ELECCIONES. REALIDAD Y PERSPECTIVAS

 

4Algunas reflexiones generales.

 

1.-Más allá de la contundencia de las cifras y de la guerra político-mediática desatada sobre las interpretaciones de los resultados electorales, hay un hecho evidente: el gobierno ha sufrido una derrota política de grandes proporciones que se expresa- fundamentalmente, en un dato duro e inapelable: la fuga de votos producida desde la profundidad de los sectores populares.

Por una parte, aquella población, que a pesar de haber sido largamente beneficiada por generosas políticas sociales, lo  abandonaron en los distritos más pobres del conurbano bonaerense. Y siguiendo la tendencia, sectores obreros sindicalizados de los grandes cordones industriales, con salarios razonables y negociaciones paritarias anuales, también cambiaron su voto.

Se sabe que nada en política es definitivo, pero este hecho prueba empíricamente un fenómeno importante: el 27 de octubre, la base social estructurada sobre la cual se sostenía la fortaleza y hegemonía oficialista ha cambiado su pertenencia.

En eso consiste más allá de las cifras, el tamaño político de la derrota electoral.

 

2.-La elección legislativa ha sido un evento que no solamente cambia el escenario general, sino que preanuncia el fin de una época, es decir el momento en que un conjunto de factores, esto es, un movimiento cultural, un sistema de creencias y valores, un estilo –aquello que entre nosotros se denominó relato-culmina su etapa histórica.

Comienza otro ciclo, aquel que los griegos llamaban kairós, un tiempo breve, del que se dispone repentinamente. Un  momento único en el que aparece la oportunidad de lograr un determinado propósito.

De esto hablamos cuando hablamos de este tiempo de cambio que puede avecinarse. Existe un momento hacia lo nuevo, un espacio posible para crear un proyecto integrador y superador para los argentinos.

 

3.-Si embargo y dada la centralidad en el ejercicio del poder de CFK, su regreso se ha convertido en un dato clave de la política argentina. La pregunta es: ¿Cómo vuelve la Presidenta?, ¿Cuándo se producirá su retorno? ¿En qué condiciones físicas? ¿Podrá ejercer sus funciones en plenitud o limitará su trabajo por motivos de salud? Y en términos políticos: ¿Radicalizará su metodología, moderará su política, contribuyendo  a construir una transición ordenada? ¿Habrá escuchado el mensaje, la voz del pueblo en acción?

¿Estará la Presidenta en condiciones de asumir la etapa más difícil de su gestión en los últimos años? Toda la situación se muestra compleja, sin respuestas razonables e institucionalmente riesgosa.

4.-Comienza la sucesión presidencial que se dirime en el peronismo. ¿Qué tipo de relación se reconfigurará entre el peronismo-populista y la sociedad argentina? ¿Será posible imaginar un peronismo republicano, como piensan algunos?

El escenario presente es de fuerte volatilidad. La Argentina se ha vuelto un país donde el poder político se define en el territorio. Quien carece de implantación geográfica y de poder local, carece de juego electoral.

Cada espacio triunfante tiene un proyecto propio. Pero es notorio que no existe por fuera del oficialismo, una propuesta organizada; ni tampoco en las oposiciones, encontramos  nada parecido a un relevamiento estratégico, a un mapa conceptual de los problemas nacionales.

¿Podría producirse en el año 2015 una división del voto peronista? ¿Si ese escenario sucediera, Macri, Cobos o Binner, no tendrían acaso posibilidades efectivas de ser  competitivos? ¿Qué ocurriría si el kirchnerismo aferrado a su núcleo duro presentara un candidato propio profundizando la fragmentación del peronismo? ¿Y si esto fuera así, sería posible debatir en un contexto nuevo, la posibilidad de un sistema parlamentario que contribuya a poner límites al histórico y excesivo presidencialismo argentino?

No hay dudas de que se percibe cierto cansancio, cierta fatiga social sobre la gestión del peronismo, que en estos 30 años de democracia ha gobernado más de veinte, dos décadas enteras con dos visiones opuestas y con los mismos dirigentes. Puede suponerse con algún grado de realismo que si se dieran ciertas condiciones, la factibilidad de una opción no-peronista con posibilidades de llegar al poder no sería un sueño.

5- Por otra parte el liderazgo kirchnerista es irreproducible, ya no es posible que un Kirchner sea el protagonista de la etapa próxima y cualquier otro que fuere habrá de representar sólo una parcialidad, cuyo tamaño no puede dimensionarse ahora.

Sin embargo su capacidad política no debe subestimarse. Después de 11 años y en el peor momento en el orden político y simbólico de su gestión, abrumado por las denuncias de corrupción, inflación y violencia social, el oficialismo obtuvo el 33% de los votos nacionales y mantuvo sus mayorías parlamentarias.

 

6.- Un dato interesante que surge de todo el proceso, y con vistas al 2015, es la constatación de que quienes sean los herederos del kirchnerismo mantendrán las grandes líneas de esta década. Hay un reconocimiento generalizado en la dirigencia de que las políticas sociales, la integración sudamericana, la intervención razonable del Estado en la economía, el reconocimiento jurídico de las minorías, el avance en los temas de derechos humanos, son logros que no podrán alterarse sustancialmente. Claro que si la prioridad del futuro fuera la lucha contra la pobreza y la disminución de la desigualdad, no sólo habría que corregir un modelo que muestra signos de fatiga y agotamiento, sino aplicar esfuerzos y recursos que modifiquen la estructura económica y seleccionar personal idóneo, realmente profesional para la ejecución de las políticas públicas.

La posibilidad de que una fuerza política o que las presiones de factores de poder lograran anular las acciones a favor de la inclusión social e intentara realizar un ajuste económico ortodoxo vía salarios y recesión, parece políticamente imposible en la Argentina. Sin perjuicio de que sea absolutamente necesario impulsar modos de resolver la problemática con metodologías modernas y creativas capaces de generar trabajo digno evitando la precarización y el clientelismo que hoy padecen millones de argentinos.

 

7.-No cabe duda que el triunfo de Sergio Massa en la Provincia de Buenos Aires  desafiando al aparato kirchnerista lo instala como una opción en vistas a las presidenciales del 2015.

El ex jefe de Gabinete ha sido el hombre más votado de la Argentina. Lo más interesante fue sin duda, su capacidad para articular desde el territorio comunal, un tejido político suficientemente eficaz para marcarle un límite a la hegemonía kirchnerista. Sin embargo existe una pregunta que se impone: ¿Massa ha sido solamente una herramienta utilizada por la sociedad como voto útil contra el gobierno? El desplazamiento de votos de Narváez y Stolbizer hacia el Frente Renovador parece confirmar la hipótesis.

Sin embargo comienza a evidenciarse un protagonismo de los intendentes que consolida, en la práctica, un trasvasamiento generacional en la política.

Una señal, apenas una advertencia, para aquellos que a pesar de sus edades avanzadas- se obstinen en seguir hegemonizando la dirigencia del planeta peronista. Teniendo en cuenta que más del 65% de los electores tienen menos de 50 años, daría la impresión de que esa dirigencia, antigua, envejecida por el ejercicio del protagonismo y el poder, podría retirarse finalmente de la escena.

Massa pertenece a una generación que vivió en democracia Las categorías ideológicas y los mandatos históricos no le interesan. Ha demostrado durante casi 10 años de gestión en diversos e importantísimos cargos públicos que es un pragmático práctico más que un ideólogo.

Una mayoría social parece dispuesta a seguir ese nuevo estilo, aburrida de tanta retórica ideológica. Massa si hubiera que caracterizarlo -no sería precisamente un peronista clásico, ni estaría atado a ninguna estructura tradicional. Se asemeja en cambio a un post-kirchnerista-un alumno aplicado de Néstor Kirchner por el modo y  las técnicas que utiliza para construir poder. Prepara con anticipación su lanzamiento eventual, convocando a políticos diversos con trayectorias importantes que colaboren en la elaboración de un programa integral de gobierno. Maneja con inteligencia las declaraciones y los tiempos.

En este sentido leemos en la revista The  Economist que Sergio Massa es un dirigente “…que se reconstruye permanentemente a sí mismo”. (The Economist, 28 octubre), confirmando la flexibilidad en su manera de ver las cosas.

Claro que en política y especialmente en la política argentina dos años es un lapso demasiado largo y la competencia interna, la multiplicidad de candidatos y proyectos, la participación activa de la Presidenta, la evolución de los problemas económicos y sociales serán, al margen de los personalismos, deseos anticipados y lucha de egos, los verdaderos protagonistas de la etapa que viene.

Incluso el fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la constitucionalidad de la Ley de Medios, ha modificado la agenda pública relegando a segundo plano no sólo a los opositores más notables, sino dándole al gobierno, nuevamente, el centro de la escena. Las controversias que se producirán durante el proceso de aplicación de la ley y las discusiones sobre los planteos de los distintos actores, le proporcionarán al kirchnerismo tiempos suplementarios para atenuar la derrota electoral y eventualmente quitar del foco la atención de las cuestiones estructurales que deberían encararse inmediatamente.

Más allá de que el fallo de la Corte es inapelable y debe ser acatado, su publicación a pocos días de conocerse los resultados electorales abre una discusión legítima sobre la oportunidad de su difusión.

 

PENSANDO EL FUTURO

 

El gobierno ha sufrido un fuerte impacto electoral, pero como ya se ha visto tiene recursos y capacidades suficientes como para recuperarse. La sucesión presidencial ha comenzado con pluralidad y diversidad de candidatos y  proyectos, pero las expectativas son bastante más exigentes que las posibilidades reales de satisfacerlas. La incertidumbre de las próximas decisiones económicas se producirá en un escenario de profunda volatilidad.

Sin embargo el tema de fondo, además de político, económico y social es esencialmente cultural. La sociedad argentina  ha oscilado históricamente entre crisis de identidad, el poco afecto a sí misma y su extrema intolerancia, con etapas de euforia, autoestima exagerada y una peligrosa desaprensión.

En los últimos años se ha insistido en el planteo de que la crisis de la república, se expresaba en la observación de una ciudadanía pobre, permanentes  abusos de autoridad, ausencia de diálogo, excesos y arbitrariedades de un gobierno que consideró al conflicto y a la confrontación como un método de acumulación de poder y de fidelización de sus adherentes.

Es muy probable que en estas elecciones los argentinos hayan expresado un cansancio cultural-hastiados de batallas entre palabras o entre actores que no les interesan-más que una insatisfacción económica, aun cuando el cuadro social sea extremadamente inquietante. Un repudio al abismo entre el discurso oficial y la realidad concreta.

El concepto de república futura, deberá entonces no solamente restaurar el funcionamiento formal de las instituciones,  sino incluir en su proyecto, la obligación de convertirlas en arquetipos, en verdaderos modelos de vida, ejerciendo activamente una pedagogía que llegue a la sociedad para inculcar valores que apunten a la convivencia, al respeto de las normas, al reconocimiento de la diversidad, a la restauración de la palabra como verdad.

Justamente en tiempos en que se conmemoran 30 años de democracia, sería parte de un proyecto político revolucionario que la República a la que se aspira como superación de los denominados populismos plebiscitarios, no apele sólo a las formas institucionales en sentido estricto; que las instituciones no sean abstracciones académicas, sino que amplíen sus alcances y aumenten la perspectiva. Que inspiren esa fuerza docente, ese impulso capaz de motivar  la afinidad y a reconocerse uno con otro como parte de un sistema que promueva  la reconciliación entre los argentinos; que la impunidad sea castigada y la transgresión deje de ser un estilo nacional.

Que las instituciones sean activas, capaces de reparar la desigualdad, el olvido de los excluidos, el padecimiento de la marginación involuntaria, y simultáneamente que trabajen por la recuperación de una democracia moderna acorde con nuestro tiempo  y compatibles con el complejo mundo al que debemos inexorablemente incorporarnos en plenitud.

Grupo Ayacucho

 

4 pensamientos en “ELECCIONES. REALIDAD Y PERSPECTIVAS”

  1. Este trabajo es uno de los mejores análisis que se han realizado sobre las elecciones. Felicitaciones.

  2. Muy buena reflexión sobre la actualidad político social del país. Adhiero profundamente el último párrafo.

  3. Un análisis cuidado y objetivo que se confirma con el paso de los días. Felicitaciones al Grupo Ayacucho

  4. Excelente visión y lectura sobre la actualidad política, que contrasta con los comunicadores oficiales que permanentemente distorsionan el campo de la realidad.

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