Educación. Manos a la Obra.

El saber, el conocimiento y la investigación científica, son llaves de acceso en un país, para alcanzar niveles adecuados de crecimiento y desarrollo, que permitan mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

Hacer viable esta premisa, implica un verdadero desafío, para quienes detentan posiciones de liderazgo y genera la necesidad de formular propuestas acordes con la realidad interna y escenario de la región y del mundo.

Sólo aquellos países que, circunstancialmente han optado por gobiernos autoritarios, apegados a la permanencia en el poder, con proyectos pretendidamente fundacionales, y que no vacilan en llevar adelante sus ideas  sin interesarse  demasiado en el medio utilizado para alcanzar sus fines, son aquellos que actúan de modo contrario.

Debilitan las exigencias propias del proceso educativo en cualquiera de sus niveles, relajando de este modo la motivación de los docentes en capacitarse y actualizarse y generando en los estudiantes el concepto de que todo es igual, tanto el que se esfuerza en su tarea como aquel que no lo hace. Este proceso pretende legitimarse con mensajes épicos de cambio y transformación.

Hay ejemplos repetidos de casos en que el interés del responsable de estas características, buscaba, y generalmente, con éxito, mantener a la población escolar en un nivel de adormecimiento, de desinterés, acorde con el ambiente familiar, en el que, al menos dos generaciones ya no trabajan y reciben, en el mejor de los casos, planes sociales y subsidios que lejos están de conformar un Plan Nacional de protección al desempleado, ya que carecen de la condición de transitoriedad y se transforman en permanentes, sin ningún tipo de contraprestación, ni siquiera de capacitación obligatoria para lograr su inclusión en la sociedad activa.

Los niños y jóvenes, favorecidos por un sistema de becas, parcial, pero necesario y con la satisfacción alimentaria básica que brinda la escuela, pululan por las aulas, dependiendo de la mayor o menor vocación docente de sus maestros, de la mayor o menor responsabilidad de las autoridades escolares y del menor o mayor uso de las organizaciones sindicales docentes que en sus, generalmente justos reclamos, restan horas y días, cuando no meses de clase a los alumnos.

Sostenía Aristóteles que el aspecto práctico de la educación, se manifiesta siempre:

“Se aprende a ser bueno, siéndolo”

“Se aprende a ser amigo, teniendo amigos”

“Se aprende a buscar el bien común, actuando por ese fin”.

Quien educa, debe facilitar este proceso de aprendizaje, disponiendo, orientando, acompañando, fortaleciendo las buenas inclinaciones, desalentando las inadecuadas, explicando razones, proponiendo fines, ayudando, velando, queriendo y protegiendo a los discípulos.

Así han enseñado los padres, los buenos amigos, los maestros, a pesar de las innumerables dificultades sociales, económicas y de todo orden, que conspiran contra el desarrollo armónico de la vida de los niños y de los jóvenes.

Una mirada sobre los  adolescentes de hoy, sobre sus gustos, sus costumbres, su interacción con la familia, con la escuela, con sus amigos, con la sociedad, permite identificar aspectos alarmantes, como por ejemplo, la ausencia de una escala de valores, de modelos a imitar y de ideales orientadores de conductas.

El pasaje obligado por la enseñanza media, informa que, de la matrícula inicial, el nivel de repitencia y abandono alcanza al 50% en la escuela pública. La articulación con el nivel terciario, o, en el mejor de los casos, con una carrera universitaria, se vislumbra como cuasi imposible y cuando alguien puede acceder, se encuentra con la grave relación que la Universidad Pública presenta, de 6 egresados cada 100 que ingresan y de cada 100 que ingresan, no llega al cinco por ciento de los niveles sociales más desfavorecidos.

Casi un millón de jóvenes, sin la contención de la escuela y sin posibilidades de empleo, pueblan el primer y segundo cordón del Gran Buenos Aires, adolescentes de entre 15 y 20 años, sin presente y sin futuro, librados a su suerte, con tiempo libre devenido en ocio permanente, en riesgo casi inevitable de ingresar al submundo del alcohol, de la droga y del delito y la violencia.

Su marco referencial es la pobreza, la marginalidad, el desempleo de sus padres, el desconocimiento de la cultura del esfuerzo y del trabajo.

Ahí debe estar el Estado, creando las condiciones de Paz Social y Seguridad Pública y condiciones socio-económicas aptas para el pleno goce de los derechos de los jóvenes.

Se debe fomentar el recurso del conocimiento a través del proceso educativo, asignándose a la formación integral abarcativa y continua, el rol de mayor trascendencia frente a las exigencias de la modernidad.

El Estado debe apoyar acciones que enaltezcan los valores de convivencia, estimular el acceso a las innovaciones en tecnologías, disponibles para optimizar las actuales condiciones de vida y bregar por la plena vigencia de las libertades de las personas y por la paz entre los pueblos, como presupuesto del compromiso inteligente y responsable, que es factor sustractivo de conflictos, esencial para el progreso de la humanidad.

Se trata de lograr personas libres, en un mundo de libertad, personas pacíficas en un  mundo de paz, personas con dignidad en un mundo digno, personas sin necesidades en un mundo de producción y personas educadas  en un mundo de conocimiento.

El mejoramiento y fortalecimiento de la actividad pública y privada, en la búsqueda de la verdad, del equilibrio, del consenso, de la solidaridad, permitirá salvaguardar las libertades básicas enmarcadas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Y es la escuela la que debe contribuir al desarrollo del intelecto y el espíritu de reflexión de los alumnos, a fortalecer la rectitud del juicio personal y el espíritu critico, la que debe incorporar a las nuevas generaciones al conocimiento de la cultura preexistente, la que oriente y defina los valores de la sociedad, el principio de autoridad, el cumplimiento de la ley, la solidaridad y el mutuo respeto con el semejante. En suma, a preparar profesionalmente a los educandos a revalorizar la cultura del trabajo, a aportar al desarrollo de la salud física y mental y a promover el amor y el respeto a los símbolos patrios.

Jorge  Aguilera

5 pensamientos en “Educación. Manos a la Obra.”

  1. ¿Qué opinión le merece al autor del trabajo las brutales agresiones que sufren los docentes por parte de alumnos y padres? ¿Cuales serían los caminos para resolver este absurdo sobre el cual ninguna autoridad ni academia dice ni hace nada?

  2. Soy Lic. en Ciencias de la Educación.Muy bien por haber puesto a la educación como problema central.Muy buen análisis.Falta además del diagnóstico, propuestas para el futuro.Estas iniciativas son muy importantes para mejorar el debate en el país.
    Felicitaciones por todos los trabajos que tienen un excelente nivel intelectual. Esperamos que siguan adelante.

  3. Como docente de enseñanza media , en colegios del Gob. de la C.A.B.A., debo anoticiarlos, que lo que propone el artículo de marras, hoy, es de imposible cumplimiento, tengo alumnos de 4to. año, que no saben leer, si, no saben leer y tampoco comprenden el idioma español, dificil que entiendan consignas, desarrollen alguna idea , si carecen de vocabulario.-
    Están en la escuela y repito están, porque son ” Becarios “, entedieron bién, les dan plata para que estén, con el eufemismo llamado ” Beca”, nada que ver con lo que,entendemos por ” Beca”, y también una vianda, y todo maravilloso.-
    Los docentes a diario, sufrimos agresiones, malos tratos, pero la autoridad de aplicación, habla de ” Inclu sión Social”, me pregunto, cuando me incluyan un cuchillo entre, los omóplatos, ese educando, estara incluido para ser cirujano?, puede ser, aprendió matando un docente.-
    Otra nimiedad, el 40 y pico%, de nosotros, está con licencias largas, por ataques de pánico, miedo de estar frente al curso, nimiedades.-
    Los Saludos con toda mi consideración.-
    Francisco Jose Gomez.-

  4. El trabajo expresa una ideología claramente conservadora .Tanto los regímenes comunistas como actualmente China tuvieron y tienen educación de alta calidad y son totalitarismos.El problema de la Argentina es preguntarse cómo y porqué se produjo la destrucción de una educación que era modelo para A.Latina.Esperamos una nueva nota que pueda explicarnos estos hechos sin recurrir a discursos políticos poco consistentes.

  5. Coincido con los valores expuestos y la falta de principios que promuevan el esfuerzo y el trabajo en los niveles básicos de la educación, pero la nota es demasiado general y no explica las razones por las cuales se ha llegado a esta crisis. No nos informa si se trata de un problema social, político o estructural. Además hay que señalar que la AUH otorgada por el estado exige condiciones concretas a las familias que las reciben.Sería importante que por la trascendencia del asunto el tema se profundizara. Felicitaciones por el aporte

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