INJUSTO RECUERDO DE SARMIENTO

 

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Como no puede ser de otro modo, la intención del gobierno de concentrar en sí la iniciativa política abarca también al campo cultural. Conscientes del valor de la identidad profunda de los pueblos y también de los lazos que articulan su relacionamiento interpersonal y trascendencia social, se ha desarrollado una larga e insistente tarea de cooptación de los instrumentos capaces de generar opinión. Esto así, no sólo en el ámbito de los medios de comunicación masiva, sino también en la intervención directa en la conformación de las currículas escolares preparadas “as usum” de los designios del poder; cuando ambos factores se unen –la disposición de los medios técnicos y los textos preparados ex-profeso – se logran objetivos que, en su pública difusión son productos ciertamente opinables.

En ese sentido, la creación del canal de televisión PAKA-PAKA orientado en general a un público infantil, ha significado un vigoroso instrumento en la conformación mental de un sector importante de la sociedad, precisamente el de los niños de menor edad… En su programación –más allá de algunas expresiones de verdadero infantilismo- se han podido ver capítulos enteros dedicados a ese público donde se hace una crítica ideologizada de algunos de los personajes más conocidos de nuestra historia patria. Parece innegable que en el afán de entronizar un relato histórico tendencioso que produzca una “refundación” de la república, no se vacila en enlodar ante las nuevas generaciones de argentinos a figuras indiscutibles en el largo y dificultoso proceso de construcción de la nacionalidad.

Pocos días atrás la directora de la casa en la que nació Domingo Faustino Sarmiento en San Juan, hizo pública su indignada queja ante el Ministerio de Cultura de la Nación con motivo de la emisión de un capítulo televisivo dedicado, fundamentalmente, a ridiculizar la figura y la actuación política del Maestro de América.
Además de la representación de un niño en edad escolar como receptor del mensaje, aparecen en los diálogos tanto Facundo Quiroga como Juan Manuel de Rosas, ambos y sobre todo Rosas, presentados como paradigmas de un país federal rechazado por Sarmiento. Sobre esta base se muestra al sanjuanino como un exigente y autoritario maestro que niega derechos elementales de la niñez y se hace hincapié en algunos conceptos y actitudes suyas que, si bien son ciertas, deben ubicarse en el contexto de la época que le tocó vivir.

Resulta lamentable el uso de un medio de comunicación oficial con el enorme poder de penetración del medio televisivo, para ridiculizar y falsear la imagen de quien ha sido uno de los trabajadores más serios, decididos y capaces en el proceso de la construcción nacional. La sociedad argentina y mucho más la niñez y juventud de nuestra patria necesitan voces, actitudes, compromisos y valores que orienten su destino, más allá de errores y falencias que, en este caso, de ningún modo ensombrecen los enormes y perdurables servicios prestados a la nación por Sarmiento, antes, durante y después de su presidencia en los distintos campos de la acción de gobierno y, en especial, en la conformación del sistema escolar en nuestro país.

Sería útil, y esto reclamamos desde el valor de la ciudadanía democrática, que en el futuro inmediato PAKA-PAKA se convierta en un positivo factor de la necesaria reconciliación nacional a través de las nuevas generaciones, en un país en que el déficit educacional que tantas veces hemos denunciado nos interpela a todos por igual.

Jorge Marasco. Noviembre 2014

1 pensamiento en “INJUSTO RECUERDO DE SARMIENTO”

  1. Gracias Jorge Marasco por tu fina reflexión. La historia de todas las naciones del mundo está jalonada por modelos de hombres y mujeres a los que llamamos “héroes” o “próceres”. La función social de esas figuras, -con sus cualidades reales o imaginarias-, es la de regular y justificar el comportamiento, el pensamiento y el sentimiento de los ciudadanos que comparten valores comunes. Ridiculizar a cualquiera de esos personajes es una forma sutil de denigración, que deteriora los propios fundamentos de cualquier comunidad, especialmente cuando se dirige a un público en edad infantil. Mario C.

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