GRAFFITI: MAYO FRANCÉS Y LOS INDIGNADOS

 

COLABORACIÓN ESPECIAL DE NESTOR GRANCELLI CHA. Escritor y Ensayista. Ex Secretario de Estado de Gobierno del Presidente Arturo Frondizi.

 

Puede ser un  mural enorme y sorprendente. Puede ser un “viva” para un grupo deportivo o musical o una consigna política. Realizados con carbonilla, aerosol, pintura o cal. Nocturnos, espontáneos y clandestinos, aparecen de un día para el otro engalanando o arruinando un paisaje barrial. Son urbanos públicos y gratuitos. Pero, sobre todo, anónimos. Aún firmados retienen ese carácter.

Tales los grafiti o grafiti o grafitis (todavía no está unificada la grafía ni la acentuación) como se conocen esas pinturas y escritos que pueblan las paredes en casi todas las grandes ciudades del mundo. El nombre, ahora puede ser un pequeño dibujo hecho a la ligera; puede ser un universal, deriva del vocablo italiano “grafiti”, forma plural en su origen.

Un fenómeno no nuevo. Si buscamos orígenes remotos, el hombre primitivo dejó en sus cavernas pinturas rupestres a las que atribuyen sentido mágico. Algunos son dibujos y pinturas, otros son frases o consignas breves. Dentro de estos últimos los grafiti de naturaleza política tienen también larga historia. Y no faltaron las proclamas de naturaleza críptica.

Tal el caso de una famosa consigna que apareció en ciudades de la península itálica a mediados del siglo XIX. Eran sólo dos palabras: Viva Verdi. ¿Un homenaje al autor de la Traviata? No exactamente. Ocurre que alguien, sagazmente, advirtió el acrónimo: Las cinco letras del apellido del músico coincidían con las del rey que representaba el incipiente proyecto de unificación itálica y la resistencia contra el invasor austríaco. El mensaje real, entonces era: “Viva Vittorio Emmanuelle Rege d’Italia”. De este modo sus partidarios, mediante el uso de una sigla, eludían la persecución política. Los invasores extranjeros, sólo tardíamente, comprendieron que esa pasión por la ópera ocultaba un pronunciamiento político.

Con el encanto de lo misterioso y anónimo algunos pintores de grafiti en nuestros días han ganado notoriedad sin ser conocida más que su firma. Así “Bansky”, artista británico que se autodefine como un vándalo profesional y de quien nadie conoce su cara,  genera admiración por su irreverente ingenio y consumada factura técnica.

Con uso y abuso de paredes y violación más o menos tolerada de normas urbanas los grafiti  se van extendiendo y es difícil determinar el límite entre el derecho a expresarse y otros derechos afectados. Recientemente un renombrado grupo de “grafiteiros” colorearon –con el beneplácito del propietario- los muros de un castillo construido en la Escocia del siglo XII: el Kelburn. Al regresar a Brasil se encontraron con que brigadas de obreros de Sao Paulo, en tareas de mantenimiento ordenadas por la intendencia, habían tapado a brocha gorda, varias de sus obras más conocidas. Ello generó una polémica conocida como guerra do spray. Sao Paulo es una ciudad famosa en el mundo por la calidad y cantidad de grafitis que rompen la monotonía urbana. Hay quienes los consideran expresiones de arte; el gobierno local sostiene que no son más que marca de territorio de las diversas “tribus de grafiteiros”.

Yendo a los mensajes escritos puede advertirse que los grafiti más difundidos parecen gritos de alerta que anuncian inminentes cambios sociales. Algunos de sus lemas, con densidad crítica, son realmente provocaciones ingeniosas.

Recogidos en la noticia periodística han pasado a ser objeto de estudio y análisis: Vasco Gasquet, en su libro “500 GRAFFITI de Mai 68”, afirma: “sabemos que (los GRAFFITI) tienen su vida propia y que, si bien pertenecen al pasado con un recuerdo de nuestra mediocridad presente, son todo una esperanza para el futuro”.

En la Francia del 68, se sabe, los revoltosos levantaban consignas atribuidas a intelectuales como Herbert Marcuse y Jean Paul Sartre.
Muchas proclamas son ciertamente novedosas, como lo destaca Jesús de Diego, de la Universidad de Zaragoza, en su obra “La estética del GRAFFITI en la sociodinámica del espacio urbano”.

Abundan comentarios referidos a la década inicial de la revolución cubana, a la “primavera de Praga”, a los episodios de Tlatelolco que culminaron con la matanza, aún impune, de la Plaza de las Tres Culturas,  a los levantamientos populares en China, por citar algunos.

El relato de estos episodios, sus barricadas y sus derrotas frente a tanquetas policiales y tanques militares, otorga  significado a las proclamas de los jóvenes rebeldes:

“NO QUEREMOS UN MUNDO DONDE LA GARANTÍA DE NO MORIR DE HAMBRE, SUPONE EL RIESGO DE MORIR DE ABURRIMIENTO “……

Soberbia y desafío.

 

 

Francia 68

 

En el llamado Mayo 68, con epicentro en Francia, el “arte” de los GRAFFITI, alcanzó su mayor esplendor. La politización impregnó el arte con el lenguaje de la calle.

Los GRAFFITI, con sus proclamas revolucionarias  inspiradas en ideologías de oposición al régimen capitalista, encontraron en este medio el mejor instrumento.

Invadió el mundo un festival de propaganda expresada en carteles con utilización –aunque casera- de todas las técnicas de la gráfica. Simultáneamente la imaginación de una generación (aunque no siempre logró superar un tufillo panfletario) escribió consignas innovadoras que pueden recordarse en GRAFFITI  como éstos:

 

“NOS MEAN Y DICEN QUE LLUEVE…”

“NO APAGUES LA TELEVISIÓN: PODRÍAS PENSAR…”

“DEMOCRACIA, ME GUSTAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE.”

“¿DONDE ESTÁ LA IZQUIERDA?: AL FONDO DE LA DERECHA…”

“ESTO NO ES CUESTIÓN DE IZQUIERDAS CONTRA DERECHAS, ES DE LOS DE ABAJO CONTRA LOS DE ARRIBA…”

“NO FALTA EL DINERO. SOBRAN LOS LADRONES…”

“ME SOBRA MES A FINAL DE SUELDO…”

“NO SOMOS ANTISISTEMA. EL SISTEMA ES ANTINOSOTROS…”

“LA BARRICADA CIERRA LA CALLE..PERO ABRE LA VÍA…”

“OLVÍDENSE DE TODO LO QUE HAN APRENDIDO: COMIENCEN A SOÑAR… TODO ES POSIBLE…”

“EL ABURRIMIENTO ES CONTRAREVOLUCIONARIO…”

”NO LE PONGAS PARCHES: LA ESTRUCTURA ESTÁ PODRIDA…”

“NO NEGOCIÉIS CON LOS PATRONES: ABOLIDLOS…”

“EL PATRÓN TE  NECESITA; TU NO NECESITAS DEL PATRÓN…”

“DE AHORA EN ADELANTE SOLO HABRÁ DOS CLASES DE HOMBRES; LOS BORREGOS Y LOS REVOLUCIONARIOS…”

 

Para no omitir aquellos de  mayor divulgación,  quizá los más ingeniosos, recordemos:

“PROHIBIDO PROHIBIR”

“SEAMOS REALISTAS: EXIJAMOS LO IMPOSIBLE”

“LA IMAGINACIÓN AL PODER”

 

Crudeza visual y energía militante.
En el ámbito local, un grafiti atribuido al movimiento de indignados españoles, tuvo especial difusión. Fue recordado por la Presidente de la Nación en el discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día de la Soberanía Nacional: “SI NO NOS DEJAN SOÑAR, NO LOS DEJAREMOS DORMIR

 

 

LOS INDIGNADOS

 

No hay dudas que  la denominación del movimiento fue el alegato  de Stephane Hessel, expresado en un librito cuya modesta edición fue de apenas 8 mil ejemplares, pero superaron el millón a pocos días de la difusión de esas  32 páginas, síntesis de la convocatoria e incitación de su título: “Indignaos”.
Hessel, un joven de 93 años, tenía  títulos para la convocatoria: prisionero  en los campos de concentración del nazismo durante la Segunda Guerra mundial. Terminado el conflicto representando a Francia, fue uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Al lema inicial, “UNIDOS POR EL CAMBIO GLOBAL” adhirieron jóvenes y desocupados de todas partes del mundo.

Similares consignas los congregaban, desde las Filipinas a Indonesia, de Bruselas a Tokio, y los vínculos se gestaron en todos los continentes. Aludimos a la “Revolución Verde” de Egipto, a los levantamientos en el mundo árabe, a las protestas de Melbourne, a las concentraciones populares en la primera potencia de la tierra.
Acampadas en 950 ciudades de 82 países y 5 continentes dieron dimensión planetaria a la protesta. En todos los rincones, “los indignados” instalaron nuevos escenarios políticos.

 

El paso siguiente era inevitable: enfocar el centro neurálgico con la consigna “OCCUPY WALL STREET“.  Manifestaciones como la del  Puente de Brooklyn, con setecientos detenidos y sus pancartas: “BASTA DE GUERRAS”, “CARCEL A LOS BANQUEROS” “WE ARE 99%”. El movimiento cuenta incluso con su diario: “Occupied  Wall Street Journal”

 

La inicial convocante: “UNIDOS POR EL CAMBIO GLOBAL.”

En Sídney, Mark Goudkamp -portavoz de la Coalición para Refugiados y dirigente gremial australiano- afirmaba: “El planeta no puede continuar con los niveles actuales de insoportable desigualdad” y S. Hessel precisaba: “El objetivo es depositar cada vez más poder en la gente común”

 

A la vez  aparecieron consignas sobre la responsabilidad de LOS POLÍTICOS: “YA NO NOS REPRESENTÁIS”. “SOMOS VUESTROS JEFES” y con  humor: “POLÍTICOS, SOMOS VUESTROS JEFES: ESTÁIS DESPEDIDOS…”
Muchos activistas indignados resumen su juicio: “la democracia se ha vaciado de contenido y se ha puesto al servicio del capital financiero”

Durante concentraciones en la Plaza del Sol, de Madrid, una pancarta  reclama: “UNA DEMOCRACIA NO SECUESTRADA POR LOS MERCADOS”. Otra insiste: “PERSECUCIÓN A LA CORRUPCIÓN“.

Los españoles  quisieron ser menos en creatividad: “NUESTROS SUEÑOS, NO CABEN EN VUESTRAS URNAS” dice una consigna en el barrio Guindaladera de La Capital.

Nunca dejan de incitar: “PUEBLOS DEL MUNDO, LEVANTAOS” y para mayor precisión: “SAL A LA CALLE; CREA UN NUEVO MUNDO”.

Como si los mensajes en muros y en carteles fuesen pocos, hoy se multiplican y difunden en fotografías de manifestaciones, marchas y acampes de las que dan cuenta periódicos, canales de TV y redes sociales: un joven cuya remera lleva grabado “JUVENTUD SIN FUTURO” “SIN MIEDO”. Otro con un cartel que ofrece “TE LIMPIO EL COCHE CON MI TITULO UNIVERSITARIO”.

En una enorme tela blanca el trazado de dos palmas de manos abiertas y entre ambas  con grandes letras: “NUESTRAS ARMAS”.

Los reclamos iniciales hallan eco. Frente al edificio de la Bolsa de Bruselas los indignados gritan “CULPABLES” y, con ironía poco habitual en los belgas, una pancarta agrega:” LA BOLSA O LA VIDA”

Y en todas partes, donde brota una protesta, se movilizan los indignados reconociéndose por consignas:

 

– “PIENSO, LUEGO RESISTO – NO NOS MIRES, ÚNETE”

– “EL DINERO NO SE COME – REBELDES SIN CASA”

– “SOMOS EL PUEBLO. NO NOS HEMOS VENDIDO”.

– “NO FALTA EL DINERO. SOBRAN LOS LADRONES!! –

-“NO ES UNA CRISIS; ES UNA ESTAFA…”

Otros indignados han adoptado el silencio, una actitud que es más punzante que el “gritomundo”: SE TAPAN LA BOCA CON ETIQUETAS QUE DIBUJAN EL SÍMBOLO  EURO O DOLAR.

¿Se traducirá algún día este cúmulo de protestas y acciones exigiendo cambios sustanciales?

Bertold Brecht, a quien se atribuyen sentencias memorables, habría dicho ésta: “las revoluciones se producen en los callejones sin salida”

 

 

 

  • El autor ha publicado recientemente el libro “Eslabones de Militancia” Ed. Claridad