Información, capitalismo y poder: la aporía de la “prensa independiente”.


COLABORACIÓN ESPECIAL DE ARIEL CRESPO

“…hablar es combatir, en el sentido de jugar,

y que los actos de lenguaje se derivan de una agonística general…”

“Joven o viejo, hombre o mujer, rico o pobre, siempre está situado sobre «nudos»

de circuitos de comunicación, por ínfimos que éstos sean.”

Jean Francoise Lyotard,

La Condición Postmoderna

En el devenir de los sentimientos donde había una necesidad, nacía un derecho y sin embargo para otros surgía un negocio. Entonces la información también pasó a ser considerada una mercancía transable más. Según Manuel Castells: “No es gratuita ni desinteresada en cuanto a los fines y objetivos”.

El proceso de producción y de transmisión de noticias, dice Castells, es parte de la avanzada global: el conocimiento del mercado (audiencias, públicas, concentración de medios de producción, etc.) es un tema estratégico para el poder, entendido éste: “como el conjunto de relaciones múltiples dadas en función de aquel; generando algún orden específico que implica también una hegemonía y algún tipo de estructura cargada de influencia y dominio”. En consecuencia, con capacidad para imponer e influir en la agenda social y política, determinando de este modo qué noticias tienen o no interés informativo.

Si no hay, entonces, información inocente: ¿existe la prensa “independiente”? y ¿es independiente de qué?, y entonces: cuándo queda en claro “la importancia de los actores comunicacionales, informativos y culturales en la construcción de hegemonías y en el delineamiento de un orden social”. Al mismo tiempo, la evolución tecnológica tampoco presume la democratización de las corporaciones, por el contrario ha significado un redimensionamiento del poder.

Desde la lógica del capitalismo: ¿cuál sería la novedad? La complicidad entre audiencia y los medios ha servido para camuflar una pretendida “independencia” que encubre una hegemonía, cuya “dimensión agonal implica la disputa de espacios de poder, en comunidades nacionales, pero también en el ámbito internacional”.

La prensa al formar parte del poder, construye y reconstruye hegemonía. Crea sentido y da sentido a los hechos. Por razones estratégicas o tácticas suele llamársele: “periodismo independiente”, lo cual es algo impracticable: “un imposible absoluto, una aporía que lleva dentro de sí el mismo germen de su propia nulidad”, pero que ha gozado de buena salud, ya que la impronta cultural ha permitido su reproducción ideológica pese a sus contradicciones y paradojas.

Sobrados ejemplos existen de la relación entre prensa, empresa y fenómenos políticos como relaciones de poder, en una red de vínculos imbricados con intereses y objetivos. El poder se muestra como control e influencia, sobre determinados segmentos sociales y ejes temáticos de la agenda pública. Y en este sentido, algo se vuelve relevante: todo discurso trasluce una voluntad política en mayor o menor medida, y entronca con una lógica de poder, así como con una proyección de hegemonía.

La teoría de la agenda-setting se hace verificable al postular que los medios masivos de comunicación poseen fuerte influencia sobre el público, al determinar qué noticias tienen un interés informativo. Los grupos de prensa tienen la capacidad de graduar la importancia de la información que se va a difundir, estableciendo su prioridad y rango para obtener mayor audiencia, una determinada conciencia sobre la noticia y un mayor impacto, como así también qué temas se deben excluir de la agenda. Por supuesto, este proceso responde a los intereses y objetivos que condicionan la actividad periodística, en absoluto independiente.

Hoy la duda intelectual, el análisis académico, la reflexión del estudioso, se condice con una toma de posición. Contexto mediante, instaurado por la vuelta de la política como acción colectiva y transformadora, y desde esa perspectiva, “quién dice, qué dice y a quién dice” se torna una interpelación a los medios, al poder. Su “independencia” es cuestionada por los excluidos, por nuevas voces que se quieren expresar en clave de conflicto, venciendo falsos consensos. Tiempos interesantes si los hay.

El periodismo “independiente” que representa una narrativa, opiniones, propuestas, argumentos, implica relativizar las relaciones de poder y sus vínculos. Si nos atenemos al momento histórico en que vivimos,  caracterizado por la comunicación e información masivas, hoy nos ubicamos de lleno en el período que Manuel Castells define como “Era de la Información”: la actividad periodística e informativa no es gratuita ni desinteresada en cuanto a los fines y objetivos que la condicionan, ni tampoco con respecto a la voluntad que la determina. Castells habla de inclusión, exclusión y poder; elementos de un paradigma determinado y de un orden –basado siempre en una hegemonía- que es específico.

Respecto de los fines y objetivos que mencionamos, podemos decir que el interés económico y lucrativo es esencial. Desde la aparición de los primeros medios informativos masivos la información es un producto que, como tal, es transable, ubicándose dentro de la lógica mercantil del paradigma cultural generado por el modelo capitalista, hoy en su etapa globalizada.

La actividad periodística-comunicacional se lleva a cabo en un escenario y bajo un telón de fondo signado por relaciones de poder, condicionado por agendas que incluyen intereses y objetivos, proyectando la lucha por la hegemonía y el discurso como manifestación de poder, que desarrollan distintos grupos.

Toda información conlleva una intención y eso la dota de un mínimo carácter ya sea táctico o estratégico, en pro o en contra de mayorías o minorías sociales, de excluidos e incluidos. Los medios participan del juego agonal con sus aliados y sus contrincantes políticos, económicos y sociales, insertos en la batalla por las ideas en torno a qué, cómo, cuándo y para qué se informa.

Si un medio de comunicación masiva, o un grupo de ellos, ataca a un gobierno, lo desafía y utiliza sus recursos técnicos para conspirar contra él junto a aliados cívico-militares, a otros grupos empresariales e incluso a fuerzas externas, no estamos ante una prensa independiente. Más bien, vemos la lógica del juego político llevada a cabo por actores “no políticos” (lo cual es un eufemismo) que quieren imponer su propia hegemonía, opuesta a la del gobierno, mediante un ejercicio claramente contrahegemónico.

Un claro ejemplo acontece, los medios hegemónicos han intentado, una y otra vez, sembrar sospechas acerca del futuro del país instaurando determinados temas para intentar socavar la labor del actual gobierno. Empero, no lograron validar su visión con respecto a estos temas, considerando que su postura dejaba entrever amplia y excesivamente sus intereses.

Asimismo, la pobre comunicación de las propuestas de los candidatos opositores, posiblemente por falta de las mismas, ha posicionado el proyecto nacional y popular como la opción más viable para la masa de electores calificada como indecisos y obviamente reafirmo la decisión de quienes ya estaban convencidos.

Estas dos vertientes han propiciado un contexto en donde la comunicación de los medios hegemónicos, opositora al proyecto kirchenerista, pierde fundamento, no solo por ser tan obvia en sus intenciones, sino por no poder apoyar una fuerza opositora.

Los medios pueden tergiversar la información, pero no cambiarla en su totalidad, pueden agrandar o restarle importancia a ciertos hechos. Pero en definitiva, no pueden crear lo que define Lippmann[1] como “pseudo ambiente” tan alejado de la realidad, pues las columnas de la credibilidad caen.  Esto lo vemos en los resultados de las elecciones, donde por primera vez en la historia argentina un partido es elegido por tercera vez en forma consecutiva, el apoyo creció abismalmente desde el primer gobierno y la comunicación de los medios opositores no pudieron cambiar la mirada del pueblo sobre los temas que ponen en discusión.

Por eso, considero que la frase “periodismo independiente” es un imposible absoluto, una aporía que lleva dentro de sí misma el germen de su propia nulidad. A lo sumo, es un slogan hueco para encubrir –con poco éxito- la voluntad de poder e imposición hegemónica que yace detrás de este término. Pensar de otro modo, sería ir contra la evidencia que nos brinda la mecánica social sobre esta cuestión.

El autor agradece especialmente la participación de Magalí Ricciardi y Soledad Landoni.


[1] LIPPMANN, Walter. La opinión pública. Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, 1964.

10 pensamientos en “Información, capitalismo y poder: la aporía de la “prensa independiente”.”

  1. Muy bueno el articulo ,le propongo al autor otro titulo: Periodismo cuarto poder o poder de cuarta

    Felicitaciones por el sitio y por la nota del festejo y la plaza

    1. Ariel, no hay problema por eso. Entendí que te referías a Castells. Un abrazo y gracias por compartir tus conocimientos y análisis del caso.

  2. Muy interesante su artículo, y hasta los comentarios, pero no siendo del mundo del periodismo, me atrevo a decir, que lo que estamos padeciendo es de la mala información, de los independientes y de los dependientes. Escucho mucha radio y leo mucho internet, y una misma noticia escuchada del propio emisor, es después, “desfigurada”, cortada, interpretada, por TODOS los periodistas que la manipulan. Para nocaer en trampas nosotros, pueblo, tenemos que estar muy atentos y buscar las fuentes. Yo, no les creo a nadie, es tan burda la maniobra de tirar agua para su molino, tan poco honestos intelectuales, tan pco argentinos….es que tenemos un país que nunca nos va a hambrear. Sin ir más lejos en el programa Secretos del poder Tomada acaba de hacer la apología del trabajo, con todas las características del trabajo moderno de los países desarrollados, y le pregunto, por dar un ejemplo, los maestros fuera de la capital, están realizando un trabajo moderno -bien pago, en condicones edilicias, con alumnos socialmente normales, técnicamente preparados para esta sociedad globalizada, con las horas necesarias para atender sólo un grupo de hasta treinta chicos, con actividades extracurriculares, etc, etc- o lo hacen en condiciones pésimas? Y ninguno de los dos periodistas dijo nada!!!! periodismo dependiente? O sea, se acepta todo si viene del palo al que pertenezco, y eso no ayuda a evolucionar porque no se evalúa con objetividad y el pronóstico será errado. Esto se repite en todo, es el PODER el objetiov de todo?

    1. Dr Crespo quiero felicitarlo por su articulo, me parece sumamente descriptivo e interesante, cuando menciona las herramientas que utilizan los medios de comunicación y a los hechos me remito, considerando las elecciones presidenciales, cuando como bien ud cita se quiso imponer una idea hegemonica opuesta al proyecto kirchnerista, socavando notablemente la oposicion que quedo totalmente disgregada, sin propuestas y en peor posicion que ostentaba en las elecciones primarias. Coincido en que la concepcion del Poder, al que alude, no ayuda a evolucionar porque no se evalúa con objetividad.

      En otro orden, disiento totalmente con la opinion vertida por la Sra Lucila Smith ya que tuve el gran placer de presenciar personalmente el programa los Secretos del Poder este ultimo martes y nuevamente felicito al Dr. Ariel Crespo respecto a las acertadas preguntas que le realizo al Dr. Tomada, considerando el escaso tiempo con que cuenta el mismo. Las preguntas fueron muy directas e interactivas y apuntaron a lo que la mayoria de la gente queria saber. Obviamente que me hubiera gustado que Tomada respondiera todas, una mas interesante que otra, pero las razones temporales no lo permitieron. Si me gusto como respondio Tomada sobre la insersion laboral, tema que preocupa en demasia. Tambien la pregunta acerca de la implementación de una politica hegemonica con el gobierno de la cuidad sobre los permisos de habilitacion, por los hechos acontecidos recientemente. Excelente programa!!. Lo volveria a escuchar. Un honor tener periodistas como usted que deleitan al publico con sus preguntas y hacen lucir a los invitados con sus respuestas. Me encantaria que contara con mayor tiempo los Secretos del Poder. Notable Labor Dr. Crespo. Mis sinceras felicitaciones. VALERIA MONTAGNANI

  3. Me encantó su artículo. Coincido casi en todo y me enamoré de la cita de Lyotard; pero cuando dice:

    “Un claro ejemplo acontece, los medios hegemónicos han intentado, una y otra vez, sembrar sospechas acerca del futuro del país instaurando determinados temas para intentar socavar la labor del actual gobierno. Empero, no lograron validar su visión con respecto a estos temas, considerando que su postura dejaba entrever amplia y excesivamente sus intereses.”

    Empiezo a escuchar en mi cabeza un bombo aturdidor que, monocorde, empareja y unifica, luego separa y reduce todo a un conflicto de intereses entre dos partes.
    Respeto al militante, pero creo que se ha desdibujado su condición.
    “militancia” no es, para mí, defender algo que aunque sabes non sancto, exaltas como perfecto. Si creo que alguna perfección aceptable podría aparecer si las críticas más crudas viniesen del seno propio de los partidos y sus militantes.
    A veces cuando leo cosas contra el grupo Clarín (donde trabajo) y se habla de “hegemonías” y “agendas” como en el programa “678”, me parece ver un concurso de periodistas para ver quien se erige como el más acérrimo y ciego defensor de la causa y su modelo. Allí no veo periodismo ni militancia veo gente que hace más daño que una tapa de Clarín que habla de dólar y lo que busca es incomodar e informar su postura frente a la noticia, lo otro, lo de 678, es terriblemente dañino porque induce y deforma la lógica del pensamiento y empobrece el proceso hacia la conclusión. Como científico médico y analista del pensamiento del hombre que es usted, sabe lo peligroso de este tipo “dogmas”. Soy librepensador y antes de eso argentino, y me preocupa la calcificación de las posturas que terminará postrando a la diversidad, al pluralismo y a la disidencia en una sola cosa llamada “OPO”.
    Estimado Ariel, el periodismo independiente no es una aporía, ni siquiera existe. Lo de “independiente” es un recurso de marketing. Espero volver a leer pronto otro artículo suyo.

    1. Estimado M seria largo y sinuoso el camino de hacer periodismo de periodistas y no es mi estilo el usarlo para echar agua para mi molino.
      Simplemente creo que ante la cantidad de hipocresia generalizada lo independiente tal y como ud.lo senala queda solo reducido a un equipo de futbol.
      Gracias por el comentario y la critica y pronto escribire algunas lineas para ejemplificar lo puesto en este articulo con un texto sobre el genocidio armenio.

    2. Estimado M.M., desconozco el área de Clarín donde trabaja, y tal vez no sepa lo siguiente: la noticia tiene un circuito, que desde los inicios de la profesión periodística comienza en la prensa escrita. Los diarios son los que en su redacción “deciden” que noticia se publica y que no. A eso se refiere el término “agenda”. Es decir, un grupo de personas deciden lo que creen que el pueblo merece saber y lo que no. Con respecto a 6,7,8 no es un programa periodístico, es un programa de opinión como puede resultar el de Mariano Grondona o el de Joaquín M. Solá (claramente contrapuestos).
      Estamos consolidando nuestra democracia y cada argentino tiene la opción de elegir que voces escuchar y a que opiniones adherir.
      Un abrazo y mi intención es solo marcar estos conceptos que noto un poco borroneados.
      saludos.

  4. Coincido en que el término “periodismo independiente” resulta paradójico cuando lo ostentan aquellos grandes multimedios monopólicos que hoy son cuestionados; tanto por su manipulación como por sus fines de lucro.

    A mi entender el periodismo no es y tampoco nació independiente. Si nos remontamos a la llegada de la prensa escrita, nos encontramos con los primeros periódicos que significaban un medio para expresar ideologías y comunicar una mirada particular sobre determinado asunto (entre otras cosas).

    Pero si hay algo que Castells se quedó corto, es sobre el cambio paradigmático que representa el avance tecnológico, donde los blogs, las redes sociales y demás espacios virtuales, están poniendo en jaque tantos años de reinado del cuarto poder.

    Saludos al autor.

    1. Estimado Dario : absolutamente de acuerdo con tus dichos sobre J.F.Lyotard lo unico que todavia me queda un poco entre parentesis como para plantar una discusion teorica es si dichos espacios virtuales tienen la eficacia en cuanto a llegada masiva que tienen los grandes medios oligopolicos o monopolicos.
      un saludo afectuoso y gracias por el comentario

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