EL NUEVO EXODO

 

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1.-Ante las verdaderas oleadas humanas que huyen de la muerte, la guerra y la miseria todavía no encontramos la palabra justa ni el concepto apropiado para nombrar al fenómeno catastrófico que ocurre ante nosotros.

2.- ¿Cómo llamar a esos cientos de miles de seres humanos que buscan un destino a sus vidas? ¿Refugiados, migrantes, migrantes económicos, exiliados, simplemente, desterrados? Todavía no lo sabemos. Por ahora son innominados que atraviesan fronteras, desiertos, llanuras y océanos buscando un lugar en el mundo. No tienen nombre, son, innombrables, masas humanas que no pueden verbalizarse. Parece haberse perdido la distintiva capacidad de nuestra cultura para simbolizar los acontecimientos.

 

3.- ¿A qué llamamos mundo en la segunda década del siglo XXI? ¿A un occidente desgastado, dirigido por instituciones financieras que dictan las reglas de la organización económica, social y militar del planeta? ¿A una maraña de intereses geopolíticos, energéticos y mediáticos que construyen una narrativa sobre cómo deben ser entendidos los hechos y cómo  debemos pensarlos? ¿A la implantación, a través de la tecnología de la comunicación, de un sentido común dispuesto a naturalizar la muerte, el conflicto, la codicia, el individualismo y el nihilismo como los valores que rigen nuestras vidas?

 

4.-Veamos los lugares geográficos de los nuevos desplazados. ¿De dónde vienen?

Llegan de Afganistán, de Siria, de Iraq,  del Medio Oriente que ha estallado en mil pedazos; llegan de Libia de Eritrea, del Yemen, de Costa de Marfil, del África profunda descolonizada hace décadas y desintegrada ahora por el saqueo y la corrupción escandalosa de sus liderazgos vasallos. Huyen de las batallas que las potencias dominantes- ahora bajo la forma de grandes multinacionales- emprenden para llevarse sus minerales,  fabricar sus herramientas y alimentar esta “cultura de las cosas” que manipula al planeta. Huyen de las pequeñas y mortíferas guerras por el petróleo, los diamantes, el litio, el uranio, los fosfatos, el coltan,  que separa etnias y dibujan fronteras imposibles. Corren de la esclavitud, de la ausencia de infancia, de la destrucción de sus culturas ancestrales. No buscan mejorar sus vidas sino salvarlas.

 

5.- ¿Quiénes son los responsables de esta hecatombe? Todos y ninguno. Pareciera que los acontecimientos suceden por obra de la naturaleza como terremotos repentinos.

Sin embargo Afganistán sufre la guerra desde hace 14 años, la más prolongada de los últimos dos siglos. Siria continúa padeciendo su destrucción  sistemática durante 4 años ininterrumpidos, con la secuela de cientos de miles de muertos, más de 4.500.000, de refugiados y 7.500.000 desplazados dentro del propio territorio. Números alucinantes que no veíamos desde la última guerra mundial. Libia fue convertida en un estado fallido dominado por tribus irreconciliables y bandas terroristas, luego de los bombardeos masivos y la intervención militar del año 2011. Irak, primero devastada por la guerra que le fuera impuesta, se encuentra gobernada por el chiismo musulmán que ha producido el desalojo, discriminación y radicalización de los sunitas que predominaron durante décadas.

 

6.-Y por si no fuera suficiente, en los últimos años, producto del caos generado,  un grupo fundamentalista, autodenominado DAESH o ISIS,  ocupa repentinamente grandes espacios geográficos en la región del Levante configurando un califato de connotaciones medievales que asesina, esclaviza y somete a cristianos, musulmanes y a todo aquel que no acate sus mandatos delirantes, apoyados en una interpretación literal, fanática, y distorsionada de la ley islámica.

 

7.-Nadie conoce cuál es el origen ni su financiamiento, quien les provee de armamento de última generación, cómo venden ilegalmente el petróleo y quienes lo compran, de dónde provienen sus conocimientos, logística y tecnología para controlar, administrar y gestionar pueblos y ciudades donde viven millones de personas. Nos preguntamos las razones por las cuales una poderosa coalición militar liderada por occidente  luego de más de un año de bombardeos selectivos, no consigue detener  su avance, debilitar su fuerza y controlar una amenaza cada vez más peligrosa para el mundo.

 

8.-Europa, la Unión Europea está desbordada. Asiste pasivamente a la disrupción de sus fronteras  y actúa por reflejo, en ocasiones permitiendo el acceso de personas acompañado por declaraciones generosas, y luego hace lo contrario, en un movimiento contradictorio, sin programa alguno y con graves disidencias internas entre sus miembros. No hay diagnóstico ni pronóstico, ni siquiera un signo de autocrítica sobre su política desarrollada en los últimos años, que además de intervenir directamente en diversas guerras, ha condenado al sufrimiento social a muchos países, dirigiendo de manera orgánica y sistemática la destrucción del Estado de Bienestar fundado en la posguerra, en nombre de ajustes financieros  y los  mandatos del orden económico establecido.

 

9.-Occidente, es decir Europa, aquella del iluminismo, la ilustración, la confianza en la razón, la victoria de la ciencia, la grandeza de su arte y el humanismo como promesa, enfrenta contradicciones insalvables. El resto de las grandes potencias juegan sus juegos de poder replicando los impulsos de la guerra fría. Estados Unidos, Rusia y China, se disputan espacios y regiones, intervienen abiertamente en los conflictos a través de otros actores, para evitar choques directos que involucrarían el uso de armas nucleares.

 

10.-George Orwell decía que en una época de mentira universal decir la verdad es revolucionario. Hoy sentimos la ausencia de voces, la falta de palabras para describir el mundo que vemos y sin embargo estamos saturados de opiniones, de expertos, de analistas, que como hechiceros post modernos, muestran números que significan poco o casi nada. Para tranquilizarnos, el Banco Mundial publica que en el año 2014 Haití creció 2,4%; Níger, en África un sorprendente 6,9%; y Etiopía un fantástico 9,9%. No importa cómo pero hay que lograrlo. Esa es la nueva utopía. El número, la cifra y el cálculo mueven la globalización.

 

11.-No tenemos soluciones, incluso será una tarea gigantesca encontrarlas. El mundo exhibe un sistema disfuncional, una suerte de multilateralidad desordenada, donde todo está en movimiento y no aparecen probabilidades inmediatas de proyectar algún tipo de orden racional, ni liderazgos capaces de pensar el futuro. El futuro, como síntoma de la crisis de la modernidad, ha sido cancelado. Como acaba de decir Francisco, el Obispo de Roma, “El mundo está en guerra consigo mismo”.

Al menos tomemos conciencia.

Jose Seco Villalba. 24 septiembre

 

2 pensamientos en “EL NUEVO EXODO”

  1. Artículo de lucidez y profundidad de análisis escasamente leídas en la prensa cotidiana. Gracias por este diagnóstico que nos incumbe…y mucho más de lo que suponemos.

  2. Excelente diagnóstico y, siguiendo lo que Orwell dice en el punto 10, el 11 dispara la verdad lamentable, al decir que “No tenemos soluciones”.
    Muy buen trabajo. Gracias.

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