Seix Barral,l977

[9] Cohen, Néstor, Profesor titular catedra Metodología de la investigación, carrera de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

[10] García Hodgson, Hernán, Foucault, Deleuze, Lacan, una política del discurso, Ed. Quadrata,  1ra. Ed. Buenos Aires, 2005.

[11] Op.cit.

[12] Juan Gelman, op.cit